Mi delito… ser un monstruo 
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Historias de Lobos
Mi delito… ser un monstruo
Ivonne Nava García
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16 de Julio del 2017 00:00 hrs
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Liga Corta




Dos niñas de escasos 8 y 12 años fueron víctimas probadas de su padre; de sus otras dos hermanas pequeñas no se pudo acreditar el abuso que al parecer sufrieron.

La madre de estas pequeñas defiende a su marido aun a costa de que sus hijas les fueran retiradas por el DIF.

Cuando el abusador es el padre el proceso es especialmente difícil y doloroso. El miedo a romper la familia y a perder todo lo que uno tiene es demasiado grande. Se produce una rotura de confianza y abuso de poder, luego vienen el chantaje emocional, la coerción, el engaño y la manipulación.

 

La familia

Viven en el seno de una comunidad de Guadalupe. La madre de estas pequeñas tenía 28 años al momento de suceder los hechos; además, tenía un embarazo de cinco meses. Se dedicaba al hogar y a vender dulces y bolis afuera de una escuela primaria para ayudar al sostenimiento de sus hijos.

Su marido es un hombre de 35 años, agricultor y en ocasiones chofer materialista.

Son padres de cuatro niñas de 12, 8, 7 y 5 años, así como de un niñito de año y medio de edad y uno más en camino.

Las niñas más grandecitas asisten a la escuela primaria en el turno vespertino; las demás, en edad escolar no están inscritas en la escuela: se quedan al cuidado de su padre cuando su mamá sale a vender los dulces al medio día.

 

Su dicho

Esas niñas son malas: me están acusando de que yo las violaba y que las tocaba indebidamente, pero eso no es cierto.

La más grande me tiene coraje porque la descubrí que andaba haciendo “cosas” con un muchachillo en el corral que está atrás de la casa.

Esas niñas están muy maleadas. Su madre las enseñó a ver las novelas y piensan que ellas pueden hacer cosas de adultos. Por eso dicen que yo les hice esas cosas, de ahí lo sacan.

Ese día que le comento, esta niña traiba los calzones hasta los tobillos y el chamaco le andaba tocando allí. Les grite “¡eyta!” y que sale mi muchachilla corriendo como una liebrecilla; no le miento, pero hasta brincó de un salto una bardilla del potrero. El chamaco de mi compadre también salió corriendo.

Lo fui a buscar a la casa de mi compadre para ver si ahí también estaba mi muchachilla. Salió mi compadre y me dijo de forma muy agresiva: “Mejor cuide a sus hijas que son unas aprontonas con los hombres”. Le pedí que me explicara qué había pasado y me dijo que La Flaca (así le decimos a la más grandecilla) andaba buscando a los hombres para que le hicieran “cosas”. Yo sentí que me hervía la sangre y me fui a buscarla.

 

En la casa de su tía

La anduve buscando un ratillo y la encontré en la casa de mi cuñada. Esa vieja siempre les anda sirviendo de alcahueta. Como ella se dedica a venderse se le hace normal que las viejas anden de ofrecidas. Me dijo que no me la iba a llevar y le dije que cómo no. Entré a sacar a mi hija, me la lleve casi a rastras a la casa y llegando le di sus fajillazos.

 

La estoy educando

Sí le pegué, fue para quitarle lo ofrecida. Uno nada más trata de educar a sus hijos. Imagínese que me la embaracen si todavía es una niña… tuviera sus 16, pero es una escuincla.

Cuando le di sus cintarazos se me volvió a salir corriendo y me fui tras ella. Ya no la encontré. Le dije a su madre lo que había pasado y me dijo que le diera a la otra para que entendiera también y no fuera a andar como su hermana.

 

Me denunció

Esa noche ya no la buscamos porque sabíamos que estaba por ahí escondida. Al día siguiente mi mujer fue a la casa de su hermana y ahí estaba mija La Flaca. Mi cuñada no dejó que se la trajera y mi mujer le dijo que bajo su responsabilidad quedaba.

