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Historias de Lobos
Mi delito…no tiene nombre
Ivonne Nava García
~
17 de Septiembre del 2017 00:00 hrs
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Liga Corta




Hay delitos en los que la razón humana y la sensibilidad no alcanzan para comprender ningún tipo de justificación para este tipo de delitos. Es casi imposible entender cómo una madre puede asesinar con deliberación a su propio hijo Una joven de 19 años presenta un embarazo no deseado y menos aún planeado. Mantiene relaciones sexuales sin protección con las consecuencias naturales, sin embargo, el rechazo al bebé que engendró la lleva a cometer un acto despiadado que termina con la vida de un inocente y a ella le termina

su libertad.Esta es la historia
En una comunidad de la ciudad de Zacatecas, una mujer de 19 años vivía un apasionado romance con dos jóvenes. “Yo los quiero a los dos, a uno lo amo, pero no puedo vivir sin el otro”. “Mis papás no lo saben, ellos no me dejan andar noviando, porque ellos querían que yo estudiara, pero a mí eso de la escuela no se me da”. “Veía a uno un día y a otro al día siguiente. Los veía a escondidas y yo les decía que no le fueran a decir a nadie para que mis papás no se fueran a enterar porque luego, ya no me dejaran salir.” 


“Yo nada más estudié hasta sexto, me iba a trabajar a las casas para ayudarles a mis papás. En una de las casas, que era la de un muchacho que sus papás tenían mucho ganado. El me empezó a hablar para que fuéramos novios, pero yo andaba indecisa porque no sabía que iba a hacer con los otros dos. Este muchacho me gustaba bien mucho.  Yo pensé que mejor si le iba a hacer caso, porque yo si me quería casar con él. Nunca le dije que ya tenía novio. Nos veíamos en la casa de él cuando yo acababa de limpiar y él llegaba de andar con los animales echándoles el rastrojo y nos íbamos al corral.

Él me decía que me iba a robar para que nos casaran, pero nomas me decía que para la otra semana y que para la otra semana y no se llegaba. Me decía que para la otra semana que, porque su papá llegaría del otro lado y para aprovechar que fueran a hablar con mis papas, yo mientras también andaba con los otros, pero ya nomas me interesaba él.
No se llegaba el día
Así seguía diciéndome que ya mero me robaría y yo si le creía. Pasaron como seis meses y de pronto me di cuenta que, no me llegaba mi regla y me sentía muy mal. Yo no sabía que hacer porque no tenía idea de quién era el niño. Yo les dije a los tres que ya estaba embarazada.

Para esto los dos primeros ya me había cachado de que yo andaba con el otro y uno me dijo que yo era una güila, que no valía la pena y que mejor ni le moviera porque él si me iba a poner unos balazos, me dijo que le fuera a enjaretar a mi hijo a otro pendejo. Me dijo que él no engendraba niños con prostitutas como yo y que mejor sería que me muriera porque ese niño iba a tener una madre que no valía ni una madre (Sic.)” La familia del otro me corrió de la casa, me quede sin trabajo y él ya no me volvió a hablar, se me escondía o me sacaba la vuelta, pero en el fondo de mi corazón yo sabía que el niño era de él.


Trate de sacármelo
Yo me sentía muy mal, me daban muchas ganas de vomitar, me mareaba a cada rato y me sentía muy desesperada porque si mi familia se daba cuenta me iban a matar. Fui con una señora para que me diera unas hierbas para que se me saliera el chamaco, yo no lo quería. Me las tomaba y nomas se me venían unas hemorragias, pero no se me salía nada, esas hierbas me daban mucho sueño. Luego una amiga me dijo que fajándome no se me notaría y me hice una faja de manta que me ponía bien apretada para que no me fueran a notar mis papás, pero me daba más miedo mi papá.


Yo me sentía gorda y me ponía ropa bien floja, seguía buscando al que yo sabía era el papá del escuincle (Sic). Pero seguía sin hacerme caso, luego supe que ya se iba a casar con una muchacha de la escaramuza, eso me dio mucho coraje y yo empecé a pensar muchas cosas. Me daban hartas ganas de matarlo, de irle a desgraciar la boda con esa señorita. Me daban ganas de ir a pisotearle el vestido y llenárselo de lodo. La fui pasando muy mal.”


Llegó el momento
Yo me empecé a poner malilla como a eso de las doce del día, se me rompió la fuente. Le siguieron dolores, yo no sabía qué hacer. Ya como a eso de las siete yo ya no aguantaba los dolores, me fui para atrás del corral, ahí había muchas cosas y cajas. Me fui atrás del lavadero y ahí afuera del baño sentí que nació el chamaco. Yo sentí que se me cayó porque yo estaba parada. Cuando se me salió fue con mucha fuerza, Se cayó porque estaba resbaloso y yo no lo podía agarrar bien, yo no lo oí llorar, me asusté mucho y lo eché en una caja y ahí lo dejé”
Fractura craneoencefálica, compuesta con depresión, muerte por hipotermia. Lesiones que no concuerdan a una caída simple. Las lesiones son propias a un golpe con efecto proyectivo con impulso.
Como las lesiones no eran afines a lo declarado por esta mujer se confrontó, con su historia y contradicciones.


Yo no lo quería, yo no quería estar embarazada, debería estar casada para tener a un hijo. Yo no lo maté, estaba resbaloso y se me cayó. Yo lo quise agarrar bien, pero se me cayó. No le hable a nadie, porque yo creí que no se darían cuenta porque si recogían la basura, ni lo iban a ver. Yo no sé ni como lo vieron. 


En todo momento ella hablaba de un bebé de sexo masculino, cuando en realidad era una pequeña bebita, la mujer no se percató del sexo de su bebé ya que en ningún momento le brindo cuidado, ni caricias ni un solo gesto de protección.


Durante el estudio psicológico la mujer relató lo siguiente
Desde un principio me lo quería sacar, otras mujeres se los han sacado con las hierbas que les dan ahí. A mí no me hicieron efecto y el chamaco se quedó, yo no lo quería, yo por eso me vendaba para que no se me notara, cuando nació yo me asusté bien mucho y antes de que llorara lo agarre de las patitas, lo sorrajé contra el piso. Como era de tierra pos ni le paso nada y como ahí estaba el lavadero, pos lo sorrajé y ya no se movió, mi hermana si alcanzó a oír algo pero yo le dije que era un gato. Si se la creyeron. Me cacharon porque cuando sacaron las cajas para que se las llevara la basura notaron que una pesaba y la abrieron y ahí vieron al niño.

Sin remordimientos No mostraba remordimientos en un inicio, luego se mostró abrumada cuando su hermana mayor que tiene 4 hijos le gritó que le hubiera dado a la niña. La familia no lo puede entender, sencillamente no comprenden que ella hubiera sido capaz de algo así.