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?¿Activar la alegría?
Sigifredo Noriega Barceló 13-12-2016 21:08 hrs

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Liga Corta




Otra vez la presencia de Juan Bautista.  El adviento de Juan debió haber sido fatigoso, en momentos, desesperante.  La duda acerca del cómo y el hasta cuándo de la espera del Mesías era parte de sus crisis. El Bautista no la tuvo fácil en ningún momento del trayecto de su espera. La tercera vela (color rosa) no entraba en sus ritos. El domingo pasado lo vimos y escuchamos en su desierto. Ahora lo encontramos en la cárcel. Parece no mejorar su situación.
 
¿Por qué duda Juan? El domingo segundo mostraba seguridad en sí mismo y claridad en su misión de preparador de la venida del Mesías. En el texto del domingo pasado, más que el encierro, lo atormenta la duda. Por eso manda a dos discípulos a preguntar al mismo Jesús si es el Mesías o hay que esperar a otro. Me encanta ver dudar y hacerse preguntas al hombre más grande nacido de mujer. De este profeta que duda y está encarcelado por decir la verdad, Jesús hace un gran elogio: “Es más que profeta”.
 
La respuesta de Jesús a las dudas de Juan (“vayan a contar a Juan”) es a base de signos y pistas. Quisiera haber visto la cara que pusieron aquellos discípulos cuando Jesús no respondió directamente. La respuesta tiene que buscarla, descubrirla, experimentarla cada uno.   “Los ciegos ven, los sordos oyen, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los muertos resucitan, a los pobres se les anuncia la buena nueva”.  Juan tendrá que encontrar la respuesta sobre la identidad de Jesús. Ya tiene las pistas, sobre todo el testimonio de sus enviados que ‘han visto y oído’.  Juan creyó y dio testimonio de la verdad que buscaba. Cumplió con creces su misión.
 
La invitación que reciben los peregrinos de este siglo puede sonar fuera de tiempo: “Estén siempre alegres en el Señor”. “El Señor está cerca” es la razón. Quizás nuestras dudas sean muy diferentes a las de Juan y nuestras incertidumbres todavía mayores. ¿Cómo alegrarnos cuando las inseguridades y corrupciones ocupan los primeros lugares en la percepción de muchos? ¿El cristiano del adviento 2016  tiene que vivir a contracorriente? La respuesta de Jesús sigue siendo la misma: “Díganle  a… que los ciegos ven, los cojos caminan”… Pareciera que Jesús pone todo al revés. Así es la fe; así es la esperanza.  Te acercas, te adentras en Dios y descubres que el amor de Dios tiene la potencialidad de cambiarlo todo. Juan creyó  y entonces vio, oyó y su esperanza fue colmada de amor. ¿Nosotros?
 
Hoy encendemos la tercera vela; es color rosa. La esperanza se tiñe de alegría. La alegría de la esperanza de que Jesús está cerca, esperándonos.
El Papa Francisco nos insiste que la carta de identidad cristiana es la alegría, la alegría del Evangelio. Reconocemos que no es fácil vivir siempre alegres sobre todo cuando las dudas, incertidumbres y sufrimientos amenazan con echar a perder la fiesta. Vale la pena la conversión. Sin ella no hay esperanza alegre, ni paz, ni amor. ¿Habrá Navidad en casa?
 
Que santa María de Guadalupe nos ayude a ‘prendernos’ de alegría.