Esta vieja está enferma. Ella le empezó a meter ideas a mi hija en la cabeza, estoy seguro porque unos días después me agarró la Ministerial y me dijeron que por maltrato familiar.

Mi hija me metió al bote. El DIF fue por todas mis hijas porque ella dijo que a todas las maltrataba. Dijeron que era caso urgente porque la niña tenía muchos moretones de los cintarazos que le di.

 

Me agarró mucho coraje

Yo digo que de ahí me empezó a tener mucho coraje. Porque ella no se imaginaba que podía suceder que se las llevaran a la casa hogar y a la casa cuna. Estuvieron poquillo allí porque mi cuñada las peleó. Tampoco las quisieron dejar con mi mujer porque ellas dijeron que su mamá tampoco las defendía y decidieron que mejor con un familiar. Después de esto se vino una serie de problemas con estas chamacas, puros chismes y puros cuentos. Pero esto ya se salió de control.

 

La versión de la tía

Ese viejo es de mala sangre. Dice que no le hace nada a sus hijas, pero ya le comprobamos que sí.

Cuando se las quitaron por golpeador empezamos a sospechar que algo les hacía porque la niña estaba muy arisca para que la revisara el doctor. Yo empecé a hablar con ella para que me dijera si la tocaba.

Poco a poco me fue diciendo hasta que un día, llorando, me dijo todo lo que ese maldito pervertido les hacía a todas.

Me contó que cuando su mamá se iba a vender los dulces y ella se estaba cambiando para irse a la escuela él llegaba con el cinturón en la mano, le cerraba a la puerta del cuarto y la atrancaba con una piedra. Me dijo que de primero la ponía a que le tocara ella a él y cada vez fue más lejos… hasta que le hizo de todo, el maldito.

Eso que dice que la niña andaba de volada no es cierto; lo dice para que piensen que la niña es mala y que le gusta andar de volada con los hombres.

 

Las otras niñas

De su hermana la que le sigue sí se lo pudimos comprobar; de las otras, todavía no. Lo que nos duele más es que mi hermana le crea a ese viejo. Pero cómo no darse cuenta si se lo hacía a todas sus hijas.

Salió que hasta las formaba y que si no se dejaban les pegaba con el cinturón. Él dice que les pegaba para educarlas; pero eso no es verdad. Estaban todas golpeadas porque no se dejaban. Por eso se las quitó el DIF a los dos.

Mi hermana no pudo defenderlas y se puso de parte de su marido. Prefería que vivieran en la casa hogar que hacer algo por ellas y recuperarlas. Cómo las íbamos a dejar ahí. Yo peleé para que me las dejaran y por eso las tengo yo: ellos no son aptos para tenerlas.

 

Lo defiende

Ahorita mi hermana ya parió al otro chiquillo. Esta sola con los dos niños y vemos como los abogados vienen para que les dé dinero para defender a su marido. Pero ella no les da nada. Qué les va a dar si el viejo ese todo lo tiene a nombre de su mamá. Anda queriendo pagar con pedazos de tierras, pero son ejidales… No va a poder.

Para nosotros sí ha sido muy pesado porque son cuatro. Ya todas van a la escuela y se ocupa el dinero para todo. Aquí, aunque sean frijoles, pero no les falta de comer.

Nos dijeron que las teníamos que llevar a terapia psicológica pero no hay dinero para eso. Ojalá que ese maldito no saliera nunca.

 

Grave daño psico-emocional

En los casos de agresión sexual por una persona conocida, la confianza de la víctima en alguien que ella conoce ha sido destruida y, más aún, si es su padre quien atenta en contra de su integridad.

Para un niño o niña agredida por su padre el daño emocional es mayor, ya que primero por la edad y el desarrollo psicosexual, no comprenden la actividad sexual como tal y en cualquier caso pueden vivirlo como algo muy agresivo y doloroso. 

Si ese dolor y daño es causado por quien se supone debe prodigar cuidados y cariño, genera graves sentimientos de culpa y minusvalía en los pequeños. Asimismo, se altera la confianza en su propio juicio hacia otras personas, presentando múltiples signos y síntomas como estrés postraumático.