Mi delito... ser hijo de una madre adolescente 
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Historias de Lobos
Mi delito... ser hijo de una madre adolescente
Ivonne Nava García
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02 de Abril del 2017 00:00 hrs
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Liga Corta




Muy pocas adolescentes que han sido madres, pueden decir que tuvieron éxito en la crianza de sus hijos. 

Las ganas de vivir y de hacer cosas propias de su edad, sus sueños, deseos y en general, su vida de jovencita se ven completamente truncados. 

Durante el embarazo las cosas no van mejor y no porque no quieran a su bebé,  si no porque en la mayoría de las ocasiones son abandonadas por sus novios, o si continúan la relación ellas ya no pueden salir, suben naturalmente de peso, cambia drásticamente su cuerpo y por lo general los novios “andan por ahí” con quien sabe quiénes disfrutando la vida de adolescentes, mientras ellas están en casa, embarazadas y solas.

Pero a largo plazo el panorama no es mucho mejor. Algunas dejan a sus hijos a cargo de sus papás para seguir viviendo sus vidas o rehacerlas, otras van por la vida cuidando de sus hijos como pueden.

Esta historia es de un joven hijo de una madre adolescente que lo deja al cuidado de sus padres. Él, siendo ya un adolescente comete un homicidio al querer adueñarse de una camioneta en venta. Las cosas terminan muy mal y por poco el también pierde su vida.

 

Madre a los 16 
“Me embaracé a los 16 años porque estaba muy enamorada del papá de mi hijo. En esa época él tenía como 23 o 24 años. Cuando supo que estaba embarazada, me dejó. Me dijo que le hiciera como pudiera. 

“Me quedé a vivir en la casa de mis papás, ahí vivimos todos. Mis hermanos cuando se han casado ahí se llevan a sus esposas. Seguí estudiando y mis papás me ayudaban con el niño.

“Ni siquiera alcancé a terminar la prepa, fue muy difícil para mí. En segundo semestre, en mi salón me escogieron para que fuera candidata a reina del estudiante. No sabían que yo era madre soltera. A nadie le decía. Un día una de mis amigas me vio por accidente la panza y se fijó que tenía muchas estrías alrededor del ombligo. Me preguntó que si había tenido un hijo o que si antes era gorda. Le iba a decir que estaba gorda, pero algo en mi corazón no me dejó negar a mi hijo. 

Cuando los muchachos supieron que ya tenía un hijo cambiaron conmigo, sentía que me veían diferente y muchos me buscaban a ver si podían tener relaciones sexuales conmigo sin compromiso. 

Se volvió un infierno mi vida. Yo quería estudiar enfermería, pero ya ni siquiera pude estudiar la prepa. Me salí porque no aguantaba que me vieran diferente, hasta las muchachas ya no me hablaban igual.

 

Lo dejó al cuidado de sus padres
Cuando dejé la prepa, me puse a trabajar en una zapatería, ahí conocí a un muchacho que me veía diferente y que no le importaba que tuviera un hijo. Iniciamos una relación de novios, yo seguía viviendo con mis papás y poco a poco ellos lo fueron aceptando, al igual que mi hijo. 

Mi hijo, siempre les ha dicho a ellos papás. A mí me dice por mi nombre, aunque si sabe que soy su mamá, pero eso lo decidimos cuando yo conocí a mi pareja y para que el niño no se confundiera le dijimos que el sería su amigo. 

Mi pareja se fue a vivir a la casa de mis papás también. A mis hermanos no les gustó que yo le dijera al niño que sus abuelos eran sus papás. Tampoco les gustó que yo llevara a la casa a mi pareja. Empezamos a tener problemas con ellos porque a veces mi pareja llegaba “tomadillo” los sábados.

Para evitar seguir teniendo problemas, me fui de la casa de mis papás, pero ahí dejé a mi hijo, yo sabía que ahí estaría bien porque mis papás lo quieren mucho y siempre lo han protegido. 

En ese tiempo mi hijo tenía 6 años. Yo tenía 23 años, quería rehacer mi vida, estaba joven y tenía derecho. El tiempo fue pasando tuve otros dos hijos, pero mi hijo ya no se quiso ir a vivir conmigo. Estaba bien con mis papás y ellos tampoco lo querían soltar. La verdad lo tenían muy consentido.

 

Graves problemas
Ese día me hablaron para avisarme que mi hijo estaba muy grave en el hospital. Había tenido un accidente y estaba en estado de coma. Sentí que el mundo se me venía encima. Cuando llegamos nos dijeron que estaba muy grave y que lo más seguro es que se iba a morir. También me dijeron que había otros problemas que tenía que enfrentar.

No entendía lo que estaba sucediendo, estaban esperando a mi hijo para que saliera del hospital y meterlo a la cárcel. Solo tenía 15 años.

 

Robo y homicidio
El día que pasó todo mi papá lo había mandado a comprar tacos. No entiendo cómo se le ocurrió hacer eso. Ya era noche y le podía pasar cualquier cosa. Llegó a la taquería y en ese lugar tenían una camioneta a la venta, mi hijo les dijo que si lo dejaban “calarla” y los dueños dijeron que sí. 

Cuando regresó de “calarla” ya no regresó las llaves. Arrancó la camioneta y se fue. El dueño del vehículo cuando vio que se robaban su troca se subió en la caja de la camioneta. 

Mi hijo le dio muy rápido y chocó contra una casa y un poste. El hombre se cayó de la camioneta y se golpeó en el cabeza demasiado fuerte, murió ahí. 

A mi hijo lo trasladaron en una ambulancia, iba muy grave. Se golpeó la cabeza porque el poste de los de cemento les cayó encima de la camioneta del lado donde iba mi hijo. 

Pero aparte, cuando llegó la familia del occiso que se habían ido corriendo atrás de la camioneta, lo bajaron de la troca y lo golpearon. 

Lo dejaron de golpear porque las gentes de esa casa le quitaron de encima a los familiares del occiso. Ese señor les decía que era un niño. Estuvo internado muchos días en estado de coma. No nos daban muchas esperanzas.

 

Procesado
Mi hijo se recuperó del coma, lo procesaron y lo sentenciaron por el homicidio, los daños a la camioneta y a la casa, también por lo del poste. 

Yo lo veo recuperado, pero no quedó muy bien de su cabeza. Si entiende todo, pero ya no como antes. Se tardó mucho en poder volver a hablar y no habla muy bien, sus movimientos son lentos. 

Mi papá tuvo que vender su camionetita para pagar una parte de la reparación del daño. 

Me decían que vendiera unos cuartitos que habíamos construido para pagar los daños de la camioneta del señor, el poste, los daños de la casa. Si vendía los cuartitos, nos íbamos a quedar en la calle. 

Los tuve que vender, no teníamos para pagar y era mucho dinero. Quedamos endeudados con los gastos médicos y además la terapia de rehabilitación de mi hijo.

 

Si hubiera estado
No puedo echarles la culpa a mis papás, ellos hicieron lo que pudieron. Yo sé que a mi hijo le afecto mucho que yo no estuviera, casi no lo veía ni lo visitaba. 

Él no había sido malo, sacaba buenas calificaciones, pero si me reclamaba que lo hubiera abandonado, me decía que él se sentía menos que sus hermanos. Yo le decía que no y que se fuera a vivir con nosotros. No quería dejar a sus abuelitos.