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Los secretos del Premio Nobel
Alvaro Octavio Lara Huerta 03-06-2015 21:52 hrs

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Liga Corta




Cortesía / Alfonso Reyes fue propuesto en más de tres ocasiones.
El mundo del premio, el reconocimiento más importante a nivel internacional, encierra en sus archivos la historia de la política universal y de las relaciones internacionales del último siglo; así lo ha revelado la fascinante información que la Fundación Nobel mantiene en secreto (durante medio siglo) y que hoy es posible consultar del periodo 1901-1964.

Los nombres de los nominados, así como quién lo propone pueden consultarse dando cuenta que existe también cierta “prudencia” y “mesura” al momento de la elección del galardonado; el premio Nobel de la Paz y el de Literatura son los más susceptibles a ser cuestionados.

El proceso de selección (literatura) inicia con el año, con la recepción de alrededor 2 mil propuestas, de las cuales se van descartando a través de los meses, mediante la evaluación de varios aspectos.

Para estos momentos debe haber una terna de no más de 10 seleccionados, de quienes los 18 integrantes de la “Academia Sueca” han de estudiar su obra muchas veces con traducciones realizadas exprofeso para la dictaminación que finaliza con la elección del ganador y su anuncio, que por primera vez será comunicado por una mujer, Sara Danius, quien preside este año el jurado.

La nedalla con el perfil del científico, el diploma y 18 millones de pesos (10 millones de coronas suecas) conforman el premio más prestigiado de las letras universales que se entregan en Estocolmo el 10 de diciembre, conmemorando el aniversario luctuoso de Alfred Nobel.

Después de la apertura de los archivos hasta 1964, podemos encontrar que mexicanos como el tapatío Enrique González Martínez fue nominado y el gran Alfonso Reyes fue propuesto en más de tres ocasiones, una de ellas a petición de Gabriela Mistral (Premio Nobel 1945).

Entre los debates puede observarse que durante la primera década del premio se reconoció a trabajos idealistas extraordinarios; después de la Primera Guerra Mundial la academia eligió autores que retomaran el muy lastimado humanismo, con la Gran Depresión (1929) y la crisis que provocó.

El premio se entregó a quienes hicieron de la literatura un producto cultural más accesible. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, los galardones incluyeron a los grandes transformadores de la literatura.

El tinte político se hace visible con las condecoraciones a Borís Pasternak (1958), quien por mismos motivos políticos se vio obligado a rechazarlo; Ivo Andri? (1961), como un “reconocimiento” al estado Yugoslavo y las eternas nominaciones a Jorge Luis Borges, de quien se sospecha que su relación con la dictadura chilena influyeron en negarle la merecida presea.

Ese rumor sólo se confirmaría hasta 2035, ya que sean de acceso público los dictámenes de los años 70.
Lo que es una realidad es que cada año el jurado hace más transparente y de conocimiento público el proceso de adjudicación del nombramiento.

En este 2015, en febrero, comunicó que para el año corriente existe una la lista de 198 aspirantes, de los cuales 36 aparecen por primera vez en las nominaciones. De igual manera incluyen nuevas reglas que debido a las transformaciones del contexto literario hay que asumir.

Después de todo el prestigio y calidad de la condecoración, sigue casi intacto, confirmando que en todos los ámbitos el espectro político es difícil de erradicar aún en las artes.