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100 años
En la mira, la Hacienda de Malpaso
José Antonio Humberto Vargas 06-12-2014 21:42 hrs

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Cortesía / En noviembre de 1913 la hacienda fue saqueada por el capitán Úrsulo Ruiz; vació las trojes de maíz y desperdició en gran medida el producto de las recientes cosechas. (Imagen del archivo del cronista José Antonio Humberto Vargas)
Cortesía / Úrsulo Ruiz comandaba la Brigada Domínguez.(Imagen del archivo del cronista José Antonio Humberto Vargas)
Cortesía / Los documentos son resguardados por el Archivo Histórico del Estado.(Imagen del archivo del cronista José Antonio Humberto Vargas)
En el periodo prerrevolucionario, Benjamín Gómez Gordoa, dueño de la Hacienda de La Laguna Malpaso, seguía adquiriendo propiedades como la de Santa Gertrudis, que pertenecía a la Candelaria de San José de la Isla.

El costo fue de 5 mil pesos y fue vendida por Ramón Morfín Chávez y su esposa, Ángela Zesatti; transcurría el año de 1910.

Para 1912, en Tayahua, el coronel Manuel de Ávila solicitó al administrador de La Laguna, Alejandro Landeros, que le dijera a Benjamín Gómez Gordoa que necesitaba mil pesos y que debían ser enviados a Villa del Refugio (hoy Tabasco).

Ocho días después, el 15 del mismo mes, desde Villa del Refugio solicitó otros mil pesos, pero ahora a Isidro Trueba, quien se encontraba en Malpaso.

El argumento fue que tenía 80 hombres que mantener y como Landeros le pidió consideración, ahora se dirigía a él.

Desde La Laguna, el 23 de marzo del 1912 le extendió un recibo a Alejandro Landeros por mil pesos “para haberes de mi fuerza como coronel del 2º cuerpo González Ortega”.

No satisfecho, en Tayahua, Manuel de Ávila vuelve a escribir a Isidro Trueba, administrador de Malpaso, el 16 de octubre de 1912.

“Muy Señor Mío, como en estos momentos me hallo escaso de haberes suplico a Ud. me ponga a mi disposición tres mil pesos para mis haberes... Y extenderé el recibo correspondiente”, decía la carta firmada por el coronel.

Para el 20 de octubre de ese mismo año, y desde Tayahua, envió el siguiente recado:

“Sr. Isidro Trueba. Malpaso. Muy Señor mío, en contestación a sus atentos le manifiesto a Ud. que mucha pena me causa molestar a la hacienda en lo más mínimo por haber prometido a Ud. no volver a molestar a las fincas pero como usted no ignora, se me hizo una persecución... todo el tiempo que duró aquí el 43 de Rurales, motivo por el que me hallo sin fondos para mis haberes y en circunstancias que me exigen hacerlo por ser ya algún tiempo lo que se ha alargado la actual situación. Por lo que suplico se me mande la cantidad referida para dar el correspondiente recibo y si no, me veré obligado a pasar a esa, no teniendo voluntad de hacerlo por las fatales consecuencias que pudieran resultar no siendo yo responsable de ello. Sin más soy de Ud. su Afmo. Amigo y S. S. Manuel de Ávila (rúbrica)”. 

Los combates
Para el siguiente año, en El Fuerte, Salvador Juárez, Jerónimo López, Arturo Chávez y Elías Ruiz se adhirieron a los maderistas que llegaron a reunir adeptos al Mesón del Fuerte de Malpaso.

Fue un martes 24 de junio de 1913, con el capitán Úrsulo Ruiz, comandante del Segundo Escuadrón del Tercer Regimiento de la Brigada Domínguez.

Estas fuerzas pertenecían a la Primera División del Centro, que comandaba el general Pánfilo Natera García y los hermanos Arrieta.

Entre los reclutados estaban Encarnación (Chon) Ojeda, y Sotero Vera, La Huácara o Huacarita; Wenceslao Ortega; El Fierro Fernando Rosales y Santiago Rosales, de Las Lajas.

El 26 de junio de 1913, la Brigada Domínguez combatió en la Hacienda del Tesorero, en Jerez.
Luego, el 27 de agosto, lo hizo en Arroyo del Durazno y un día después tomó Jerez.

El 29 de agosto, la brigada combatió en la Puerta de Hernández, y el 30, en Arroyo de las Trancas, del mismo lugar.

El 12 de octubre hicieron presencia en Jalpa, donde también combatió.

En noviembre, el capitán Úrsulo Ruiz se apoderó de la Casa Grande de Malpaso; vació las trojes que estaban repletas de maíz, desperdiciando en gran medida el producto de las recientes cosechas.
En diciembre de 1913, la Brigada Domínguez atacó y saqueó a la Hacienda de Cieneguilla.

A consecuencia de estas eventualidades, el 31 de diciembre de 1913, Benjamín Gómez Gordoa realizó un balance de sus propiedades y preparó su partida a la Ciudad de México, ante el gran peligro que se avecinaba: Villa por el norte y Natera por el sur. 

Para 1914, la brigada tomó la plaza de Colotlán, Jalisco, el 5 de abril.

En junio, del 13 al 17 llegaron a la capital de Zacatecas para realizar el primer ataque, que resultó fallido.

El lugar fue defendido por Benjamín Argumedo y Luis Medina Barrón, quien hizo creer a Victoriano Huerta que había vencido a Villa y fue ascendido a general de división.

El ir y venir
Mientras tanto, en Malpaso, la gente de Gómez Gordoa continuaba llevando sus productos a la ciudad, aunque hubiera peligro, sangre y fuego.

Mateo Villa contó que al llegar a la ciudad les impedían entrar en puro calzón, por lo que tenían que usar su pantalón de pechera y luego de cumplir su entrega, debían quitárselo porque era demasiado lujo utilizarlo durante el viaje; algunas veces era prestado para la ocasión.

El trabajo era constante, cada tercer día tenían que llevar el maíz y hortalizas en 12 carretas que jalaban seis u ocho bestias, dirigidas por el mayordomo Santana Torres hasta las bodegas del Tívoli, donde están actualmente las oficinas de un partido político.

Debían estar en buen estado las llantas y que no fueran a fallar en el camino; eso era todo el año, terciando el viaje un día de Malpaso a la ciudad, otro de regreso y al día siguiente otra vez a Zacatecas y no se alcanzaban a vaciar las trojes en todo el año.

El jefe de carretoneros, José de Lira, decía que luego de descargar los granos, enviaban los animales con las carretas y llegaban solos a la querencia.

Los peones salían después, luego de comprar su botella de aguardiente y en el camino venir libando para aliviar el cansancio y estar listos para la siguiente jornada.

Contaba también que en la calle Rayón manejaban de reversa para que los animales no se fueran de hocico y tiraran la carga, ya que lo empinado de la calle era propicio para ese tipo de percances; estas actividades eran realizadas aunque hubiera guerra.

El sustento de esta colaboración son varias cartas que resguarda el Archivo Histórico del Estado de Zacatecas, en el Fondo José Gómez Gordoa.

*Cronista de Malpaso, Villanueva
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