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El Recreo
Eficacia electoral, premiada
J. Luis Medina Lizalde 30-11-2016 23:52 hrs

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Lo que viene a la cabeza cuando trasciende el nombramiento de Miguel Alonso como director de Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) es una pregunta: ¿Qué premia y qué castiga el presente régimen? El político zacatecano es el único exgobernador rescatado por el gobierno de Peña Nieto de todos los priístas que cumplieron este año su gestión al frente de alguna entidad federativa siendo probablemente el que menos lo necesita porque es de los pocos que se dio el lujo de dejar sucesor.
Los exgobernadores priístas de la última camada no la están pasando bien: fueron incapaces de dejar sucesor y ahora viven bajo fuego procedente de los nuevos gobernantes. César Duarte tiene en Javier Corral, nuevo gobernador Chihuahua, al más aguerrido de sus enemigos. Javier Duarte tiene en el nuevo gobernador de Veracruz al más implacable verdugo, tan desprestigiado como él por cierto. Roberto Borge, exgobernador de Quintana Roo, tiene en su sucesor al principal interesado en verlo en prisión. Jorge Herrera, exgobernador de Durango, precavido tramitó un amparo por si las dudas, sabedor de que su sucesor no se tienta el corazón para encerrarlo. Siendo todos priístas, además de la fama pública de corruptos, estos políticos en desgracia tienen un pecado difícil de perdonar: entregaron sus respectivos estados a la oposición relativa, a la que suscribió el pacto “por México”, con la cual tienen entendimientos en lo fundamental e intereses diferenciados en lo electoral.

Alonso, al igual que sus correligionarios en desgracia, tiene varias acusaciones en su haber: es acusado de enriquecimiento ilícito, de que su hermano Juan fue el cobrador sexenal del “diezmo”, existen denuncias específicas al respecto. El gobierno de su sucesor instaló en la opinión pública un balance demoledor: “Miguel Alonso entregó un estado en  quiebra técnica”

Ni condenado ni absuelto
Es dañino para todos que el Ministerio Público sea una institución tan poco confiable, en lo referente al nombramiento del zacatecano la inoperancia de la justicia agravia a los convencidos de que fue un gobernante corrupto al que inmerecidamente se premia y agravia al propio Alonso porque la abolla la corona el hecho de ser designado como miembro del gabinete ampliado de Peña Nieto en medio de acusaciones mediáticas y judiciales sin desmentido o confirmación.

La presunción de inocencia es un principio civilizatorio imprescindible que a buena parte de los políticos y de los periodistas les pasa de noche; Alonso está severamente afectado en su imagen ante el zacatecano promedio no solo por la denostación opositora y la porción veleidosa de los medios sino principalmente por el retrato hablado que de su gobierno hacen sus propios compañeros de partido encaramados en el quinquenio en curso; pero más allá de los cargos de corrupción que le enderezan hay una larga lista de tropezones al alcance visual y cotidiano de los simples mortales: el recinto cultural e inconcluso inaugurado con delatoras goteras, el teleférico suspendido, las glorietas conmemorativas del Centenario de la Toma de Zacatecas y un largo etcétera.

Sí: a Miguel Alonso le asiste el derecho de presunción de inocencia mientras no diga lo contrario una sentencia judicial inapelable, pero su incorporación al gabinete ampliado de Peña Nieto confirma que la persecución judicial autorizada o auspiciada por el régimen priísta contra los otros exgobernadores correligionarios obedece al fracaso electoral de todos ellos  y no a la voluntad de combatir la corrupción, Peña Nieto premia la eficacia electoral y Alonso hasta ahora no ha fallado.
                      
Ceguera histórica                  
La situación de fragmentación de la clase política local anula las potencialidades que en otras circunstancias se desprenderían del ascenso de uno de sus cuadros al plano nacional, Alejandro Tello da la impresión de que sigue despreciando la política y eso lo mantiene en una especie de limbo. La orfandad de los recién desplazados fue de corta duración, Alonso se reinserta en la vida política local de manera espectacular. El escenario nacional le es indiferente y no por incrustarse al frente de Fonatur incrementará su interés por cabalgar en esos llanos y aunque su siguiente escala sea la candidatura al Senado, sus batallas serán por municipios y distritos en nuestro territorio.

Tello, con su silencio, hace notar que nada espera de Alonso y su nuevo cargo, la lucha de facciones agrava la ominosa perspectiva, no hay capacidad para imaginar una ruta para Zacatecas con el concurso de todos, enunciamos las calamidades pero no abrimos camino

¿Cómo es que Zacatecas podrá recibir el impulso federal que a otras entidades le brinda? Tenemos una clase política sin peso en donde se toman las decisiones. ¿Cómo subirnos a la escena nacional con inteligencia y generosidad?

Nos encontramos el lunes en El Recreo.