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Cosas de Jerez
Los empleos y ceses laborales; premio y castigo electoral
Javier Torres Valdez 04-07-2016 23:12 hrs

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Liga Corta




Hace unos días, revisando uno de los diarios de la ciudad de Zacatecas, leí una nota  que contenía las declaraciones del alcalde de Jerez, José Manuel Viramontes Rodarte, quien enfáticamente aseguró que no habría marcha atrás en lo concerniente a varios despidos de los empleados municipales.

Reflexionando un poco  sobre el tema, se llega a la conclusión que tales despidos pueden ser por varios motivos: por ineficiencia u holgazanería, plenamente justificado, por excesivo personal, por haber participado en la elección en un partido contrario o para heredarle un problema al nuevo presidente municipal. 

 Cosa que para muchos es absolutamente lógica. 

Cada fin de trienio ocurre lo mismo, debido a que los candidatos ofrecen trabajos a quienes colaboran para obtener el triunfo, es decir, pagarles sus actividades a favor, con un empleo remunerado con fondos municipales.

En el supuesto caso de que el alcalde electo, Fernando Uc, aceptara indemnizar a los despedidos, se vería en dificultades económicas, pero en el caso de reinstalarlos en sus puestos para no pagar indemnizaciones impediría dar una oportunidad laboral a quienes colaboraron en diferentes formas en su campaña. Cosa que representaría un problema diferente.

En el supuesto caso que los despidos fueran por ser miembros de otro partido, el recién electo munícipe pondría a funcionar la barredora automática para darle las gracias a los amigos o correligionarios de Pepe Pasteles.

Otra solución podría ser, despedir a los que hubiera que pagarles indemnizaciones de menor cantidad, es decir, a los que tuvieran menos tiempo laborando.

Las broncas, las inquietudes o las inconformidades con los ayuntamientos nuevos son originadas por los que no quieren salir y por los que no han podido entrar y es un problema que por lo regular, se genera en los municipios en donde existe una marcada falta de fuentes de trabajo y los empleos que esporádicamente son ofertados, se caracterizan por sus sueldos raquíticos.

En esos empleos, los patrones hacen como que les pagan y los empleados hacen como que trabajan. Y como ya los dólares empezaron a rendir más, la urgencia de encontrar un empleo ha disminuido.

En Jerez, existen cientos de empleos informales, se trata de personas que salen a la calle e instalan una vendimia de algún producto que requiera poca inversión. Ellos son los propietarios de puestos fijos, semifijos y ambulantes y del grupo de éstos últimos dependen numerosos vendedores foráneos, controlados por la administración del mercado Benito Juárez.

Todos estos problemas, también pertenecen al ayuntamiento que finaliza y al que inicia por el mes de Septiembre, aunque aquí no se  requiera ratificar el cese o el empleo y aunque se tenga o no, la necesidad de pagar indemnizaciones.

Ahora que si el UC, quiere armar un buen equipo de colaboradores y empleados de la administración, deberá escoger a los mejores que estén adentro y los mejores que tengan el perfil necesario para ser contratados temporalmente y si funcionan, luego de un tiempo darles la planta.

Luego lo verdaderamente importante vendrá enseguida y será realizar un gobierno austero que alcance a solventar los compromisos contraídos y los que se adquieran a nombre propio. Y aquí es donde toma vigencia, el latinajo: Tempus Fugit Laboremus, que el romántico Juan de Santiago le colgó al escudo de la Cámara de Comercio, él quien fuera el expresidente municipal que sembró naranjos en el jardín para que quienes caminaran en este espacio, respirara el olor de los azahares, como si se estuvieran casando.