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Salud
Los 5 peores consejos nutricionales de la historia (segunda y última parte)
Natalia Olivares 07-07-2015 21:01 hrs

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Cortesía / No siempre lo que nos aconsejan es lo más sano.
Hoy finalizamos el recuento de los peores consejos

3. Una caloría es una caloría. La calidad de la comida es menos importante

Centrarse excesivamente en las calorías es uno de los mayores errores en la historia de la nutrición.

Es un mito que el valor calórico de las comidas es lo que más importa, y no los alimentos de donde vienen las calorías.

La verdad es que las calorías son importantes, pero eso no significa que necesitemos contarlas o incluso que conscientemente tengamos que tener cuidado con ellas.

Los humanos eran más sanos y esbeltos mucho antes de saber que existían las calorías.

Es importante darse cuenta de que distintas comidas tienen diferentes efectos en las hormonas y que el cerebro se centra en controlar qué, cuándo y cuánto comemos, así como el número de calorías que quemamos.

Aquí hay dos ejemplos de por qué una caloría no es una caloría:

•Proteína: tomar una dieta alta en proteína puede acelerar el metabolismo entre 80 y 100 calorías al día y reducir significativamente el apetito y los antojos. Las calorías de las proteínas tienen un efecto diferente que las calorías de las grasas o los carbohidratos.

•Saciedad: muchos estudios muestran que distintas comidas tienen efectos variados en como nos sentimos de llenos. Se necesitan muchas menos calorías para sentirse saciado si estas vienen de huevos o patatas cocidas, comparadas con las que provienen de productos de panadería o helados.

Y hay muchos más ejemplos de comidas y macronutrientes que tienen una gran diferencia en los efectos sobre el hambre y las hormonas.

Así, el mito de que las calorías son lo que más importa para el peso (y la salud) es completamente equivocado.

4. Hay que usar aceites vegetales poliinsaturados para cocinar

Comúnmente se aconseja el consumo de aceites vegetales y de semillas, los cuales contienen altos niveles de grasas poliinsaturadas.

Estos aceites, incluyendo el de soja, maíz, canola y de semillas de algodón, han mostrado en algunos estudios tener niveles de colesterol bajos.

Sin embargo, que algo baje el colesterol no significa necesariamente que pueda prevenir la enfermedad cardíaca en sí.

El colesterol es un factor de riesgo, pero hay otras cuestiones peores (como ataques al corazón y la muerte) que importan mucho más.

De hecho, hay un buen número de estudios que demuestran que, a pesar de ser bajos en colesterol, estos aceites incrementan el riesgo de enfermedades del corazón.

Además, estos aceites son dañinos por un buen número de otras razones.

Están llenos de grasas poliinsaturadas, pero muchas de ellas son Omega 6. Los humanos necesitamos comer ácidos grasos Omega 6 y Omega  3 con un cierto balance, el cual no se tiene si se toma demasiado de estos aceites.

Comer una dieta alta en Omega 6 pero baja en Omega 3 puede contribuir a inflamar el cuerpo, y esta inflamación es una de las claves que conduce a casi cada enfermedad crónica occidental.

Estos ácidos grasos se incorporan a las membranas de las células, pero las grasas poliinsaturadas pueden reaccionar con el oxígeno y empezar reacciones en cadena de radicales libres en las membranas celulares, lo cual puede dañar moléculas importantes como las proteínas o el ADN.

Lo que tampoco se tiene en cuenta es que, debido a la manera en que estos aceites son procesados (mediante la utilización de alta temperatura y el disolvente tóxico hexano), están llenos de grasas trans.

De hecho, en un estudio sobre los aceites de canola y soja vendidos en Estados Unidos, se encontró que entre el 0,56 y el 4,2 % de los ácidos grasos en ellos son grasas trans.

Y muchos que se llaman a sí mismos "expertos" dicen que se debe cocinar con estos aceites, lo que es una terrible idea porque las grasas poliinsaturadas son sensibles al calor y se dañan muy fácilmente.

5. Es necesario cambiar la mantequilla natural por margarina procesada, cargada de grasas trans

La nutrición estándar ha hecho muchas cosas mal.

Sin embargo, el consejo de sustituir la mantequilla natural por margarina procesada es probablemente el peor.

La margarina simplemente no es un alimento: es una mezcla de químicos que parecen y saben como uno.

La margarina incrementa el riesgo de enfermedades del corazón comparada con la mantequilla.

Y lo mismo puede decirse de los aceites vegetales: muchos estudios demuestran que contribuyen a padecer problemas cardíacos. Así que tiene sentido que los evitemos si no queremos padecerlas.

Y, así y todo, las principales organizaciones nutricionales siguen diciendo que consumamos estos aceites y margarinas, incluso aunque haya estudios que han demostrado lo contrario hace muchos años.

Lo cierto es que cuando sustituimos comidas tradicionales como la mantequilla y la carne por pseudo-comidas procesadas, nos convertimos en personas obesas y enfermas.

¿Cuántos doctores, nutricionistas, expertos, y décadas de trabajo se necesitan para darse cuenta de todo esto?

Fuente: http://nutricionsinmas.com/los-5-peores-consejos-nutricionales-de-la-historia/