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Pragmatismo electoral
Juan Francisco del Real Sánchez
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14 de Diciembre del 2017 05:00 hrs
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Liga Corta




La política de contenido sustentada en ideas, debates y propuestas es una necesidad ante los nuevos escenarios políticos, cada proceso es una mejor oportunidad para elegir a gobernador, ayuntamientos y diputados locales con propuestas y congruentes. Las elecciones, son entendidas como ese momento en el cual cada uno de los participantes que aspirara a gobernar o legislar, exponen antes sus posibles votantes sus programas y plataforma político electoral.  
Con el inicio de las alianzas y acomodos a nivel presidencial para buscar la simpatía del electorado en el 2018, los partidos han buscado sus aliados dejando de lado estas ideologías, las propuestas o la creencia de sus militantes, ahora tenemos escenarios meramente electorales que buscan llegar sin saber cómo ni para que. El pragmatismo político que veremos el próximo año tiene nombres, más no proyectos. Sin importar la máxima que proponía Reyes Heroles: Primero el proyecto, después los nombres.
El pragmatismo en política equivale precisamente a eso, a actuar prescindiendo de una ideología, considerando lo más adecuado por convenir en el momento, sin embargo, el problema no reside únicamente en ganar, sino en cómo y para qué se va a gobernar. 
Primero una alianza entre partidos antagónicos históricamente, que desde sus inicios marcaban claras diferencias, por un lado el Partido Acción Nacional, con una ideología de derecha con posiciones conservadoras, o el PartidoA de la Revolución Democrática, que encabezó una izquierda mexicana propositiva, que supo ser oposición. La opción partidaria que nació como aliada de los ciudadanos, incluso se considera un movimiento, ahora se desdibuja como un aliado de los anteriores. Ayer, firmó su alianza Morena y Partido Encuentro Social, donde se muestra la misma tónica, simplismo electoral donde no importa el cómo, sino llegar.
Pero cuál es el sentir de esa militancia que han conformado por años, cuando ven su trabajo e ideales convertidos en pragmatismo puro; sería mejor seguir siendo la oposición fuerte, con identidad y seriedad que han sido cada uno de estos partidos, preservar sus liderazgos y seguir siendo una opción seria en estas próximas elecciones, si el panorama no es alentador, se  debe recordar que en democracia ni los triunfos ni las derrotas son para siempre, por lo que es preferible seguir participando con los ideales y principios que a cada quien caracterizan.
La decisión final estará en el voto de los ciudadanos, hecho que deben considerar los partidos opositores y analizar si valió  la pena arriesgar la identidad por practicidad.