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El Recreo
Atrofias y luminarias 
J. Luis Medina Lizalde 12-03-2017 17:07 hrs

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Liga Corta




Las institucionalidades locales correspondientes a cada una de las entidades que conforman el Pacto Federal  no presentan el mismo grado de desarrollo, siendo la más avanzada la que va en curso de cristalizar en una Constitución que regulará la Ciudad de México,  que con todos sus asegunes  se ubica muy por delante de la de estados como Zacatecas.
Por angas o  mangas, en Zacatecas vivimos la impotencia de conocer turbiedades en la administración pública sin que los responsables de las mismas respondan conforme a derecho  y sin que interrumpan por eso sus carreras políticas individuales.  
La atrofia de la  institucionalidad llega a extremos tales que los presidentes municipales  a los que no les da la gana presentar sus cuentas públicas ante la Auditoría Superior del Estado, para validación posterior en el Poder Legislativo,  simplemente no lo hagan y cumplan a cabalidad su período constitucional dejando para la posteridad la tarea de saber que tan bien o mal uso los recursos públicos.
En estos días han llegado a su fin, dentro del más burocrático sigilo posible, varias estancias en las nóminas públicas de personas que durante varios sexenios cobraron sin trabajar, aprovechando que la bancarización de los pagos  elimina la visibilidad del pasado, cuando el aviador tenía que acudir o mandar a alguien por su cheque. 
En una sociedad donde se respetan las leyes, estos casos serían públicamente ventilados y darían ocasión para hacer comparecer a exgobernadores y extitulares de dependencias  que incurrieron en faltas administrativas y delitos por disponer o encubrir  semejantes situaciones, al concretarse simplemente a  la supresión de algunas aviadurías, sin atender las implicaciones legales derivadas de estos hechos  dejan intocada la atrofia institucional para que esas anomalías continúen.    
La administración estatal y las municipales  no tienen el contrapeso de sus instancias colegiadas, los cabildos y el poder legislativo no están diseñados para que sirvan sino para que no estorben.

Llegando y haciendo lumbre
En el caso del plan de renovación de 15 mil 806 luminarias del alumbrado público de la ciudad de Guadalupe y 28 localidades del municipio, se percibe la atrofia de la institucionalidad local que a los zacatecanos nos mantiene  como víctimas fáciles de la corrupción.
El cabildo dio la voz de arranque al plan en la primera sesión celebrada en día feriado (el 16 de Septiembre),  cuando los regidores integrantes no acababan de conocerse  dieron su aprobación para el arranque del proceso  ¿No es reveladora la urgencia de cubrir el trámite antes  de la integración completa de la administración?
La luz verde emanada de la Legislatura adolesce de la misma  carencia de rigor, el dictamen sometido a la consideración del pleno durante la sesión del jueves  9 del mes en curso, se sustenta solamente en los dichos contenidos en la solicitud formulada por el Ayuntamiento de Guadalupe, sin estudios técnicos que soporten las afirmaciones.
En el mismo cuerpo del dictamen se habla de un censo para conocer el estado que guardan las luminarias, pero  se aventuran porcentajes de luminarias inservibles con una ligereza, por decir lo menos. 
En dicho dictamen se faculta al ayuntamiento para poner al servicio de la empresa que gane dicha licitación a los trabajadores actualmente asignados  al servicio de alumbrado público o de reasignarlos a otras áreas, siendo esa la única referencia respecto a los aproximadamente 100 empleados públicos, quedando al desnudo la falta de fundamento de la finalidad de ahorro con la que justifican la privatización del servicio, ya que ponerlos a disposición de la empresa pagándoles con recursos públicos es insostenible, mantenerlos en actividades aún sin determinar es agravar la insolvencia por exceso de personal y un programa de liquidaciones exige recursos que no se tienen.

Por sus prioridades los conoceréis 
Las privatizaciones en México  han resultado tan nefastas para el interés general, que cuando quieren imponerlas les llaman de otro modo.
La corrupción que las acompaña justifica la desconfianza y debiera  traducirse en rigor de las instancias, custodias de intereses estratégicos de los gobernados como son las legislaturas y cabildos,  pero eso no sucede y para muestra un botón: el mismo cabildo que aprobó el  arranque del plan de cambio de luminarias en Guadalupe aprobó que para el presente año  la administración gaste 60 mil pesos en salud y 7 millones en logística, (renta de sonido, templetes y la parafernalia de los actos oficiales).   
La fragilidad de la institucionalidad local expone al pueblo de Zacatecas a que el esquema basado en la asociación pública privada  degenere en  renovados episodios de corrupción,  solo la participación ciudadana plural e  informada  podrá poner orden en el caos. 
 Con institucionalidad funcionando óptimamente todo se puede, Hasta hacer negocios privados sin transas. Nos encontramos el jueves en El Recreo.