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Problemas
Juan Carlos Ramos León
~
08 de Enero del 2018 14:20 hrs
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Liga Corta




Todos los tenemos. Algunos son serios, otros no tanto. Unos nos llegan, otros los creamos. Lo cierto es que nadie los quiere, pero el caso es que ahí están y la verdad es que nunca nos abandonarán. Lo que sí podemos es aprender a lidiar correctamente con ellos.

Lo primero es evitarlos. Y es que hay gente que pareciera que los disfruta -problemática, la llaman-. Suficiente tenemos con andar por la vida sacándoles la vuelta, pero si el problema ya está ¡pues a solucionarlo!

He tenido la oportunidad de colaborar en distintos grupos de trabajo en los que hay de todo a la hora de hacer frente a algún problema. Aquellas personas con las que más cuesta hacer equipo es con las que no son capaces de enfocarse en la solución y viven enfocadas en los problemas. Se desgastan, desgastan a los demás, pierden tiempo y energía discutiendo durante horas con todos, permanecen cerradas a cualquier punto de vista que no sea el suyo y, en suma, se convierten en otro problema más.

A manera de síntesis: si no pudiste evitar el problema y ya lo tienes encima enfócate en la solución para que puedas resolverlo porque si te enfocas en el problema ahí vas a seguir. Muchos de los problemas más complejos suelen tener soluciones de lo más sencillas; lo que pasa es que perdemos demasiado tiempo enfrascados en el problema en sí; hay que cambiar el enfoque.

La cantidad de problemas acumulados es otra condición que le añade sabor al caldo en esta materia; cuando la bola de nieve se ha hecho mayúscula es más difícil lidiar con el enredo creado. Definitivamente lo mejor es tratar de dar solución rápida y definitiva a un problema cuando se presenta, ya que el no hacerlo y dejarlo para después es como guardar muertos en el clóset.

La vida es demasiado corta como para vivir sumido en los problemas. Vale más tomar al toro por los cuernos cuando éste se presenta y dedicar energías para atenderlo en el momento y solucionarlo de forma creativa que no más andarlo capoteando gastando esas energías en aceptarlo como un fiel compañero.