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Historias de Lobos
Mi delito... creerle
Ivonne Nava García
~
04 de Febrero del 2017 22:11 hrs
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Liga Corta




La infidelidad masculina en el matrimonio ocasiona muchos problemas. Cuando el hombre esconde ser casado, inicia una cadena de mentiras tanto para su esposa como para la amante, para que ambas no se enteren de su aventura. 

En algunos otros casos la amante está enterada del estado civil de su conquista. 

En esta historia, una mujer cree en las mentiras de un hombre que la sedujo. Al momento de que queda embarazada, él cambia radicalmente y la abandona.

Ella
Soy secretaria, tengo 29 años. Gano poco, pero con eso hago milagros para sacar a mi hijo adelante. Ese horario es de todo el día, pero no hay más, uno tiene que sobrevivir como sea.

Nací en el seno de una familia, hasta este momento integrado; tengo tres hermanas y un hermano. 

Mi padre nos abandonó cuando yo tenía 6 años y desde ese momento mi vida se transformó. 

Siendo niña, me sentía sola y abandonada, no encontraba un rumbo en mi vida, mi mamá tenía que salir a trabajar y prácticamente estábamos solos todo el día. 

Su historia
Me enamoré de un hombre casado. Yo no sabía que estaba casado porque nunca me lo dijo, me mintió, me dijo que estaba divorciado. 

Fue tan cínico que hasta a su familia me presentó, su familia afirmaba que estaba divorciado. Ni ellos sabían la verdad. Yo creo que a estas alturas ni él la conoce, miente sobre todo. 

Llegó a mi vida cuando estaba pasando por algo muy triste y doloroso. Éramos compañeros de trabajo y él se atravesó en mi vida como un apoyo. 

Era muy cariñoso, muy caballero, me decía que mientras él estuviera ahí no pasaría nada. Palabras que en mi mente sonaron a miel. 

No me daba cuenta de que así era con otras.

No era honesto
Un día le descubrí un mensaje en el celular, era de una mujer y le decía cosas muy amorosas. 

Él siempre tenía la precaución de apagar su celular, yo le preguntaba porque y me respondía que para que nadie nos molestara. A pesar de mis carencias de amor, tenía dignidad y lo corté. 

Era tal su insistencia, se iba a estacionar afuera de mi casa ya entrada la noche, ahí duraba horas tomando y poniendo música, de esas canciones de adoloridos, se iba en la madrugada. Durante el día me mandaba muchos mensajes al celular pidiéndome perdón, me mandaba flores, me escribía cartas, en fin, una serie de detalles que terminaron por convencerme de volver con él.

Él es de esas personas que habla mucho es muy seductor, me convenció y también me convenció de que yo era la única. Ahora me doy cuenta que lo mismo les decía a las otras. 

Tiene un trabajo en donde sale mucho de la ciudad, entonces le era muy sencillo desaparecerse y simplemente apagar el celular y decir que no había señal. Yo le creía.

Un buen día me enteré de que no estaba divorciado, porque vi unas fotos de su mujer embarazada. Él me dijo que ese bebé se había muerto y que estaban separados. Su familia me lo confirmó. Así que yo le creí. Pero no era verdad.

Embarazo
Seguimos la relación durante tres años y nos veíamos casi todos los días. 

Un buen día resulté embarazada. Fue casi planeado porque él cada vez que teníamos relaciones me decía y me pedía que me embarazara. 

Cambió por completo cuando le dije que íbamos a tener un hijo; al principio. muy feliz, pero conforme me fue creciendo el vientre parecía odiarme. 

Yo me cansaba de buscarlo y no lo encontraba, no me contestaba el teléfono y yo me la pasaba llorando.

En las madrugadas iba a estacionarse afuera de mi casa, si yo le hablaba se iba. Actuaba muy raro. 

En ese tiempo del embarazo, fueron a buscarme unas personas, entre ellas una mujer muy vulgar y fea de facciones. Era la esposa de mi gran amor. Fue la cosa más humillante de mi vida porque aun con mi panza esa mujer me golpeó, me rompió los vidrios de la casa. Le llame a la policía y a la que querían llevarse era a mí, que por adulterio. 

Y el muy cobarde claro que ni por enterado se daba cuando el provocó todo con sus mentiras.

Di a luz
Mi embarazo se complicó, me dio preclamsia y tuve que estar bajo muchos cuidados. 

La bebé nació prematura. Pasó un mes y ya no nos buscaba ni se iba a estacionar afuera de la casa. 

Yo me había quedado sin trabajo, lo fui a buscar porque no quería que mi hija tuviera solo un apellido. Lo perseguí y cuando lo alcancé, él dijo que sí la registraría. 

Me arrepiento mucho pero yo no tenía dinero, estaba enferma. Él no nos buscaba para nada y sabía en las condiciones que estaba y aun así ni un peso nos dio. 

