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19 de octubre

19 de octubre

Leyendas de Zacatecas: El Árbol del Amor

La leyenda cuenta la historia de un amor imposible entre la mujer más bella de Zacatecas y un vendedor de agua.
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La leyenda dice que si juras amor debajo del árbol más viejo de la plazuela será para siempre. / Foto: Imagen

Si Guanajuato tiene su afamado callejón del beso, Zacatecas tiene su Árbol del Amor, el que selló un amor imposible y puede bendecir a los enamorados zacatecanos.

En el año de 1860, la Plazuela Miguel Auza era un lugar en donde se reunían los vendedores y aguadores de la ciudad para ofrecer sus productos.

Entre los aguadores se encontraba un joven llamado Juan, quien se enamoró de la mujer más hermosa de Zacatecas, Otilia, una joven de buen linaje y con muchas riquezas.

La joven vivía en la Plazuela Miguel Auza, donde a diario Juan la veía.

La leyenda ocurrió en la plaza que está a espaldas del Portal de Rosales. / Foto: Imagen

Sintiendo que no era digno del amor de Otilia, Juan se aventuró a trabajar en una mina, esperando tener un gran tesoro.

Desde entonces, la rutina de Juan era trabajar por la noche en la mina, y en  las mañanas ofreciendo su agua en compañía de su burro.

Un día que llegaba a la Plazuela Miguel Auza vio a su amada plantar un árbol, el cual se encargó de regar.

Así, poco a poco, Juan se ganó el aprecio de Otilia, quien veía en él a un joven trabajador y de buenos sentimientos.

 

La invasión francesa

Un suceso que hizo tambalear el aprecio de Juan y Otilia, fue cuando a Zacatecas llegó un capitán francés llamado Felipe.

Lo anterior, porque el hombre era muy apuesto y las mujeres de Zacatecas se derretían de amor por él, pero Felipe se enamoró de Otilia.

El joven soldado no perdió la oportunidad y le dijo a la joven más bella de Zacatecas sus intenciones de casarse con ella.

A Otilia le tomó por sorpresa la propuesta y le dijo que lo pensaría, lo cual hizo a la sombra de aquel árbol que Juan regaba todos los días.

El árbol original de la leyenda lo talaron hace varios años. / Foto: Imagen

Un árbol que llora

Al estar a la sombra de su árbol, Otilia escuchó el crujir de las ramas y vio cómo unas gotas de rocío cayeron encima de ella.

Parecía que el árbol lloraba y pensó que era por dejar a Juan y antes de irse del lugar, el árbol le regaló unos pétalos a Otilia como si le ofreciera una ramo al decidirse por Juan.

Mientras esto pasaba, Felipe llegó a la Plazuela Miguel Auza a decirle que su madre patria lo llamaba para incorporarse a sus filas y que no sabía si volvería.

Fue así que Felipe se despidió para siempre de Otilia y del amor que sentía por ella, pues era más el amor a su deber que por aquella mujer.

En esa mañana que Juan iba rumbo a la Plazuela Miguel Auza para darle la noticia a Otilia de que por fin encontró riquezas en la mina, la joven se lanzó a los brazos de Juan y lo besó.

La leyenda dice que Juan y Otilia se casaron y que si los enamorados querían sellar su amor para siempre tendría que ser bajo el árbol más viejo de la Plazuela Miguel Auza.

Actualmente, el árbol del amor de Juan y Otilia no existe, ya que lo talaron.

Pero entre la gente que vive en el Centro Histórico existe esta leyenda que si quieres que tu amor sea para siempre, le confieses tus sentimientos abajo del árbol más viejo de la Plazuela Miguel Auza.

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