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Una mirada al mundo
Antitaurinos
Ricardo Gómez Moreno 25-08-2015 23:13 hrs

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Liga Corta




Los antitaurinos están de plácemes, porque en tres estados, Guerrero y Sonora, y ahora Coahuila, ya fueron prohibidas las corridas de toros.

Pero hay algunas paradojas. Guerrero es uno de los estados con mayor violencia y criminalidad en general, mientras que Sonora le sigue los pasos. Hablamos de actos violentos entre humanos. Además, Guerrero ni Sonora se han caracterizado por su taurofilia.

Coahuila, que también ha padecido en años recientes oleadas de asesinatos, sí está entre los estados afines a la tauromaquia. ¿Qué pasó? Se sabe que la prohibición fue promovida por el gobernador Rubén Moreira Valdez y aprobada por el Congreso estatal, a pesar de que la ganadería de reses bravas y todo lo relativo a la fiesta brava tienen gran importancia económica.

Es difícil que el rechazo a la fiesta brava llegue a generalizarse, porque se trata de una gran y muy añeja tradición que llega hasta las raíces más profundas de la mexicanidad. Quizás confiados en esas virtudes, los amantes de ese espectáculo –o arte, según como se ejecute— no se empeñan en su defensa.

Mas el objetivo esencial de este comentario no son las corridas de toros, sino algunas situaciones que hay alrededor del antitaurinismo, en parte impulsado por el Partido Verde Ecologista de México, el “Verde”, como suele llamársele.

El “Verde” promovió la erradicación de los animales amaestrados en los circos, pero no propuso qué hacer con las fieras utilizadas en los espectáculos, por lo que muchas han sido sacrificadas.

Debió el “Verde” promover el amaestramiento sin violencia, pero prefirió una salida fácil, aunque radical: excluir de las pistas a los animales.

También, no debe olvidarse, los “Verdes” fueron los impulsores de la pena de muerte contra secuestradores. Menos mal que tan inhumana propuesta hasta ahora ha fracasado rotundamente.

En el antitaurinismo predominan las argumentaciones endebles y a veces poco humanitarias. Le falta reflexión y autocrítica.