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Entre sonrisas y travesuras madres cuidan a menores en la Villa Infantil

Las madres reciben a niños desde los 9 meses hasta los 20 años.
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FRESNILLO.- La Villa Infantil Sagrado Corazón de Jesús ha recibido unos 300 infantes que, en su momento, encontraron el abrigo en las hermanas de la fe católica que fundaron el lugar.

Pese a que la mayoría de los menores dejó de tener trato con su madre biológica o bien, no lo tuvieron por diferentes motivos, no es impedimento para que el Día de las Madres se celebre con algún detalle para las religiosas.

“Todos los días hay muchas risas por la travesuras, y disfrutamos estar con ellos. Unos nos dicen abuelita, otros mamá y de todo, pero vale la pena porque le quedan a uno en el recuerdo todas estas sonrisas”, relató la hermana María Cristina Corona.

En la actualidad, hay 35 niños bajo el cuidado de las hermanas en la villa, que van desde los 9 meses hasta los 20 años.

En entrevista para Imagen, Corona relató que al poco tiempo de recibir sus votos religiosos, se trasladó a esta casa hogar; por lo que ha visto cientos de momentos especiales de los niños y adolescentes que pasaron por ahí.

Afirmó que esta fecha es especial porque los niños preparan un festival en el interior de la villa para celebrar a las madres, también participaban en las actividades preparadas por sus respectivas escuelas, antes de que llegara la pandemia al país.

Corona es originaria de Veracruz y al decidir ordenarse como religiosa viajó a Parral, Chihuahua para cumplir con el proceso y entregar su vida a este servicio.

“Es un trabajo constante, como madre aprendemos junto con ellos y me han hecho crecer como persona, como madre aunque no son nuestros hijos biológicos llega uno a ser más madre cuidándolos y tratándolos con el amor que debe de ser”, expresó.

La hermana María Cristina insistió que vale la pena luchar por ellos, pues ven como avanzan y crecen para ser personas de bien, a pesar de las circunstancias que los llevaron a la villa.

La contingencia sanitaria restringió mucho las ayudas que recibían las religiosas para sacar adelante a los habitantes de la Villa por lo que cualquier apoyo se toma con gusto y bajo algunos protocolos de salud, como la restricción de las visitas.

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