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21 de septiembre

21 de septiembre

Lo que es no entender

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José Luis Medina Lizalde
José Luis Medina Lizalde.

El inducido falso debate sobre las respectivas responsabilidades de los tres niveles de gobierno respecto al tema de seguridad se resuelve leyendo el artículo 21 de la Constitución de la República, no hay para dónde hacerse, la mentalidad de atenidos con la que se ha conducido el Gobierno del Estado de Zacatecas y fielmente replicada por los gobiernos municipales, mantiene a Zacatecas como cíclico campo de batalla entre los grupos criminales con intervalos en los cuales la delincuencia común se exacerba, al principio se abogaba por el ocultamiento y la minimización para no afectar al turismo y las inversiones, pero cuando se torna imposible ocultar la evidencia, se traslada la responsabilidad a la Federación como excusa, no como demanda puntual de apoyo, recursos, asesoría, colaboración y coordinación en los términos del citado artículo que da fundamento al sistema nacional de seguridad pública, con una muy lamentable pretensión de desviar el justificado enojo social sin asumir la parte que le toca.

Tello acreditó que llegó sin idea de lo que habría de hacer cuando le pidió al General Secretario de la Defensa Nacional que le dijera a quién nombrar para Secretario de Seguridad Pública en el estado, lo que trajo a Zacatecas a un militar de pésimo desempeño, ahora, el gobernador que no acepta entrevistas con la prensa nacional sobre sucesos de alto impacto, implora y dice “han hecho de todo sin resultado alguno y los pobres policías ya están agotados”, es la admisión del fracaso no de una persona, sino de la clase gobernante local transexenal.

Los presidentes municipales hacen lo mismo, así como el reclama “más presencia de la Guardia Nacional a él se le demanda más apoyo de la Policía Estatal sin que los presidentes municipales asuman que reciben fondos para disponer de Policía Municipal que bajo su responsabilidad tiene tareas que cumplir al respecto.

Desde el “Efecto cucaracha” que provocó Calderón, los zacatecanos hemos carecido de liderazgo en el tema, solo el gobernador puede cumplir ese rol, pero mientras el síndrome de Poncio Pilatos siga aquejando a los gobernantes del estado y los 58 municipios seguiremos como estamos.

Los diputados se ocupan de la seguridad “de pasadita”, su conducta omisa hace más indispensable la acción ciudadana para forzar que los tres niveles de gobierno hagan cada uno su parte.

Hacer lo que nos toca

Los programas sociales, el abatimiento de los niveles de impunidad, la persecución legal al lavado de dinero y el abandono de las ejecuciones extra-judiciales, el despojo fáctico de bienes, allanamientos ilegales y empleo de la tortura constituyen elementos valiosos de la estrategia de seguridad del presidente López Obrador, sus beneficios son advertibles en buena parte de los 22 delitos de crimen organizado internacionalmente reconocidos, pero en cuanto al tráfico de personas y de drogas es decisiva la concertación internacional pues existen variables fuera de control del estado mexicano como son los casos de los insumos de drogas sintéticas que proceden de China y la India, de los circuitos financieros internacionales para blanquear capitales y del mercado de consumidores de Estados Unidos y Europa.

Los estados que mejores niveles de seguridad ofrecen a sus gobernados son los que entienden que el problema es su problema, que han mejorado sus cuerpos policíacos y perseguido sistemáticamente la infiltración, que cuando solicitan ayuda a la Federación no lo hacen en abstracto como lo hace el gobierno de Zacatecas, sino que especifica qué, porqué y en dónde.

La debilidad del poder institucional es más acentuada en Zacatecas que en Ciudad de México o Querétaro, a eso se llega a través de un largo proceso que en Zacatecas debemos emprender porque entre nosotros la corrupción pública transexenal sigue intocada, sabemos de su existencia por que el predominio de ricos de nueva generación cuya fortuna se origina en pertenencia o nexos con las estructuras de poderes públicos locales, los partidos políticos no son vehículos de participación ciudadana sino instancias de validación de decisiones caciquiles concertadas en cúpulas que mezclan la política con el negocio, todo ello genera impotencia ante el desafío de la seguridad, no es que en estados como los mencionados no existan personalidades con modos caciquiles (Diego Fernández de Cevallos en Querétaro), solo que no dejaron caer sus instituciones al nivel que lo permitimos los zacatecanos.

Que hablen los hechos

La impotencia que Alejandro Tello expresa tiene orígenes históricos, entender tales orígenes permitirá recuperar la autoridad de la ley cuyo componente moral es esencial.

Si el próximo gobierno no se la juega en serio contra la corrupción en todas las esferas, Zacatecas seguirá como va.

Honestidad, austeridad gubernamental y comportamiento democrático del poder para comenzar a ganarle a la inseguridad.

Sin tacos de lengua.

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