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Historias de Lobos
Mi delito... enviudar
Ivonne Nava García
~
01 de Octubre del 2017 00:00 hrs
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Liga Corta




La pérdida repentina ya sea de mamá o papá, trae repercusiones muy dolorosas en los hijos. Sobrevienen cambios en todos los aspectos, además del dolor de la ausencia. Una vida aparentemente normal, se transforma en caótica de la noche a la mañana.


Cuando la pérdida es de la mamá, esa sensación de impotencia y minusvalía se acrecienta y la incertidumbre genera ansiedad, impotencia además de la gran tristeza.


En esta historia, tres niños no solo soportan vivir sin su mamá; su padre, no tuvo la fortaleza para criarlos solo y le resultó muy complicado imponer su autoridad de progenitor y controlar sus impulsos, sometiéndolos a una cruel violencia.


El niño mayor
Mi mamá de repente empezó a estar muy enferma, yo me daba cuenta de que la llevaban a los doctores casi todos los días, empezó a estar mala desde un día que se le cayó una viga en la espalda y le lastimó los pulmones. Me dijo mi mami que por eso ella estaba enferma. Mi madre estuvo muy mala y se murió. 
Cuando falleció mi mamá nos cuidaba mi abuelita y estábamos muy tristes. A mi papá casi ni lo veíamos, decía que tenía que trabajar más para pagar las deudas por lo de mi mamá. Lo veíamos en las noches y siempre estaba muy enojado.


Un día mi abuelita dijo que ya no podía vivir con nosotros porque también tenía que atender su casa y a mi abuelito. Le dijo a mi papá que dejara que nos fuéramos con ella, pero mi papá no quiso.


Un día mi abuelita dijo que ya no podía vivir con nosotros porque también tenía que atender su casa y a mi abuelito. Le dijo a mi papá que dejara que nos fuéramos con ella, pero mi papá no quiso.


Como le hace uno (la voz del padre)
A mi hijo el más chiquito lo llevaba a la guardería y yo mismo pasaba por él a las 4, pero mi trabajo es muy demandante y uno tiene que estar al pendiente todo el día.


A mis otros dos hijos los recoge una cuñada, los lleva a mi casa y ahí me esperan. Cuando se murió mi esposa mi mamá se vino conmigo para ayudarme, pero mi mamá también tiene que atender a mi papá y ella me dijo que se los llevaba pero como iba yo dejar que se los llevaran.


No se imagina lo complicado que es quedarse uno solo de hombre con 3 hijos. La mujer como quiera ahí está en la casa y nomás en eso se ocupa. Pero uno como le hace si tiene que trabajar para mantener a la familia. Los muchachillos de ahora viera nada más como son latosos. No acatan, no hacen caso, le faltan al respeto a uno.


La escuela
Los hermanitos cada vez se veían más flaquitos y de ser unos niños inquietos cada vez se hacían más retraídos. El más chiquito empezó a tartamudear. En la escuela creímos que era por lo de su mamá.


Uno de mis alumnos me dijo que su amigo tenía la espalda quemada, que por que se le veía roja. Le mande llamar y le dije que se levantara la playera y clarito se le veía la marca de una plancha. Para esto el niño tendría unos 8 años y su hermanito 6.


Yo le informé a la directora y le mandaron llamar al niño. La directora le preguntó que le había pasado y el niño solo se agarró llorando y nos pedía que no lo castigáramos y que no le fuéramos a decir a su papá. Ahí empezamos a sospechar que algo no estaba bien con el papá. Pero no teníamos pruebas ni nada. Le dijimos al niño que no tuviera miedo, que lo íbamos a ayudar, pero que nos tuviera confianza.


Los veíamos muy descuidados, sucios de la ropa, flaquitos y no cumplían bien con las tareas. Estábamos al pendiente de que no se vieran golpeados. Un día el chiquito llegó con el antebrazo muy inflamado y con mucho dolor y fiebre, dijo que se había caído. En el transcurso de la mañana lo vi peor y mejor le hablamos a una ambulancia, nos dijeron que tenía el bracito fracturado.


Como el niño llegó así, en el hospital general le hablaron al Ministerio Público y fuimos a poner una denuncia, ya le habían llamado al papá de los niños.
Revisaron al otro niño al más grande y también iba golpeado traía en las piernas moretones sobre moretones. Estaban muy lastimaditos los pobres niños.


