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Reflexiones
Historia de fe
Isabel Orendain 01-12-2016 23:18 hrs

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Liga Corta




Cortesía / Dios no se queda con nada, él siempre cumple sus promesas.
Esta historia que les voy a contar parece increíble, pero me consta que de verdad pasó.

El otro día el esposo de mi amiga se accidentó en la carretera y lamentablemente murió.

Era un matrimonio en el que a causa de infidelidad de él, se habían separado por los últimos años. 

Ella mujer de mucha fe, y me consta, siempre rezaba por él. Todo su sufrimiento, todo lo hacía por él, nunca faltó a su grupo de oración, nunca faltó a misa, sufrió muchísimo la infidelidad de su marido pero siempre como mujer de fe, le ofrecía todo a Dios, su esposo.

Varias de sus amigas y yo estuvimos en la funeraria con ella, y vimos a una mujer que no conocía que se le acercó y le dijo, “señora, le quiero decir que yo presencié el accidente de su esposo y que adelante de mí había un coche blanco  del cual se bajó un sacerdote, se le acercó a su marido, rezó unas oraciones y le dio el sacramento de los santos óleos. La vengo a buscar para que esté tranquila”.

Mi amiga no lo podía creer, todas las que estuvimos a su alrededor le dijimos que había sido por sus oraciones, quedamos impactadas de que Dios no se queda con nada, de que Dios siempre cumple sus promesas.

Ella está muy tranquila y quiere que esto que le pasó se sepa, porque a pesar de que su esposo no era un hombre de fe, gracias a sus oraciones, en su muerte recibió la asistencia de un sacerdote.

Quiere que se sepan todos para que nunca dudemos de Dios y para que nunca dejemos de rezar.
Hay que reflexionar y ver que Dios siempre cumple sus promesas, reflexionar del poder de la  oración, se necesita de verdad fe para creer, porque cuántas veces dudamos de que Dios existe, dudamos de que cumpla sus promesas, dudamos de que nos escucha y de que está muy cerca de nosotros. 

Hay que ser personas y familias de oración, fomentar la oración con nuestros hijos, con nuestros esposos. Los hijos cuando son chiquitos absorben todo y no dudan, hay que aprovechar que tienen mucha sensibilidad para las cosas de Dios.

De verdad lo he comprobado, las personas con fe las llevan de ganar ante su respuesta a los males de la vida, nunca es tarde para ser personas de fe y de oración, si no lo son o nunca han sido, les sugiero que busquen grupos de oración, hay muchos principalmente en sus parroquias o templos más cercanos.