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Análisis
Corrección fraterna
Juan Carlos Ramos León 21-11-2016 01:01 hrs

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Liga Corta




Jesús dijo, en un episodio evangélico en que un grupo de puristas estaba apunto de apedrear a una adúltera: “quien sea libre de pecado que arroje la primera piedra”. Pues tal parece que los mexicanos somos todos unos santos quienes no más nos percatamos de que alguien, político o artista, amigo o desconocido, comete un error y nos dejamos ir sobre de él como pirañas a criticarlo de formas cada vez más humillantes.
Así le sucedió al Secretario de Educación en un encuentro con un grupo de niños de primaria en el que se le ocurrió pronunciar “ler” en lugar de “leer” y ser luego corregido fraternal y respetuosamente por una de esas pequeñitas. 
Ese tipo de situaciones suceden todos los días en las aulas y fuera de ellas, con maestros, directivos y funcionarios. ¡Ah! Pero es que el Secretario de Educación debe de ser infalible, casi perfecto, y ¿cómo se va a equivocar en una cuestión tan obvia? Pues ha sido la comidilla de la prensa durante toda la semana y también víctima de cualquier cantidad de memes, chistes y bromas, ya ven que eso de hacer leña del árbol caído casi no se nos da.
Igual sucede con cualquier personaje público que tiene un desvarío, confunde una frase o hace gala de su clara ignorancia y ahí van todos los vampiros sobre la yugular.
¿Por qué somos así? ¿Por qué somos tan buenos para ver la paja en el ojo ajeno y no ver la viga que hay en el nuestro? Si fuéramos tan severos en la autocrítica como lo somos en el escrutinio del prójimo otro gallo nos cantaría.
Antes de dar el paso de exigirles a otros hay que exigirnos a nosotros mismos: en eso radica la enseñanza evangélica a que se hacía referencia al inicio de la nota; reconozcámonos perfectibles, es decir, susceptibles de ser perfectos, y también falibles, es decir, susceptibles de fallar. De esa forma, y dentro de un ámbito de tolerancia y respeto, podremos aplicar lo que se conoce como “corrección fraterna” de la cual la pequeña protagonista de la historia en mención es un gran ejemplo.