Una vocecita
Mi papi me rompió mi brazo, me lo agarró y lo torció y yo solo sentí que tronó y me desmayé, bueno digo que me desmayé porque me dijo mi hermano. Y mi papá estaba muy enojado con nosotros, nos dijo que no fuéramos a decir nada porque nos iban a llevar al hospicio y yo ni sé que es eso. Me dijo que ya me callara, que no era para tanto, que si yo no era hombre, me dijo que yo no era igual que él, porque yo era muy marica. Me encerró en mi cuarto y yo no aguantaba el dolor.


Me dio una medicina y me quedé dormido. Yo sé que le pegó a mi hermano y no le dio de comer a mi otro hermanito, es que nos cuidaba mi hermano más grande en las tardes porque mi papá se iba a trabajar, pero mi hermano el chiquito es muy latoso y toda la tarde lloraba porque quería a mi mami y él no sabe que mi mami se fue al cielo y nos dejó solitos. Mi papá nos dijo que mi mamá se había ido al cielo y que desde allá nos cuidaba.


A mi hermanito el más chiquito nomás le pega de nalgadas, yo digo, que qué bueno que se las da porque es muy latoso. A mi hermano el grande le pega con el cable de la plancha y el otro día le pegó con la plancha y todavía estaba caliente. Le pegó porque no se quería bañar y le dejó la espalda quemada.
A mí me rompió el brazo porque se me cayó la leche con chocolate y se puso muy enojado. Me gritaba cosas muy feas muchas malas palabras, me pegó y me pegó y me torció mi bracito y luego me puso a limpiar el piso y la mesa y yo no podía y el me pegaba de patadas.


No somos iguales
Mi papi siempre nos dice que no somos iguales y yo creo que tiene razón, porque nosotros somos chiquitos, él es un hombre y nosotros somos niños, de verdad que no somos iguales.


Pero yo pienso que mi papá nos debe cuidar y querer, pero él no nos quiere, porque yo sé que él piensa que nosotros tuvimos la culpa de que mi mamá se muriera. Yo escuche que le decía a alguien por el celular. Que si no fuera por nuestra culpa, ella estaría viva.

Daño psicológico
Los niños perdieron a su madre, no recibieron apoyo psicológico, moral, ni emocional para superar su duelo. Los pequeños se encontraban en franco deterioro, delgados, pálidos, con expresión triste, con graves sentimientos de minusvalía porque no se sentían cuidados y protegidos por parte de su padre.
Es sumamente difícil, escuchar a un pequeño de 10 años decir “quiero irme al cielo con mi mami para nos cuide”. “Yo soy tonto y cochino, nunca hago las cosas bien, no cuido bien a mis hermanos y soy burro también.”


Maltrato infantil
Las consecuencias de la crueldad hacia los niños en su sentido más amplio puede ser dividido en:
1. - Crueldad inspirada en conceptos exagerados de disciplina y en base a sus funciones que se resultan ser sujetos profundamente inadecuados e irresponsables: alcohólicos, drogadictos, criminales o delincuentes, débiles mentales entre otras.
2. - Actos de violencia o negligencia cometidos por padres o adultos ejerciendo rígidas interpretaciones de la autoridad y de normas y reglas de conducta.
3. - Crueldad patológica cuyos oscuros orígenes mentales o psicólogos son muy difíciles de identificar y todavía más de tratar.
4. - La crueldad más intangible de todas, la crueldad oficial o la organizada, aquella que se comete por ignorancia, por insensibilidad o por omisión en la forma de administrar la normatividad para que se proteja adecuadamente al menor.


Como terminó esta historia
El padre de los menores fue procesado penalmente y sentenciado por el delito de violencia familiar y lesiones.


Los menores estuvieron unos días al cuidado del DIF, en la casa hogar para posteriormente ser insertados en el hogar de los abuelitos paternos. El padre de los pequeños tiene restricciones para acercarse a sus hijos. Los pequeños por su parte recibieron atención psicológica y, el amor brindado por sus abuelitos fue totalm ente determinante para lograr que los niños en la actualidad estén bien.