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Los mismos problemas
José Luis Guardado Tiscareño
~
11 de Enero del 2018 05:00 hrs
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Liga Corta




Anteriormente había señalado algunos retos y problema que a mi consideración enfrentan los gobiernos en cuanto a la transparencia de la información y de las decisiones gubernamentales y las consecuencias que esa opacidad ocasiona a pesar de que muchas veces las acciones puedan ser benéficas para la sociedad. 

El gobierno municipal de la capital zacatecana, autonombrado como de la educación y la innovación, ha enfrentado un par de problemas que han llamado la atención pública y han generado una serie de reacciones encontradas entre la sociedad al respecto. 

Desde los primeros días del año se emprendió la remodelación y rehabilitación de las redes hidráulicas y de los espacios públicos del Centro Histórico de Zacatecas, acciones necesarias y urgentes no solo para garantizar la seguridad e integridad física del primer cuadro de la capital, sino también para reordenar y mantener un Patrimonio Cultural de la Humanidad, que se ha ido caracterizando por una deficiente y desgastada distribución de los espacios públicos, que cada día son invadidos más por automóviles que por personas. 

Dicho proyecto, aunque ya ha arrancado ha sufrido una serie de tropiezos y ha generado desconfianza y pobres expectativas, que nos hacen recordar experiencias amargas en remodelaciones como las de Plaza de Armas, La Alameda o la construcción de nuevos espacios como el Centro Cultural Toma de Zacatecas, todos ellos caracterizados por la opacidad, la disfuncionalidad y el desencanto social. 

Y en segundo lugar, está la torpe e ineficiente recaudación de impuestos por parte del ayuntamiento, que sigue siendo uno de los peores dolores de cabeza de la ciudadanía, que a pesar de no contar con servicios públicos eficientes y puntuales en prácticamente ninguna colonia de la ciudad y con filas de cientos de personas, la incertidumbre de cuánto y cómo se asignan los nuevos cobros sobre el pago de predial y la completa falta de información al respecto, aun así buscan la forma y esperan pacientemente (incluso por horas) para poder cumplir con el pago de sus impuestos. 

Resulta irónico que los zacatecanos sigamos dispuestos a pagar puntualmente nuestros impuestos a pesar de la ineficiencia administrativa, que asigna escasos puntos y arcaicas formas de cobro y la ineficacia gubernamental que preserva en la opacidad los criterios con los que se asignaron nuevas tarifas y que a pesar del aumento real de los impuestos se aferran en justificarlo a través de una “rezonificación” que los zacatecanos simplemente ignoramos. 

En ambos casos, los problemas y la desconfianza se pudieron haber evitado si por parte del gobierno municipal existiera la voluntad y capacidad de socializar las decisiones gubernamentales, como lo pueden ser un proyecto de restauración o las políticas recaudatorias, sin embargo sigue apostando por la opacidad y la discrecionalidad, al punto de que aún y en la capital de la innovación sigue sin existir una política de transparencia y comunicación creíble y se mantienen deficientes formas de recaudar impuestos. 

Y aunque los ciudadanos siguen cumpliendo con sus obligaciones a pesar de todo, el ayuntamiento sigue fallando en términos de transparencia, eficiencia, confiabilidad y servicios públicos funcionales, esperemos que el proyecto de restauración del centro histórico, que sin duda es urgente e indispensable, no acabe en otro desencanto para los zacatecanos.