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Cosas de Jerez
Pláticas de antaño. Libertad de prensa, no pasa de moda
Javier Torres Valdez 13-06-2016 21:33 hrs

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Liga Corta




De buena fuente he conocido que quien habla mal de los muertos, aparte de cobardía, tiene muy mal gusto, debido a que estos no se pueden defender, pero al acercarse el 7 de junio, día de la Libertad de
Expresión, utilizo una rebuscada frase que dice: “hago un alto en el camino para recordar mis relaciones con las autoridades municipales desde hace muchos ayeres”.

No mencionaré nombres,  porque varios de los presidentes ya disfrutan del sueño eterno, pero no por ello dejo de recordar que uno de ellos, acariciándose una vieja pistola 45,  decía disfrazadamente: “Este fierrito, me ha ayudado a salir de muchas broncas”.  Después, supo que existía un compadrazgo entre Jesús Vela y quien esto escribe, y modificó substancialmente su conducta.

Por aquellas fechas no se celebraba el 7 de junio, aparte de que yo era el único aspirante a periodista en el municipio, pues el profesor Fernando Robles, había dejado morir el Semanario Jerez, Alfonso Ponchito García, se había ido de la ciudad con todo y su periódico llamado La Voz del Pueblo, de nombre igual al que en Zacatecas editaba el valeroso Guadalupe Luna Jiménez.

Sin embargo, al paso de los años, llegó un presidente, más agresivo, de carácter violento, a quien poco le importaban los amparos de la justicia federal, ese presidente me hizo efectivas las amenazas que una vez me dirigió, y los policías de aquellos ayeres, me rompieron la cabeza a punta de cachazos con unas pistolas que a lo mejor ni funcionaban, pero que donde pegaban rompían la piel.

Francisco García, que fuera gobernador del estado, se encontraba en casa de la recién electa reina de la feria, y hasta ahí llegué, escurriendo sangre, de ahí, por órdenes del ejecutivo estatal, otros policías me llevaron a regañadientes a que me suturaran las descalabradas que lucía en el cuero cabelludo, la verdad es que yo iba con miedo de que me repitieran la dosis, pero me tranquilicé al ver a un grupo numeroso de paisanos que decían: “Vamos a cuidarlo, por que si no estos méndigos lo vuelven a madrear”.

Siempre imaginé que el ataque había sido a causa de las notas que publicábamos en El Alacrán, pero, tuvieron que pasar muchos años para darme cuenta que todo se debió a la amistad que hice con una guapa capitalina, a la que pretendía el presidente en funciones.

Por angas o mangas, aquella persona acabó por preferirme, pues yo estaba soltero y conmigo no tenía que andar escondiéndose, como lo hacía con el funcionario, que buscaba cubrir las apariencias, quien hasta para invitarla a comer viajaba hasta la ciudad de Aguascalientes, ocultándose de todo y de todos. Aquella persona para protegerme, decidió no regresar jamás a Jerez, invitándome a la Ciudad de México, y gracias a ella pude conocer los puntos más interesantes de la capital y sus alrededores.

Entre los presidentes de Jerez, que han sabido ser amigos de la prensa, se cuenta a  Rafael Argüelles, Tacho Ávila, Fernando Robles, Jesús Sánchez y Benito Juárez (los pongo juntos con toda la intención), y en los últimos años  Ismael Solís. Otros solamente han sido tolerantemente amables.

En la elaboración de nuestro semanario, se han presentado numerosas situaciones, conflictos, disidencias y amenazas, estas últimas nos hacen recordar al exgobernador José Rodríguez Elías, quien luego que salió del puesto, me dijo: “No hagas caso de los que amenazan o gritan, esos no hacen nada, de los que hay que cuidarse es de los que nada dicen, de los que solo se agachan, esos son los más cabrones”.

Numerosos han sido los paisanos que se han acercado a darnos consejos, otros con mayor sutileza, nos han sugerido algunas cosas, pero nuestros clientes regulares que adquieren nuestras ediciones, son definitivamente con los que hemos hecho el compromiso no escrito, de servir escribiendo.

Al paso de los años, nos hemos dado cuenta de las mil maneras que existen de sacar dinero de las arcas municipales, pero el enojo mayor fue el de un alcalde que tenía en la nómina a 70 policías, cuando solamente eran 28, el resto eran fantasmas que solo venían a cobrar y aunque cobraban una miseria, no se puede dejar de mencionar que era una rapiña.

Luego, gracias a los exgobernadores Arturo Romo Gutiérrez y Ricardo Monreal Ávila, que nos insertaron en una lista negra, padecimos una marginación total, pues al parecer no fuimos del agrado de ciertas gentes porque no hemos cambiado nuestro estilo de decir las cosas, seguimos independientes, sin apoyos, ni  gratificaciones estatales, aunque algunas gentes nos hayan criticado por que “no sabemos acercarnos”.

El pasado siete del actual, fue día de la Libertad de Prensa, o como se dice hoy, día de la libertad de expresión, en donde sigue vigente aquella frase de José López Portillo: “No les pago para que me peguen”.

Habrá la alguna invitación a comer, misma que aprovecharán muchos para llenar el estómago, aparte de que será gratis... y hay que aprovechar, como en aquellos días en que Monreal les entregaba el equivalente en efectivo de una torta, pero sin refresco.

Entre más vivo, menos me sorprendo y menos me espanto.