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Cartas desde el exilio
Acierto cultural
Miguel G. Ochoa Santos 18-09-2016 21:14 hrs

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Liga Corta




Nada tengo contra los gestores culturales, pero la verdad es que su inclusión en los órganos institucionales no siempre es atinada. La mayoría carece de la experiencia estética que proporciona el hecho de enfrentarse a la materia, a partir de la creatividad artística. Por tanto, desconocen los entresijos del proceso poético; ignoran las tensiones que se producen cuando la ideología colisiona con la forma, obligándola a transformarse en obra estética para dejar atrás el discurso panfletario. 

No viven el arte y la cultura; viven de éstas, de la administración del ingenio estético, por más cultivados que sean, aunque haya ejemplos excepcionales. Distinto es el caso de los gestores que originalmente se formaron en una disciplina artística. En ellos la experiencia creativa tiende a vincularse con las habilidades administrativas que los cargos gubernamentales siempre demandan. 

Por supuesto que nada garantiza que la llegada de un artista a un puesto de dirección sea fructífera, la cabeza no debe obnubilarse por la pasión que la línea de producción propia exige. En realidad, la función pública requiere de una mente integral, una que armonice las distintas manifestaciones artísticas en los distintos niveles de estratificación en los que éstas se gestan.

Ni oficialismo, ni exclusivismo, ni formalismo, ni populismo nacionalista, ni elitismo, ni chovinismo. Ya sabemos que cada tribu cultural intenta con terca frecuencia llevar agua a su molino, pero la tarea del boss cultural es resistir a esos cantos agónicos para dar espacio a la multiplicidad de los gestos estéticos y obras artísticas que una comunidad engendra.

La tarea no es sencilla, porque el poder, la arrogancia y el dinero siempre gravitan en torno a este campo prodigioso. No obstante, las cosas se facilitan cuando una figura destacada, dialogante y lúcida llega a una institución clave. Creo que en Zacatecas, el maestro Alfonso Vásquez ha demostrado, durante su destacada trayectoria como músico y gestor cultural, que es posible poner en marcha un proyecto ambicioso, riguroso e integral.