Mi delito... ser una adolescente 
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Historias de Lobos
Mi delito... ser una adolescente
Ivonne Nava García
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14 de Enero del 2017 23:01 hrs
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Liga Corta




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Un embarazo a una temprana edad cambia dramáticamente la vida de las jovencitas. La mayoría cree equivocadamente que tener un hijo, es algo muy sencillo, piensan que los hijos son fáciles de criar y sostener económicamente, se equivocan porque las consecuencias y responsabilidades que implica tener un hijo son demasiadas.

En esta historia, una adolescente resulta con un embarazo no deseado a la edad de 16 años. Esto origina que su mamá busque casarla con el padre del bebé. Después de muchas complicaciones entre ellos, una denuncia por una supuesta violación, ellos se casan. Pero la jovencita no logra establecer vínculos con su hijo y decide irse.

Quién es ella
Es una chica de 16 años, proviene de una familia uniparental. Su madre trabaja como aseadora doméstica para sacar adelante a sus hijos, crece en el seno de una familia disfuncional, con muchas carencias, tanto económicas como emocionales. 

Asiste solo a la primaria y solo alcanza a terminar el quinto grado. Su madre la lleva a trabajar a casas barriendo o tirando la basura. 

Tiene cuatro hermanos de mayor edad, dos de ellos adictos a los inhalantes. 

A la edad de 16 conoce a un amigo de uno de sus hermanos y comienzan a tener una relación de noviazgo. 

Quién es él 
Proviene de una familia integrada, ocupando el último lugar de seis hermanos, todos varones. Su padre se dedica al oficio de mecánico y hojalatero, sus hijos lo ayudan en el negocio. 

El joven estudió la secundaria y tenía planes de seguir con la prepa; sin embargo, el embarazo de su novia cambió de manera significativa su adolescencia.

Su historia 
Nos conocimos cuando ella cumplió los 15 años. Le hicieron una fiesta y como soy amigo de su hermano, me invitó y desde ahí nos gustamos. 

Para ese tiempo yo tenía una novia y no quería andar con las dos, y a mi novia sí la quería mucho. Era de mi escuela y nos veíamos diario. 

Como yo también le gusté a la hermana de mi amigo, ella me buscaba mucho en la escuela. Yo iba a salir de la secundaria, ella no estudiaba. 

Una vez fue a buscar a mi novia a la salida, se la hizo de tos. Le fue a decir que me dejara en paz que nos gustábamos y que ella estorbaba. Mi novia no se dejó, le contestó y se agarraron de las greñas.

A partir de ahí mi novia y yo tuvimos muchos problemas porqué la otra andaba de aprontona y terminamos. 

Relación intermitente 
Como esta chava me buscaba mucho, de repente le daba sus arrimones. Yo me detenía porque es la carnala de mi amigo y no quería broncas con él. 

Una vez cuando fueron unos 15 años de otra amiga, me puse pedo y ahí andaba esta chava. Nos fuimos para atrás del salón y ahí tuvimos relaciones. 

Desde ahí empezamos a vernos más seguido. No éramos novios, nomás así. Yo nunca le dije que fuera mi novia. Me sentía enojado con ella porque mi novia me había terminado por su culpa. Cada vez que nos veíamos ella me decía que nos fuéramos para un terreno que tenía unas tapias y ahí teníamos relaciones sexuales. 

Miedo a un embarazo 
Yo le decía que se cuidara para que no quedara embarazada porque ella no quería que yo me pusiera condón. Yo sí andaba ahí, para qué me hago. No me cuidé y nomás porque la otra andaba de aprontona, ahí voy yo también. No fueron muchas las veces que nos vimos. 

Salió embarazada 
Un día llegó a la cancha donde nos juntábamos iba llorando; me hablaba, yo le decía que ahorita iba. Se acercó, me dijo que no le había bajado, que pensaba que estaba embarazada. Le respondí que a mí no me echara la culpa, que ya le había dicho que se cuidara y que a ver cómo le hacía porque yo iba a entrar a la prepa y que ella no estudiaba.

