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Heroísmo con cara de mujer en la DSP
Gema Gallegos 08-01-2017 22:23 hrs

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Liga Corta




Archivo / Son una gran familia
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Actualmente, el 15% de la fuerza de la Dirección de Seguridad Pública son mujeres, quienes día a día luchan por salvaguardar el municipio y si es preciso a costa de su vida. 

En El Mineral, hasta hace unos pocos años, este era un trabajo exclusivo para hombres, pero hoy las mujeres han abarcado con gran dignidad y valentía estos espacios. 

No sin antes enfrentar una serie de obstáculos, sobre todo el machismo, que queda evidenciado hasta en los reportes que atienden. 

Olga, Gabriela, Lupita y Gabriela, nos hablaron de cómo es que llegaron a la corporación, qué las motiva, cómo es su trabajo a qué se enfrentan a diario, qué sacrificios hacen y cuál es la recompensa que obtienen. 

Aunque mencionaron que entraron para trabajar y generar ingresos, todas coincidieron en que les gusta su trabajo, algunas manifiestan que desde siempre se sintieron atraídas por la profesión y disfrutan ayudar y salvaguardar  a la gente. 

Gaby, de 21 años, recuerda que a los 18 años inició sus labores en  la Cruz Roja, después fue a Bomberos y posteriormente aplicó exámenes de control y confianza. 

Desde hace dos años ingresó a las filas de la Policía Municipal y aunque trabaja como paramédico ha intercambiado disparos con maleantes. 

La joven narró que  cada día desde temprano para ella es un honor “ponerme el uniforme, llegar a la base y subir a mi ambulancia, dar servicio a quien lo necesite  y recibir las gracias; para mí es una satisfacción atender a la gente”. 

Relató que cada día es una nueva experiencia a bordo de la ambulancia. 

“Aunque el trabajo que hacemos nosotros es diferente, tratamos de hacerlo bien,  pero nos damos cuenta que la corporación tiene una mala imagen ante mucha gente, aunque hay otros que sí nos ven bien”. 

Aseguró que solo tienen algo seguro “sabemos que vamos, pero no si regresamos”. 

La otra Gaby también tiene dos años en la corporación y ella por lo regular está asignada a andar pie-tierra en las calles de la zona centro. 

Recordó que cuando entró a la corporación nunca había tomado un arma, pero fue capacitada y cada día se motiva para mejorar en su trabajo. 

La mujer reconoció que en ocasiones es difícil, porque al igual que la mayoría de sus compañeras sacrifica a su hija por su trabajo. 

“Aunque está en la guardería, me pierdo de eventos que les organizan, pero sé que con mi labor contribuyo a un mejor Fresnillo”, dijo. 

“A mí me toca andar caminando en el centro y hay gente que te da la bendición, eso es algo bonito”, dijo.

Al igual que su compañera sabe que va, pero no si regresa. 

Lupita, es centralista y su tarea es pasar reportes, desde hace un año trabaja para la Policía Municipal. 

Gran parte de las veces, su trabajo consiste en tranquilizar a la gente que llama para pedir socorro, pues muchas veces son mujeres que están siendo golpeadas o  a las que se les perdieron los niños. 

Aunque también hay borrachos que la ha agredido cuando los llevan a los separos. 

“Cuando los traen borrachos se ponen a agredirnos, uno les habla de la mejor manera, se les trata como gente, pero nos ofenden y nos faltan el respeto”, expuso. 

Desde hace un año Olga  forma parte de la Dirección de Seguridad Pública. 

Se describió como chirotona y atraída al ambiente policiaco desde pequeña. 

“No me gusta quedarme callada, me pongo al tú por tú, no me dejó y me gusta defender a la ciudadanía, sobre todo a las mujeres, víctimas de violencia intrafamiliar”, manifestó. 

Al igual que Gaby y Lupita, lo más difícil para ella es llevar a su hijo a la escuela en la mañana y verlo hasta el siguiente día que sale. 

Lo que la reconforta es que “el sacrificio que hago es para que el municipio sea más seguro y que mi hijo sea una mejor persona”, dijo. 

Reconoció que mucha gente las juzga por juzgar, “en realidad no nos conocen, nos critican, pero no saben que a veces nos quedamos sin comer  y haga frío, llueva, o esté nevando nosotros cumplimos con nuestro deber.  

Machismo 
Las cuatro también coincidieron en que a diario luchan contra el machismo. 

“A veces nos tratan como hombres y nos quieren golpear, pero sabemos defendernos”, sentenció Lupita. 

Gaby agregó que en ocasiones que llega a atender reportes le dicen ‘y por qué no vino un muchacho’. 

Mientras que Olga reconoce que ese es el pan de cada día: “luego, luego empiezan a insultar y a tratarnos con groserías, me han tocado muy machistas, nos agreden”. 

Aunque es muy común que la propia ciudadanía que pide sus servicios sea la que las discrimine, ellas no cejan en su intento por hacer un mejor trabajo y contribuir al bienestar de la población. 

Cada una carga más de 20 kilos de peso en el chaleco antibalas, más las armas y el equipo táctico, tampoco dejan de capacitarse, entrenar o hacer deporte.

Nueva imagen
Las elementos saben que la imagen de la corporación no goza de popularidad entre algunos pobladores, por ello piden que les den una nueva oportunidad. 

Estamos aquí porque nos gusta y “aunque la gente no nos quiera, nos grite y nos critique siempre la apoyaremos; es una satisfacción poder ayudar a aquellos que nos humillan, porque luego nos dicen gracias”, dijo Lupita. 

Gaby pidió a la gente que se quiten esa mala idea que tienen, porque ellos llegaron a trabajar y a limpiar esa mala imagen que tienen de la policía. 

Reiteraron que están para servir y que como mujeres es una satisfacción poder ayudar a la gente. 

Ellas refirieron que han hecho un excelente equipo con sus compañeros y han llegado a formar una verdadera familia, en la que todos se apoyan.