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Una mirada al mundo
España y los nuevos en política
Ricardo González 04-02-2015 22:27 hrs

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Liga Corta




La crisis del 2008 sigue haciendo sus estragos en Europa. Grecia, Italia y España siguen con los recortes y ajustes de sus presupuestos.

Los griegos y los italianos tienen nuevos gobiernos, elegidos después de un par de años de cambios bruscos en la configuración política tradicional.

En España, las acampadas de protesta han mermado la credibilidad del gobierno y de los dos partidos más fuertes, el Partido Popular (PP) y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

Ambos partidos prácticamente se han pasado el gobierno español desde el fin de la dictadura. Aunque España tiene un sistema multipartidista, ambos han gobernado como sistema bipartidista.

En ese escenario aparece un nuevo partido político español: Podemos.

Visto con ojos de politólogo, es un partido exitoso debido a sus números: creado en enero de 2014, cuenta con cinco eurodiputados de los 54 a los que tiene derecho España. Recibió 1 millón 200 mil sufragios para la elección del Parlamento Europeo.

Inicialmente presentó 100 mil afiliados, pero en la actualidad cuenta con más de 200 mil, convirtiéndolo en el segundo partido con más militantes.

El periódico español El País presentó la intención del voto para enero de este año, otorgándole a Podemos el 23.9%, junto con el PP (27.3%) y el PSOE (22.2%), lo que le hace ser la segunda fuerza política, por lo menos en intención de voto.

Revisando a Podemos con ojos de universitario, me sorprende saber que dos de sus impulsores son doctores en Ciencias Políticas jóvenes (alrededor de 35 años).

Su secretario general, Pablo Iglesias Turrión, es hijo de la Complutense de Madrid, con dos licenciaturas, dos masters y un doctorado.

Otro de las primeras filas de Podemos es Íñigo Errejón, quien fuera director de la primer campaña del partido y que también es doctor en Ciencias Políticas.

Cuando analizo como ciudadano una organización con estas nuevas propuestas, nuevas caras y nuevas formas del quehacer público, me deja un velo de esperanza.

Ese sentimiento de que puede llegar una voz a las altas tribunas que no venga hecho desde la clase política.

Pero como político amateur, algo de eso se me hace sospechosísimo, una empresa cuesta dinero en múltiples factores, horas de trabajo, propaganda, materiales, personas, etcétera.

Tener la capacidad de movilizar a más de un millón de votantes ha de costar mucho más que unos litros de sudor y saliva.

Tal vez en Podemos suceda lo mismo que en el PP cuando se descubrieron las nóminas secretas.

En fin, como aficionado seguiré al pendiente del nuevo partido, esperando que tenga un exitoso desenlace.

Me gustaría ver en Zacatecas y México más académicos en cuestiones públicas de lado con sociedad civil.

Profesor universitario