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Sobre la Ley de Seguridad Interior
Rodrigo Reyes
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13 de Diciembre del 2017 05:00 hrs
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Liga Corta




Quizás el caso más extremo de uso de la fuerza durante una detención se da cuando las autoridades, por razones que no conocemos, deciden disparar al detenido con un arma de fuego. Este fue el caso de 5.2% de las detenciones realizadas por autoridades locales y para 9% de las realizadas por instancias federales. De acuerdo con la ENPOL, la Marina es la corporación que disparó un arma de fuego con mayor frecuencia durante el arresto (11%), seguida del Ejército con 10% y de la Policía Federal con 7.4%. 
Similarmente, la frecuencia con la que los detenidos recibieron puñetazos al ser trasladados al Ministerio Público (o a otro lugar) es mucho mayor cuando el arresto fue realizado por la Marina (79%), el Ejército (74%) o la Policía Federal (65%) que cuando es realizado por corporaciones locales. 
Si bien estas situaciones esto pueden obedecer a diferentes circunstancias, está claro que el accionar de las fuerzas federales – en especial del Ejército y la Marina – en cuestiones relacionadas con la seguridad pública no es óptimo. 
Es cierto, las corporaciones militares no son quienes deberían de estar desempeñando funciones de seguridad pública. Sin embargo, el país se encuentra en un momento donde retirarlas por completo de las calles provocaría un vacío muy grande. 
Es por ello que incluso cuando las detenciones realizadas por el Ejército y la Marina se realizan bajo las condiciones reflejadas por la encuesta, las ciudadanías de los estados donde más presencia tiene el crimen organizado prefieren que el Ejército y la Marina permanezcan como guardianes de su seguridad. Así lo muestra una encuesta realizada por el centro de estudios PropuestaMX aplicada en seis ciudades de México. 
La LSI tiene elementos sumamente peligrosos – la disposición de las fuerzas armadas a discreción del ejecutivo, por ejemplo-. Sin embargo, la evidencia señala que se necesita un mecanismo que permita lograr la transición paulatina de las funciones que ahora desempeña el Ejército y que deberían de realizar las corporaciones locales de manera clara, con certeza y sin dejar un vacío que podría resultar en un caos aún mayor.