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Fuerza de voluntad
Huberto Meléndez Martínez 12-12-2016 16:57 hrs

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Liga Corta




Al maestro Juan Luis Rosales Ponce, por luchar y
apoyar a sus alumnos, pese a la adversidad

 
Con una sonrisa desbordante de alegría y anhelantes pasos, cruzó el patio acompañado del maestro Juan Luis. La concurrencia formada por más de 200 personas aplaudía estruendosa y festivamente a todos los galardonados, ello aumentó la emoción cuando se aproximaba a la mesa del presídium. El maestro de ceremonias lo conocía y su voz mostró la emoción del corazón al mencionar su nombre. Recibía un diploma y una flamante medalla de plata. Había obtenido el segundo lugar estatal en la olimpiada de matemáticas.

El lunes siguiente la escuela primaria  Daniel Márquez Medina estuvo de fiesta al comunicar al estudiantado sobre este logro. Por esa razón el homenaje a la bandera sería más solemne, lo cual enmarcaría con justicia, el reconocimiento de todos por la conquista de la presea.

Sus padres y maestros habían augurado la obtención de algún premio, pues la decisión que había mostrado en los meses anteriores, daban cuenta de ello.

Había valido la pena la preparación realizada por sus asesores. Ha tenido una infancia difícil pues combinó su tiempo con varios tratamientos médicos, la asistencia a clases y la preparación para el concurso en tiempos adicionales a los horarios de clases. Y sólo por puro gusto atendía también cursos de música.

Disfrutó la experiencia desde el viaje hacia el concurso, la solidaridad de sus compañeros y maestros alimentó su autoestima, la hospitalidad de la escuela sede y conocer a más personas, incrementó su número de amigos, siempre recordará los momentos de convivencia sana con sus camaradas de equipo.

Quedaban atrás muchas situaciones complicadas en su familia. Su padre renunció al trabajo para poder acceder a un seguro popular y comparar un diagnóstico fatal de los médicos hacia su hijo: Linfoma Hodgking, en tercera fase. El pronóstico clínico era de, a lo más, cuatro meses de vida.

Sus ganas de seguir en la escuela fueron más fuertes que las sesiones de quimioterapia experimentadas en su momento. No hubo poder humano capaz de persuadirle a dejar los entrenamientos y concentrarse en su estado de salud.

Asumió con ecuanimidad la enfermedad, aprendió a disciplinarse en el tiempo, a comunicarse con los doctores, las enfermeras y los especialistas. Adquirió cultura alimenticia, conoció los medicamentos y los remedios caseros.

Con su forma de responder a la realidad demostró lo que los médicos saben bien. Ellos nunca tienen la última palabra en situaciones de salud. Hoy está en plena recuperación y advierte mayor facilidad para involucrarse a plenitud en los asuntos escolares. Como apenas cursa el quinto grado de primaria, sabe que tiene tiempo y va por un primer lugar el año próximo.

Personalidades como la del niño Rembrandt García Lugo, de Jerez, Zac. Dan ejemplo de entereza, de deseos por superarse, de aprovechar la vida en luchar por lo que se quiere. Está decidido a seguir siendo el alumno con mejor promedio en su escuela. Muestra la importancia de tener motivaciones para vivir.