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Consejos del Secretario de Seguridad Pública para prevenir un homicidio
Rodrigo Reyes 12-09-2017 22:49 hrs

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Liga Corta




El pasado viernes 8 de septiembre fueron asesinados dos estudiantes universitarios en el municipio de Calera, Zacatecas. 
Los compañeros de clase de los estudiantes asesinados y un buen número de universitarios, acompañados del cuerpo académico, salieron a las calles para exigir que se esclarezca el caso. La movilización culminó en una reunión entre estudiantes y autoridades. 
El atender a los estudiantes es una acción necesaria pero las declaraciones del Secretario de Seguridad Pública de Zacatecas fueron bastante extrañas.  
Durante la reunión, el Secretario aceptó que Calera es peligroso. En ese municipio, declaró, hay tres grupos criminales que se dedican al narcomenudeo. Ante esta situación el Secretario pidió a los estudiantes que fueran precavidos y no asistieran a lugares donde se vende droga. 
Esta petición es bastante extraña. ¿Por qué? Porque si un estudiante, o la comunidad en general, tiene conocimiento de donde se puede adquirir drogas ilegales muy probablemente (sería triste si este no es el caso) las autoridades también deben de estar al tanto. 
Bajo esta óptica, y pensando que esta administración quiere apostar a la prevención, la pregunta es por qué no cerrar estos lugares o al menos investigarlos. En lugar de hacer esto, se les pide a los jóvenes (que muy probablemente tienen menos información de las autoridades) que sean ellos los que se cuiden. 
El trágico homicidio de los dos estudiantes y la respuesta que las autoridades han dado deja en evidencia algunos puntos. El primero es que las autoridades están conscientes del problema y lo quieren atender. El segundo es que desgraciadamente parecen no saber muy bien cómo hacerlo. La prevención ciudadana es importante, pero si ya se tiene conocimiento de la presencia de organizaciones criminales en el municipio, podríamos esperar otro tipo de intervención.  
Otro punto importante es que, aunque muchos de los homicidios se den entre el crimen organizado, la violencia tiene repercusiones serias en la ciudadanía. Finalmente, la solidaridad de los compañeros de los estudiantes asesinados demuestra el poder que tiene la ciudadanía para exigir una mejora en nuestras condiciones de vida.