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Arterias
Hombre sin amor
Alvaro Octavio Lara Huerta 06-05-2015 20:58 hrs

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Liga Corta




Cortesía / Haruki Murakami es el autor de esta obra.
“Esta es una historia de amor que muchos leerán,
y de la cual se desconocerán sus protagonistas”


Han sentido esa ambivalencia al tener un extraordinario libro de querer terminarlo y seguir leyendo y a la vez tener un sentimiento de tristeza porque cada vez le restan menos páginas a la historia.

Eso exactamente me pasó, algo que solamente dos libros han logrado; uno fue Diablo Guardián de Xavier Velasco hace varios años atrás y ahora una joya que llegó a mis manos y a mi corazón (no exagero) Hombres sin mujeres de Haruki Murakami.

El fantástico texto, perfectamente estructurado, donde cada uno de los siete relatos es una obra maestra en sí misma, llena de recovecos vicerales, de ideas concretas, de sensaciones que el autor quiere despertar en el lector, con personajes maravillosamente construidos que desnudan los sentimientos más fuertes del ser humano: la soledad, la pérdida, el dolor y el amor.

En todos los relatos existe una constante, hay mujeres, mujeres ausentes, mujeres convertidas en obsesiones de las que uno se engancha, pero no puede tener y el dolor que ello conlleva, ver cómo consume el cuerpo y la mente el no poder retenerlo ese amor. El encontrarse solo en ningún lugar, el reencontrarse con lo único certero que se tiene, uno mismo.

Con una serie de alegorías que van desde Kafka, Hemingway, Los Beatles, el jazz y el blues y los mitos antiguos, Murakami teje uno de los mejores textos que he leído y por supuesto recomiendo.

En Drive my car, un actor de nombre Kafuku, por medio de su mecánico contrata una chica muy peculiar para que le haga de chofer durante una temporada. La pérdida y un desengaño amoroso son las claves de este primer relato.

Por medio de Tanimura se nos presenta Yesterday, mientras nos relata la relación de amistad que tuvo durante una época con Kitaru, uno de los personajes más extravagantes del autor, por ejemplo aprendió todo un dialecto por su afición al deporte. Aunque lo importante realmente aquí es relación entre este y su novia, Érika.

En Un órgano independiente conocemos a un médico que era capaz de mantener numerosas relaciones a la vez con distintas mujeres y que tenía una vida totalmente plena hasta que un día parece que empezó a enamorarse de alguien. Éste fue uno de los relatos que más me conmovió, con un final impactante e inesperado.

En Sherezade, una mujer viene a traer la compra y hacer la comida a casa de un personaje que por alguna razón no puede salir a la calle y también acaba por entablar una relación con él.
La historia que nos relata Kino es un poco diferente al resto de los relatos, puesto que aquí Murakami opta por añadir un toque de surrealismo.

Es así como el lector conoce a Kino, un hombre que abrió un pequeño bar y que a veces frecuenta una mujer que le llama la atención. Eso sí, los compases finales son totalmente diferentes a lo que uno se imagina.

Saltamos ahora a Samsa enamorado; la historia pasa al revés, y un buen día Samsa se despierta siendo humano, un ser que se da cuenta que se ha convertido en humano, con una tremenda dificultad para moverse o entender qué está pasando. Éste sin duda alguna es uno de los mejores relatos del libro.

Y por último está Hombres sin mujeres, una obra compleja, pero simple en sí, no hace falta leerla durante mucho rato para enamorarse completamente, ni tampoco nos hace falta saber los nombres, “perfectamente sabemos que somos tú o yo”, recuerdos que te llegan de repente, escondidos hasta ese momento en algún rincón de tu corazón, un estado continuo de apatía, de reflexión, de pensar en lo que uno ya no tiene.

Hombres sin mujeres de Haruki Murakami es simplemente un imperdible del 2015, que nos reafirma que “el amor eleva nuestras vidas, nos empuja hacia el fondo, perturba nuestros corazones, nos muestra hermosos espejismos y a veces nos lleva a la muerte”.