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Mantienen vivo el legado de la Lonchería La Mary
Gema Gallegos
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18 de Marzo del 2018 11:21 hrs
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Cortesía / Doña Lupita y don heraclio iniciaron con la Lonchería La Mary.
Cortesía / Mary asumió las funciones de Vero cuando se casó.

FRESNILLO.- Hace más de 40 años que la Lonchería La Mary se consagró como uno de los lugares favoritos de los fresnillenses para ir a comer. 

El menudo, el pozole, la birria, los taquitos al vapor, las tortas y demás antojitos mexicanos conquistaron el paladar de los fresnillenses y abarrarotaron el lugar. 

La historia de La Mary inició en 1970, cuando don Heraclio y doña Lupe decidieron instalar su local en El Mineral, luego de una vida itinerante. 

Sus nueve hijos los apoyaron en la administración y preparación de la comida. 

En poco tiempo se colocaron entre las opciones gastronómicas favoritas de los fresnillenses gracias a su distintivo sabor de la birria, pozole y tacos al vapor con un estilo propio. 

Con gran nostalgia, muchos de sus antiguos clientes recuerdan como las paredes estaban forradas de pósters del equipo de fútbol Las Águilas del América. 

También había balones, banderines y playeras, que le daban un sentido muy sui generis y las diferenciaban de otros establecimientos. 

Muchos recuerdan que para poder comer en el lugar tenían que esperar mucho tiempo y en ocasiones se sentaban en la banqueta. 

Con apenas 14 años Vero cocinaba distintos platillos y sonrojada recuerda que ahí tuvo sus primeros pretendientes, a quienes su padre los corría a escobazos. 

Mary, agrega que sus hermanos les aventaban los huesos de la birria a los muchachos.

“Aquí uno nada más viene a cenar, pero si no se va es porque está interesado en una de ustedes”, era la frase que le decía siempre su padre, cuando descubría a algún enamorado.

La vida de Vero transcurrió en La Mary hasta que se casó y Mary tomó las responsabilidades que eran de su hermana.

Con enorme gusto y con la sazón característica de la familia, aunada a los consejos y enseñanzas que le dió su abuela en la cocina, La Mary siguió siendo uno de los puntos favoritos para la cocina tradicional Mexicana. 

Por cuatro décadas, La Mary se mantuvo con su oferta gastronómica a donde llegaron a comer Los Babys, Los Bukis y Los Temerarios, entre otros. 

Mary recuerda que al vocalista de Los Babys le gustó el pozole y pidió que lo acompañaran con mucho jitomate picado. Mientras que Los Bukis, aún liderados por Marco Antonio Solís se fueron fascinados con la birria y a Los Temerarios les gustaba pedir flautas.

Durante los 40 años que existió La Mary, cada aniversario, doña Guadalupe regalaba pastel y contrataba un tamborazo para alegrar a los comensales.

Aunque Vero se casó, por consejo de don Heraclio siguió haciendo tortillas a mano y después retomó su pasión culinaria y a la fecha son 36 años que Vero no se separa de sus ingredientes.

La Mary cerró con la muerte de don Heraclio y doña Lupita, aunado a que el local que por casi cuatro décadas alquilaron les fue solicitado. 

Legado que sobrevive

Hoy, 48 años después solo Vero, Mary y otro de sus hermanos se dedican a este negocio. 
Vero y Mary abrieron su propio establecimiento en la calle Loma de Santa Elena, esquina con Sierra de Órganos, de la colonia Lomas de Plateros, ahora el establecimiento lleva por nombre La Vero y el sabor es igual, pues cocinan deliciosos antojitos mexicanos con las recetas familiares.

El comensal puede encontrar tamales con auténtico sabor a maíz, caseros y suaves de picadillo, rajas con queso, mole rojo, prensado y dulces, así como gorditas doradas de cualquier guiso que se les ocurra, así como flautas con un toque de perfección que en cada bocado hacen alcanzar el cielo y un pozole rojo con sabor de la antigua cocina mexicana, hacen que cada día se agote todo lo que preparan.

El gusto por la cocina y el sazón, reconocen las hermanas, lo heredaron de sus padres Heraclio y María Guadalupe. 

Con gran orgullo resguardan la herencia que presumen les dejaron sus padres.

“Lo que nuestros padres hicieron fue dejarnos un legado, ese legado es la cocina y nosotros hacemos las cosas como ellos nos enseñaron”, dijo Vero. 

Tanto Vero como Mary coinciden que el secreto de su éxito es el sazón y el amor que le ponen a cada guiso y prueba de ello es la carne adobada que hacen con una receta antigua y de la que varios les han pedido la receta y les mandan preparar por decenas de kilos.

Desde su pequeña fonda, Mary y Vero reciben a cada cliente con una sonrisa y son felices de hacer trascender los antojitos mexicanos a otra dimensión.