Tuesday 28 de February de 2017

Mi delito… ser violento

Ivonne Nava García      11 Sep 2016 00:42:01

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(Cortesía)
(Cortesía)
Un hombre joven de una comunidad cercana a Tacoaleche es detenido en supuesta flagrancia al momento en que participaba en una riña. Lo que parecía solo un pleito por celos y por el alcohol terminó con la perdida de la vida de una persona, otra lesionada de gravedad y un hombre a su decir inocente, privado de su libertad, enfrentando un proceso penal por homicidio calificado.
 

¿Quién es él?
 Un hombre de 24 años, padre de dos niños, de 5 y 3 años, dedicado en libertad al oficio de tablajero desde pequeño. Solo terminó la educación primaria. Acepta que frecuentemente consumía bebidas embriagantes y de vez en cuando marihuana. Tiene tatuajes en ambos brazos y viste ropa muy holgada; usa el cabello rasurado en su totalidad y barba tipo “piocha”.
 

Su vida personal
 Yo no seguí en la escuela porque no había dinero. Mi familia solo vive del campo y está muy difícil porque casi no hay trabajo; en el rancho está muy difícil la situación.

En vez de seguirle a la escuela me fui de ayudante a una carnicería a Guadalupe. Empecé limpiando y poco a poco fui aprendiendo a cortar la carne. Ahí la llevaba más o menillos.
 

Peleas de gallos
 Unos cuates me empezaron a invitar a las peleas de gallos en las ferias de los ranchos. Casi cada fin de semana me iba de pedote a las peleas. Había muchos pleitos para ese tiempo, cuando empecé en eso yo tenía como 17 años.

Yo trataba de no meterme porque se ponen muy pesadas las cosas cuando ya andan todos muy borrachos y empezaban discutiendo por el dinero de las apuestas o por sus gallos. Yo seguía a mi patrón y nos la pasábamos muy bien y además nos ganábamos una lana”.
 

Relación de pareja
En ese tiempo conocí a mi vieja, ella me gustó mucho y la anduve rondando hasta que quiso ser mi novia, luego me la robé. Le renté un cuartito y ahí nos fuimos a vivir. Nos casamos como dios manda, pero empezamos a tener muchos problemas porque a ella no le gustaba que me fuera a los gallos.

Los problemas cada vez eran más seguidos y casi por todo. Me hacía enojar mucho porque me gritaba y me aventaba cosas. Un día de esos pleitos rompió la televisión con la plancha, para que vea como se ponía.

Tuvimos dos morrillos, pero mi esposa se los llevó. Me dijo que yo era muy violento y que ya no podía estar conmigo. Hace 8 meses salió al kínder por los niños y ya no volvió.
 
Problemas
Para las fiestas del pueblo se organizó un derby y mi patrón y yo le entramos; venían otros galleros y se iba a poner bueno. Íbamos ganando, traíamos buenos gallos y yo era bueno para amarrar las navajas.
Ese día era un jueves y terminamos ganadores.

Todo el pleito empezó cuando los señores del otro equipo se molestaron mucho porque les ganamos. Las apuestas habían estado buenas y ellos perdieron más de 50 mil pesos. Nos querían revisar las navajas, pero el juez ya las había revisado, luego de los amarres y yo me empecé a enojar.

Se las hice de pedo porque ya estaban ofendiendo. Querían el dinero de la apuesta, pero nosotros íbamos por el del derby completito. Estaban muy borrachos. El patrón me dijo que ya nos fuéramos, pero en eso que me voy fijando bien y ahí estaba mi vieja con un bato del equipo de ese gallero.

No había estado en la pelea, llegó ya para cuando nos íbamos. Fui por ella y la agarré del brazo para llevármela. Luego, luego me la hicieron de tos. Me tiraron el primer golpe, pero yo no me dejé.
 
 

Pleito
Yo soy muy macho y a mí no me van a andar quitando a mi vieja, si además estamos casados por las dos leyes. Hay cosas que lo calientan a uno y que le digan que a su vieja le hicieron tal o cual cosa le hace a uno hervir la sangre.

Cuando menos acordé ya se había armado la trifulca. Ese bato acabó muerto, dijeron que yo le había picado con las navajas de los gallos, pero esas se guardan muy bien. Se metieron varios al pleito y a ese que dicen que yo maté, ya le traían ganas.

Estaba todo cicatrizado de que ya se lo habían filereado. Además, ese día del pleito iba armado con un cuchillo. Yo no fui el único, estaban otros compas.
 

Un instante
 Cuando fue el pelito, yo estaba a puño limpio. Sí nos estábamos dando, pero se metieron los otros. En eso me fijé que otro compa traía un filero y que se lo iba a encajar al patrón. Se lo alcancé a quitar, porque si no el patrón sería el muertito.

Yo no supe cómo estuvo, de repente el bato que andaba con mi morra me abrazó, me quería clavar el cuchillo. En eso nomás sentí que se desvaneció, ya traía una herida en la espalda y otra en la panza. Dijeron que había sido yo con las navajas. Quedé bañado de sangre. En eso llegó la policía, me halló lleno de sangre y me subieron a la patrulla.

Estaba otro de los compas que le achacan las heridas del otro, pero de eso no sabría decirle, porque yo no vi con quién se estaba peleando. A los dos se los llevaron vivos de ahí, luego me dijeron que se desangró por dentro, porque se le daño una vena principal. No se alcanzó a salvar.

El otro compa perdió dos dedos de la mano. Mi compa le dio con el gollete de una botella y cuando metió la mano se le rebanaron los dedos.
 

No se arrepiente
Yo no lo maté. Sí le puse sus guantadas, porque como dicen, yo tenía que defender el honor de mi vieja, aunque ya no estuviera conmigo. No iba a soportar las burlas de lo que dijo delante de todos de ella. No crea, hasta a ella me daban ganas de ponerle sus trancazos. Ahí andaba de aprontona y luego a chille y chille. Que todo lo que había pasado por su culpa.

Pero lo que me caló más fue que me dijo que si yo estaba en la cárcel quién le iba a dar para los niños. Eso sí quería de los gallos, el dinero que ganaba ahí. No quería que yo fuera, pero luego ella se consiguió un bato gallero también. Qué pues con la morra, por su culpa acabé entambado y me acusan de homicidio; pidieron 20 años. No me trae a mis niños, no viene a verme, me dicen que los familiares del muertito se la agarraron el día del funeral. La acusaban de ser la culpable. También ella se lo buscó, ¿qué tenía que andar de aprontona con otro?
 

Alcohol y violencia

 
La relación entre el alcohol y la violencia tiene efectos sobre la estructura y el funcionamiento del sistema nervioso central. Afecta directamente la conciencia, la que nos permite razonar sobre nuestra propia existencia y reflejar, de manera adecuada, la realidad circundante, por lo que el consumo de alcohol puede promover alteraciones en las percepciones e ideas de las personas que han ingerido esta sustancia, lo que influye de modo negativo en sus relaciones con los demás y en la comprensión cabal de las circunstancias vividas.

También puede ocurrir desinhibición, pérdida de control emocional, ruptura de códigos ético-morales y de las buenas costumbres de convivencia, lo que facilita la aparición de la violencia y que a su vez puede terminar en una desgracia como la ocurrida en esta historia, en la que la ingesta de alcohol, mezclada con el enojo y los celos, terminó con la vida de un hombre, así como con la libertad de otro.
 
  
 
Ivonne Nava García
Perito en Psicología Forense
azul.iv@hotmail.com





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