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Análisis
Lazos rosa
Antonio Sánchez González 20-10-2016 16:42 hrs

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¿Cómo tener esperanza de progresar ante la crisis que significa el cáncer de mama cuando las políticas gubernamentales y las publicitarias de buena parte del mundo siguen impulsando una agenda anticuada y que ha sido desacreditada científicamente? En los últimos años se han acumulado pruebas de manera tal que ha llegado el momento de reconsiderar radicalmente los principios del movimiento mundial de concientización sobre el cáncer de mama, ya que es claro que la filosofía fundamental de “la detección temprana” es errónea.

Todos los médicos esperaríamos que las organizaciones dedicadas al cáncer más importantes del mundo serían las primeras en sujetarse al rigor científico y poner la salud de las personas antes que los intereses de la industria farmacéutica. Pero cada vez es más evidente que incluso las organizaciones sin fines de lucro más poderosas que luchan contra la enfermedad - como la Sociedad Americana del Cáncer (ACS) y la Fundación Susan G Komen- no pueden contra los intereses que están detrás de recomendaciones inútiles, como las mamografías anuales que se recetan de forma indiscriminada.

Hace ya casi 3 años que el New England Journal of Medicine (NEJM) -la revista médica más prestigiada en el mundo- publicó un documento en términos muy firmes que concluye que el cribado mamográfico es cuando menos “difícil de justificar”. Ese informe apareció dos meses después de que el British Medical Journal publicó el mayor estudio hecho hasta la fecha sobre la utilidad de la mamografía, que había concluido que el tamizaje de mujeres sanas para encontrar cánceres de mama -antes de que puedan sentir un bulto en el pecho- no reduce la mortalidad de las mujeres de entre 40 y 50 años de edad con riesgo promedio.

La ausencia de beneficio se agrava por la evidencia de daño: el 21,9% de los cánceres de mama que se encuentran a través de una mamografía rutinaria representan un exceso diagnóstico. Esto significa que una de cada cinco mujeres a quienes les dijeron que tenían cáncer de mama bajo estas circunstancias, recibieron tratamiento innecesario. Significa que decenas de miles de mujeres en el mundo cada año se someten a estrés, cirugía, radiación y quimioterapia para cánceres que no amenazan sus vidas.

El documento publicado por NEJM se deriva de la revisión de los datos disponibles en el mundo sobre la utilidad de la mamografía anual e indiscriminada por un panel multidisciplinario independiente y llegó a la conclusión de que “el suministro de información clara e imparcial, la promoción de la atención adecuada, y evitar el exceso de diagnóstico y tratamiento excesivo sería una mejor elección por encima de la promoción de los programas de estudios mamográficos".

Sin embargo, la principal corriente mundial de “lucha” contra el cáncer de mama, que se financia en gran medida con lazos rosas y se centra en programas de detección precoz, no ha cambiado su postura ante la evidencia. Los sitios web de ACS y Komen continúan recomendando con entusiasmo las mamografías para las mujeres mayores de 40 años, sin advertir de los riesgos que les son inherentes y gastando millones de dólares en mamogramas inútiles.

¿En qué momento vamos a parar esta locura, haremos caso a la ciencia y reconoceremos que la mamografía generalizada para las mujeres no es la respuesta a la epidemia de cáncer de mama? El problema no es la herramienta, sino la filosofía básica de la detección temprana.