Cinco meses después de que nació mi bebé, fui al DIF; ahí me dijeron que podía hacer un trámite para solicitar la pensión de alimentos y lo hice.

Humillación
Hubo una audiencia con el juez, llegó acompañado de sus amigos, ellos serían los testigos. 

Yo no había leído la contestación de su demanda, ahí decía que él dudaba de que fuera su hija, que nuestra relación había sido casual o sea de un rato. Que estaba casado y que tenía hijos. Que presentaba a sus testigos para que dijeran que solo había sido una relación pasajera, cuando duramos 3 años así. 

El juez trataba de que llegáramos a un acuerdo ya que sus argumentos no eran válidos porque mi bebé estaba registrada con sus apellidos. 

Él decía que solo le podía dar 300 pesos al mes, cuando ganaba 16 mil. Y yo, sentada ahí frente a su abogado particular, escuchando como estaba acusándome de todo. 

Él se veía tan patético haciendo un berrinche como niño por sus 300 pesos y mi bebé ahí en mis brazos
viendo a su padre renegar de ese dinero para ella. 

Todos sus argumentos quedaron demeritados frente al juez. Él lloraba, se paraba de la silla, el juez me decía que arreglara con menos.

De verdad que en ese momento hubiera querido salir huyendo de ahí. Me sentía tan humillada, pero mi dolor era doble porque mi bebé estaba presenciando todo eso. 

A fin de cuentas, el juez le impuso el porcentaje que para el caso sigue siendo una miseria, de no ser así ni eso le daría a mi bebé.

Se ofendió
Después de eso, el actuaba como si yo le hubiera hecho un gran mal. 

Me llamaba acusándome de que yo lo había expuesto con el juez, que era una desgraciada y una vividora. Me dijo que yo me había embarazado para bajarle dinero. 

Luego me mandaba mensajes para decirme que me amaba, que él quería estar con nosotros, que él quería mucho a su hija, que no se estaba desobligando. 

Llegaba a mi casa en la madrugada, escondiéndose en la oscuridad. Un día le dije que ahí no era un burdel, que se fuera, que si quería ver a mi hija fuera en el día, no volvió. 

Me llama para decirme que yo no le permito ver a la niña. 

Cómo estará de malque quería verla en la madrugada, luego me llama siempre en la madrugada y tomado, para decirme que le ha ido muy mal y yo mejor le cuelgo. 

Hasta que decidí no contestarle más el teléfono. Han quedado hasta 55 llamadas perdidas una tras otra. 

Luego cuando me cansa le contesto y me dice que seguramente no le puedo contestar porque estoy con otro, me ha llamado para reclamarme eso porque según él me voy a casar con otro,  y él sigue casado.

Arrepentimiento
A pesar de todo eso la ley lo protege, porque él puede justificar que no se desobligo de la bebé, porque le descuentan la pensión, pero es obligado por un juez, no es porque él quiera. 

Luego a veces le llama a mi hija y le dice que le hará su fiesta, que le va a comprar no sé cuántas cosas, que la llevara a comer… solo mentiras. Le hace promesas que no cumple. Mi hija llora porque no llega ese hombre que considera su padre, yo tengo que justificarlo diciéndole que seguramente está muy ocupado trabajando, tragándome las ganas de llorar por ver a mi hija sufrir. 

¿No es más dañino que le llame y se burle de una niña inocente prometiéndole cosas que no cumplirá? Eso la hace sufrir le daña su corazón y contra eso no hay ley que la proteja. 

Le he reclamado y solo me ofende con muchas groserías. Por eso opté por no dejar a mi hija que hable con él. Simplemente ya no sabe ni mi número de teléfono. 

Yo quisiera quitarle la patria potestad, quisiera que alguien me dijera si estoy equivocada, si ese hombre es digno de tener derechos de padre, ya me han explicado que mi bebé tiene derecho irrenunciable de tener un padre, de verlo y convivir con él, pero cómo obligo a ese hombre -si se le puede llamar así- a que conviva y vea a su hija. 

Mamá soltera
Cada familia es distinta y puede definir cómo va a llevar su vida familiar. No dejes que los prejuicios ajenos o que personas bien -o mal- intencionadas te digan cómo debes vivir tu vida o cómo criar a tu hijo.

Cuando te critiquen o hagan un comentario pesado sobre las madres solteras o las mamás solas, corrige los errores de esa persona, con cortesía pero de manera directa. Si tú te respetas, los demás también lo harán

Reconoce tus limitaciones. No puedes ser mamá y papá a la vez. Sólo trata de ser la mejor mamá dadas las circunstancias. Cuando haya temas que te sobrepasan, trata de averiguar lo más posible por otros medios, como libros o conversaciones con otros hombres.