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Nueva Legislatura mismos problemas
Alvaro Octavio Lara Huerta 26-08-2015 20:40 hrs

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Liga Corta




Archivo / Renovación Cultural debe ser prioridad.
El día primero de septiembre se instala la sexagésima tercera legislatura del congreso de la unión renovando de nuevo el optimismo de actualizar y modernizar la legislación en materia cultural, que desde la década de 1980 no ha recibido una transformación sustancial que se adecue a las nuevas formas de conceptualizar “lo cultural” y “la cultura”.

Este 2015 sin pena ni gloria se presentó por parte de la comisión de Cultura y Cinematografía una iniciativa de reforma cultural que quedó en el tintero.

Es tiempo ya de dejar el voluntarismo cultural y convertirlo en acciones que beneficien el acceso a los bienes y servicios culturales, la difusión de éstos y el derecho a la creación que, desde varias legislaturas, han quedado como buenas intenciones y magros esfuerzos por centrar el tema cultural como primordial y urgente de atención.

Porque en un ambiente tan ríspido se ha demostrado que el camino que debe seguir la política pública en reconstrucción del tejido social es apostarle a la cultura, pues es la única que ofrece esa dualidad de incrementar a la par desarrollo y crecimiento.

Además que la riqueza de patrimonial de nuestro país, así como el empuje del turismo cultural hacen de la legislación en este rubro un tema impostergable a la reforma.

Es necesario inscribir al municipio, que es donde se ejecuta la cultura de carne y hueso y el referente más próximo entre gobierno y ciudadanía, en las dinámicas de planeación, acción y desarrollo de políticas culturales, programas y presupuestos que parecen inexistentes debido a una centralización exacerbada de la cultura oficial en la capital del país y de los estados.

La mayoría de los municipios presentan un rezago impresionante en la toma de decisiones culturales, las atribuciones en esta materia legalmente parecen inexistentes así como sus responsabilidades se diluyen entre un indefinido federalismo.

Los municipios enfrentan necesidades colosales y específicas de cada región y contexto del país aunado míseros presupuestos que urgen la respuesta del Estado a dar cumplimiento con el derecho constitucional de todo mexicano al “acceso y disfrute” cultural.

El tema de la descentralización parece ser un objetivo inalcanzable si lo cultural no se integra como parte fundamental en las reformas estructurales que México necesita.

Es tiempo de aprovechar la oportunidad de oro que la situación social y la legislatura pondrá en manos de la comisión de cultura del Congreso de la Unión para regenerar y modernizar la actual legislación nacional, plana y de poco impacto social, para dar cabida a una entidad municipal que pueda diseñar, implementar y evaluar políticas culturales desde y para su entorno.

La propuesta no es nueva y desde varios organismos internacionales y nacionales se ha estado insistiendo en que la participación social en los procesos de conservación, salvaguarda y difusión del patrimonio cultural es la piedra angular para la transformación de una democracia cultural real y disfrutable. Hoy más de 112 millones de ciudadanos esperamos resultados.