Yo no quería 
A mí todos me están juzgando y nadie sabe lo que he pasado. Sí es cierto que me metí con el papá de mi hijo. Pero a mí me decía que me cuidara para no embazarme y yo no sabía cómo hacerlo. 

Desde el principio yo quería que fuéramos novios y él me decía que le demostrara que de verdad lo quería porque su novia ya lo había cortado y él no creía en las mujeres. 

La primera vez lo hicimos en una fiesta de 15 años. De ahí nos hicimos novios; yo lo buscaba en las canchas y de ahí nos íbamos a unas tapias. Cuando resulté embarazada me dio mucho coraje porque yo no quería. Pero mi mamá me dijo que no lo fuera a echar para afuera. 

Fuimos a hablar con los papás de él y dijeron que no permitirían que nos casáramos porque estábamos muy chicos y que mi novio iba a entrar a la preparatoria. Nos dijeron que ellos me ayudarían a mantenerlo y que lo verían como de la familia pero que así: cada quien por su lado. 

La denuncia 
Le dijeron a mi mamá que lo metiera a la cárcel, pero como los dos estábamos de acuerdo el Ministerio Público dijo que no lo podían hacer. Mi mamá volvió a hablar con esa familia y como los amenazó de la demanda dijeron que sí nos casáramos.

Nos casaron solo por el civil. Me fui a vivir a la casa de él. Su familia no nos dejó que durmiéramos juntos. Yo me quedaba en un sillón. 

Nacimiento y abandono 
El niño nació en el Hospital Civil. Estaba bien, pero yo me sentía muy mal, muy triste y no podía sentir que eso fuera mío o que yo hubiera hecho un bebé. Lo veía a la cara y me daba miedo. Si lloraba me daban ganas de aventarlo, me desesperaba mucho su llanto. No sabía qué hacerle para que se callara. Yo no lo quería. 

Cuando cumplí la cuarentena le dije a mi suegra que necesitaba ir al hospital porque me sentía mal. Me fui y ahí dejé al niño. Yo no quería tenerlo. Me anduvieron buscando varios días. 

Yo estaba en la casa de una amiga y todos me decían que me andaban buscando, pero no pensaba regresar. De ahí me fui a México con una tía, ya no quería regresar.

Nos dejó 
Dijo que iba al doctor y no supe de ella. Ni el niño le importó. La anduve buscando y me decían que no la habían visto. 

Pusimos una denuncia por persona desaparecida pero en mucho tiempo no volvimos a saber de ella.

Tres años 
Un día de repente regresó. Habían pasado tres años desde que nos abandonó. Quiso llegar como si no hubiera pasado nada.

Preguntó por el niño y quería verlo. Mi hijo acababa de entrar al kínder y en ese momento estaba en su escuela. 

Yo había regresado a la escuela y estaba por entrar a Ingeniería Mecánica; estaba en el taller y mi mamá le dijo que era una descarada que como regresaba así nada más. 

Ella regresó y ya tenía una morrilla. No sabía de quién era. 

Quería esperarme a que llegara del trabajo y quería ir con mi mamá a recoger al niño al kínder. Mi mamá la corrió; le dijo que se fuera. 

Me dieron ganas de pegarle
Mi mamá se fue al kínder por el niño y cuando regresó ella seguía ahí, en la calle. 

Quiso abrazar al niño, pero él la rechazó y mi hijo asustado se puso a llorar. El pobrecito no sabía ni qué. 

Cuando llegamos a comer mi papá y yo la vimos ahí parada en la calle. De primero pensé que se me afiguraba, pero luego que nos acercamos me di cuenta de que sí era ella. Me le dejé ir. Quería meterle unos golpes, pero mi papá me agarró. Se me dejó ir pidiéndome perdón. La rechacé. 

No la quise
No la quería, nunca la había querido. Pero a mi hijo sí y ella quería llegar como si nada y además con una hija de sabrá Dios quién. 

Pretendía que la recibiéramos en la casa como si nada. Eso no se pudo. 

Ahorita estamos en un proceso de divorcio necesario y por la pérdida de la patria potestad. Le pusimos una denuncia por abandono de familiares. 

Pelea al niño como si lo hubiera querido. Mi hijo ni la quiere, ni la conoce y no se merece que la llamen mamá.