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Cartas desde el exilio
Educación notable
Miguel G. Ochoa Santos 19-03-2017 22:34 hrs

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Liga Corta




El lema “aprender a aprender” puede convertirse en mera propaganda, si el contenido que subyace a este se obnubila por las sombras de la inculta grilla. Y me temo que un gran sector de los sujetos que intervienen en el sistema educativo nacional, no sólo carece de conocimientos para comprender la hondura del tema, sino que de plano le importa un rábano su mejoramiento. Es el mezquino juego de las posiciones y de los réditos monetarios la zanahoria que los agita.
Convertir la educación en territorio corporativo de partidos y gobiernos ha sido el acto más lesivo para el presente y futuro del país, porque ha procreado faunas que nada tienen que ver con el conocimiento, la innovación, la cultura cívica, la imaginación artística y la vocación pedagógica. Durante décadas, funcionarios voraces y lidercillos rascuaches se han despachado con la cuchara grande, vendiendo paz social a cambio de recursos multimillonarios que, simultáneamente, hunden las arcas hacendarias, la condición educativa del país y hacen florecer los capitales individuales y grupales de los agrestes dirigentes.
Si la actual reforma educativa no remueve las rémoras y vivales de siempre, el publicitado cambio quedará solo en buenas intenciones. Tampoco ayudará que la endogamia de la formación magisterial sea apenas modificada, los avances en este sentido van por buen camino pero siguen ralentizados por un reformismo pusilánime, temeroso de que los beneficiarios del antiguo régimen salgan a la calle o se decanten por el chantaje político.
Pensar, innovar, crear y reflexionar cívicamente es una meta que no puede alcanzarse si el entorno se mantiene incólume. Ni los bálsamos pedagógicos, ni las mágicas tecnologías pueden configurar un sistema abierto de aprendizaje permanente, donde los propios profesores, los conocimientos, métodos e instituciones estén sujetos a la crítica intelectual.
No se “aprende a aprender” en un claustro cerrado donde la improvisación magisterial, las verdades absolutas, los métodos incuestionables y las reglas de interacción humana no puedan ser cuestionados.