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Análisis
Cortina de humo
Juan Carlos Ramos León 18-09-2016 21:13 hrs

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Liga Corta




Me entristece mucho ver a México dividido en el momento en el que más se necesita que esté unido.

El debate prevaleciente por el tema del “matrimonio incluyente” ha polarizado tanto las cosas que cada vez se me antoja más pensar que se trata de una cortina de humo –muy densa, por cierto- para distraer la atención del pueblo de la evidente falta de liderazgo que prevalece en sus instituciones, empezando por la mismísima Presidencia de la República.

Se trata de una confrontación entre liberales y conservadores que difícilmente va a encontrar un punto de acuerdo. Se tiene, entonces, que acudir a la tolerancia y ese es el único aspecto del asunto que ambas partes estamos dejando completamente de lado. De parte de los conservadores hay quienes fanatizan tanto el asunto que desgraciadamente rayan en la discriminación. La parte de los liberales se ha cerrado de tal forma que sencillamente no están dispuestos a aceptar un punto de vista diferente al suyo.

No nos estamos dando cuenta de que nos están manipulando para que nos hagamos pedazos entre nosotros y así olvidemos todas las cosas que nos incumben por igual y que están siendo claramente ignoradas y hasta pisoteadas por quienes tienen en sus manos el destino de nuestro país.

Se ha ido de ajuste en ajuste a la tasa de crecimiento económico esperado. Ahora resulta que ni al 2% se piensa llegar. Los números alegres de la reforma energética que se prometieron para el corto plazo sencillamente no se han dado, ni creo que se vayan a dar. Los recortes al presupuesto público que se han ido anunciando y las malas decisiones del gobierno sólo han estado enviando señales negativas a los mercados internacionales elevando con ello nuestro riesgo país y volviendo más frágil su ya incierto futuro.

No digo que no haya que seguirse debatiendo el tema de las uniones entre personas del mismo sexo, pero se trata de un tema tan trascendental que debe de ser tratado con mayor seriedad y delicadeza. Pero que no sea un distractor para que alguien obtenga de ello un provecho ilegítimo, ya sea político, económico o social.