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118 años del atrio parroquia

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El templo de la Purificación ha sido testigo de grandes sucesos ocurridos en El Mineral. | Foto: archivo

En el corazón del Centro Histórico de Fresnillo, sobresale indiscutiblemente el templo parroquial de El Mineral, construido y dedicado al culto de la Virgen de la Purificación, la patrona del Real de Minas del Fresnillo. No fue el primero, el honor le corresponde al templo de Santa Ana.

La historia del templo de la Purificación inicia desde 1691 y registra el paso de los siglos. Algunos sucesos que han estado ocurriendo en El Mineral en diferentes épocas aparecen en las amarillentas páginas de los manuscritos recientemente consultados. Se trata de las páginas sueltas de la historia del templo muy decente, de acuerdo a las referencias que datan de finales del siglo XVII y que se relacionan a sus orígenes.

En algunos párrafos se relata lo referente a la transformación física del inmueble. Los cambios en la fisonomía interna, principalmente, marcan el paso del tiempo. Se destaca la ampliación de la nave central, a la cual se le anexan dos laterales para las capillas de las cofradías. El exterior también fue objeto de obras destinadas a cambios en fachadas.

Las frecuentes intervenciones para arreglos materiales o agregados, han dejado su huella y los apuntes son innumerables.

Una de tantas obras de transformación urbana de la finca de referencia, de la cual poca información se tenía, vino a cambiar por completo la imagen del añoso edificio, cuando se procede a la clausura el camposanto. Así es, frente al templo estaba un cementerio del cual existen evidencias documentales.

Las primeras determinaciones empiezan con el retiro de criptas y tumbas. Los restos mortales de las personas ahí sepultadas se depositaron en los osarios. De esa manera se despeja el espacio al frente del templo para dar paso a las obras.

Para la construcción del atrio fue necesario solicitar a la Jefatura Política el permiso para la obra. Las referencias de las gestiones se encuentran en el Libro de Gobierno fechado el 28 de abril de 1876.

La solicitud la firma el cura, Dámaso Martínez, y la dirige a Esteban Mora, el jefe Político del Municipio. Se le informa de todo lo que se estado realizando en torno al proyectado atrio. Para ello le pide su anuencia para delimitar y construir el multicitado atrio.

El texto lo reproducimos íntegro para su interpretación: “La reforma del atrio y cementerio que es contiguo al frente de la iglesia parroquial porque lo necesita por varios motivos que no son del caso referir, la obra que me propongo hacer por ser costosa durará tal vez un año, tanto por esto así como porqué su costo se hará con la cooperación de los fieles que al efecto se aprestan gratuitamente, sírvase pues Sr. Jefe Político conceder a mi petición y solicitud a dar fe a su autoridad política y además miembros de la Ilustre Asamblea. El atrio llevará parte del palco y barandal que será de material que se pueda, fierro o madera, por tal motivo necesarias para formar el cerco”.

La respuesta del jefe Político fue: “Cuando lo crea conveniente sujetándose a ocupar el terreno que tiene señalado y levantado el zócalo o barda a la misma altura y esperar que tiene la del atrio de la Cárcel”, (la cárcel se encontraba en el antiguo presidio). El Libro de Gobierno seis registra lo anterior.

La obra, por cuestiones de otra naturaleza, empezó formalmente hasta el año de 1903 y se terminan hasta julio de 1931. De sus inicios una fotografía de principios del siglo XX registra material de cantera depositada frente al templo. Otra fotografía a finales del siglo XIX registra en el espacio que ocupara el camposanto numerosos árboles.

En el arco principal de acceso al atrio en la parte alta aparece el nombre del sacerdote Manuel Guerra y el año de 1903. Por su parte, en el arco sur aparece otra fecha, 1934. En el arco norte aparece el año de 1932.

El atrio fue construido totalmente de cantera de la región. La herrería que luce fue producida en una fragua y forja de esta ciudad. El labrado de cantera fue obra de canteros de la localidad, sus nombres se encuentran inscritos en la parte alta del arco norte, interior del atrio.

Al atrio se le atribuye una antigüedad estimada a los 118 años, se encuentra dañado en varias partes. Algunas canteras han sido derribadas a propósito. Otras más por la acción de los elementos naturales presentan deterioros significativos.

Durante años se ha estado solicitando a las instancias vinculadas con el rescate, conservación y uso adecuado del Patrimonio Histórico y Cultural de Fresnillo su intervención. A la fecha ninguna respuesta se ha tenido de alguna autoridad que se precie de serlo.

Mientras tanto el atrio esta por desaparecer.

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