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El Recreo
Necesidad recíproca 
J. Luis Medina Lizalde 08-03-2017 22:00 hrs

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Liga Corta




¿Habrá un estado de la República que pueda enfrentar la inseguridad sin el auxilio del gobierno federal?  No existe una capaz de prescindir del apoyo de la Federación en tan compleja tarea.

La declaración del gobernador Alejandro Tello  afirmando que  Zacatecas no puede enfrentar el reto sin el auxilio federal no es más que recurrir a una obviedad para reaccionar a la retirada táctica del gobierno federal que presionar a los estados para que le aligeren la carga, sobre todo financiera, de una estrategia que cada día se confirma como fallida y contraproducente.

Solo que así como no existe capacidad de un estado para salir airoso de la crisis de la inseguridad sin la participación del gobierno federal, también es cierto que no existe la mínima posibilidad de victoria del gobierno federal sobre la delincuencia organizada sin el  auxilio de los estados con territorio infestado por los cárteles. Los gobiernos locales son la primera instancia del reclamo ciudadano cada vez que se producen homicidios, secuestros y extorsiones, la fragilidad electoral de los gobernantes de territorios con delincuencia desbordada es manifiesta siendo muy elevados los costos que han de pagar como consecuencia del rebasamiento son mucho menores a los que paga el gobierno de la República  dado que la cara ante el mundo no la dan los gobernadores, la da el gobierno federal por conducto de la Presidencia, de la Secretaría de Relaciones Exteriores, de los embajadores y la percepción que la opinión pública internacional se forja de nuestra realidad determina la actitud de los gobiernos extranjeros, el comportamiento de la inversión extranjera directa, los flujos del turismo internacional,  los intercambios  científicos y tecnológicos y las certificaciones de las calificadoras internacionales, casi nada.

Asumiendo que la crisis de seguridad que vivimos en México compromete a todos los niveles de gobierno es la única manera posible de enfrentar la tarea de recuperar niveles de seguridad razonables mediante una estrategia que sea fruto de la reflexión compartida y no de las ocurrencias de escritorio con las que llevamos una década de fracasos en la materia.

No debemos seguir en la idea de que somos los débiles, los necesitados de protección a los que se les manda soldados, marinos y policías mientras no sean capaces de cuidarse solos y a los que se les otorga presupuestos enormes junto con las indicaciones de lo que deben hacer.

Minusválidos institucionales
Desde que se instaló entre nosotros el crimen organizado, nuestros gobernantes se han comportado ante el gobierno federal como minusválidos institucionales incapaces de pensar  con cabeza propia y de aplicarle la ley a soldados y policías federales cuando delinquen, tales gobernantes se relacionan con la federación como si se les hiciera el favor como consecuencia de una incomprensión de la inseguridad en sus múltiples facetas y se incurre en la   dependencia de un gobierno federal que no ata ni desata.

Nadie está tan chiflado como para pensar que Zacatecas no necesita de la federación para enfrentar el desafío; pero una cosa es pedir apoyo y otra, muy diferente, esperar que nos hagan la tarea.

Nuestro estado tiene que diseñar y llevar a la práctica una política de seguridad específica como lo hacen Jalisco o Nuevo León que también reciben apoyo del gobierno federal pero que  tienen años en la construcción de la institucionalidad local para atacar a un crimen organizado con mucho más poderío y organización que el avecindado entre nosotros.

Zacatecas, en cambio, solo cumple directrices burocráticas.

Anemia intelectual
La clarificación de nuestro presente se dificulta por el bajísimo nivel de debate entre equipos sexenales que ahora antagonizan con la misma intensidad con la que ayer fraternizaron, el intercambio de culpas desplaza la construcción de consensos en torno a las urgencias colectivas y acentúa la debilidad institucional

La legislatura local no cuaja como escenario de confrontación de proyectos de rumbo deseable, los partidos políticos incumplen la labor diagnóstica del aquí y ahora y los medios de comunicación, con honrosas excepciones, naufragan en la especulación que confunden con análisis y su agenda refleja más filias y fobias que una profesional jerarquización de hechos de interés público.

Zacatecas necesita  de otro rumbo, no fruto de genios tecnocráticos sino de la radicalidad de la vida democrática cuyo primer requisito es que la ley se aplique a todos por igual. Usar el tema del fracaso ante la inseguridad como arma de facción política ¿sirve de algo?

El Ejército ya no sabe cómo decir a los ignorantes civiles que por allí no es el camino y la ley de seguridad interior que impulsa el gobierno federal  es una puerta falsa.

Nos encontramos el lunes en El Recreo.