Wednesday 22 de February de 2017

Mi delito... no valer nada 

Ivonne Nava García      3 Sep 2016 22:02:27

A- A A+

Compartir:
(Imagen)
(Imagen)
Siempre que se menciona la palabra prostitución se asocia por un lado con miedo, degradación, tráfico, droga, algo inhumano y, por otro con la “vida alegre”, diversión, entretenimiento para adultos, etc., sin embargo, la vida de las mujeres que por cualquiera que sea su causa tienen la necesidad de venderse para poder subsistir es muy difícil, triste y peligrosa. 

En esta historia se cuenta la historia de una de ellas, una jovencita que terminó presa, acusada de un robo

¿Quién es ella? 
Me salí de mi casa cuando tenía 14 años. Me salí de ahí porque ya no aguantaba. Mi mamá era prostituta igual que yo. La diferencia es que yo no voy a tener hijos,porque yo no quiero que sufran nada de lo que yo he sufrido.

Mi mamá nomás me tuvo a mí, porque cuando nací le perforaron la matriz y se la tuvieron que quitar, si no, quien sabe cuántos hijos habría tenido. Mi mamá fichaba en la calle cerca de la central camionera en Guadalajara. Pero ella no tenía cuidador, así que a veces se llevaba “el trabajo” a la casa. Ella decía que eran “amigos” y se ponían a tomar en la casa. Yo me iba a dormir. Y luego la escuchaba haciendo sus cosas, era muy horrible para mí. 

Un día mi mamá se quedó muy dormida y el tipo le gritaba que se despertara que para eso le había pagado, mi mamá no reaccionó.

A ese hombre ya lo había llevado a la casa muchas veces, a mí me daba miedo porque se me quedaba viendo muy feo. Ese día del que hablo, el hombre fue a mi cuarto y aventó las cobijas, y me acuerdo muy bien que dijo hija de prostituta, prostituta, con palabras muy feas.   Me violó. Yo le gritaba a mi mamá, pero no me escuchó.

El hombre se fue. Cuando despertó mi mamá me encontró llorando, yo le dije lo que me había pasado y me respondió, que ya sabía pa’ lo que servía. Que ya me habían hecho mujer y que ya estaba lista para trabajar. Mi mamá me decía eso, cuando yo estaba toda asqueada. Yo pensé que no iba a terminar igual que ella y ese día decidí que me iba a ir de esa casa. Se lo platiqué a una amiga de la secundaria y me dijo que ella se iría conmigo porque sus papás le pegaban mucho y que también ya estaba harta. 

La fuga
Nos fuimos un viernes en la noche, en cuanto mi mamá se fue a su “trabajo”. Yo había juntado como 500 pesos. Nos fuimos a Aguascalientes en un camión. Era para el tiempo de la feria de allá, le dije a mi amiga que seguro encontrábamos trabajo. Llegamos y nos fuimos directo para la feria. 

Nos dieron trabajo vendiendo perfumes. Pero nos pagaban poquito. Estábamos muy contentas porque íbamos a ser felices.  Se acabó la feria y el trabajo, mi amiga se asustó, dijo que se iba a regresar mejor. Yo no quería regresar y no lo hice.
.
Inició en la prostitución
Trabajé en varias cosas, como empleada de mostrador. Cuando estaba en un restaurante un señor me dijo que si no quería ser edecán, me dijo que me iban a pagar bien y que solo tenía que vestirme con licras de la marca.  

Me fui a trabajar con él. Yo tenía 16 años, pero las cosas trabajando así no son fáciles, es muy sencillo que a una le falten al respeto y la vean como un objeto y eso me pasó. No sé cómo ni cuándo, pero cuando menos lo esperé ya estaba trabajando como prostituta en la feria, apenas había ajustado 17 años. Me iba bien, con el dinero a una se le olvida todo. 

Cuando ajusté los 18 me contrataron en un antro como bailarina exótica, ahí me iba mejor, hasta me pude comprar un carro, pero me empezó a dar remordimientos y he tratado de encontrar a mi mamá. Fui a Guadalajara, pero el cuarto en el que vivíamos ya estaba solo. 

Me dijo la vecina que mi mamá se había venido para acá y yo me di a la tarea de encontrarla.  La busqué y la he seguido buscando, pero nada de ella. Aquí también me dieron trabajo en un antro también como bailarina, luego me jalaron para los masajes, conocí gente como yo,  que ha sufrido mucho y ellos se han convertido en mi familia, hasta este día en el antro. 

En un instante todo se despedazó, yo estaba bailando y veía que un tipo sacaba dinero en dólares, ya sabe fanfarroneando. Cuando llegan del norte así son, fantoches, llegan enseñando sus billetes verdes, como ese casi todos. Se compran ropa en el otro lado, llegan con botas vaqueras bien picudas y lo primero que hacen es ir a buscar placer y alcohol, llegan con los amigos que aquí dejaron antes de irse al otro lado, los invitan y pagan todo. 

Me puso un billete. Y eso fue lo peor. El viejo ese siguió “pisteando” con sus amigos pedían servicios y arrimaban muchachas. Me decía que me fuera con él, pero todavía me faltaban tres bailes. Luego ya me arrimé, pero ya estaba muy tomado. Dijeron que si nos íbamos a un motel de ahí cerca todos pa’ seguirla, porque ya eran las 5. 

Fuí por mis cosas que una usa cuando sale, cuando regresé me subí en su troca adelante junto con él porque me decía que yo era su vieja, que él me iba a sacar de trabajar de ahí porque tenía muchos dólares. Me decía que me iba a llevar al otro lado, que allá nadie me conocía. Estaba bien tomado, a una los hombres le dicen muchas cosas como promesas para que uno les haga más caprichos. Yo no creo nada de lo que me dicen.

Su versión
Llegamos al motel y cada quien pidió su cuarto. Este hombre ya andaba bien borracho. Luego se quedó dormido. Yo ahí me quedé porque no me había pagado. Despertó como a eso de la 1 de la tarde. Ni siquiera se acordaba de mí. Dijo que qué hacía ahí, que quien era yo. Le dije que me había levantado del table dance.

Se puso la ropa y se puso a buscar en su ropa y dijo que dónde estaba su dinero. Que el traía como 10 mil dólares. Que acababa de llegar del norte, me agarró de los cabellos y me aventó contra la cama, pero como las bases son de cemento me pegué en la frente y me salía mucha sangre. 

Me dio una patada y yo le decía que yo no sabía nada de su dinero,  él en ese momento traía como mil dólares, pero decía que quería lo demás, yo no le agarré nada,  le decía. Pero él no me creía. Me golpeaba como si fuera yo un costal. Me fracturóola nariz y una muñeca, me dejó con todo el vientre morado de las patadas, casi me mata. 

Estaba yo ahí tirada. Me había registrado mis cosas. Todo lo tiró, me rompió la ropa, me dijo que seguro me había metido su dinero por  “ahí”. 

No le miento, pero hasta “ahí” me lo buscó. Me sentí violada. Dijo que en las cárceles así les llevaban el dinero y las drogas. Que seguro eso había hecho yo, pero yo no tenía nada. 

Luego dijo que seguramente tenía una cómplice, pero los demás ya se habían ido. Le llamó a la preventiva y me llevaron detenida. Yo les decía que él andaba gastando mucho dinero, que les invitaba a sus amigos servicios y que les pagaba las muchachas. Pero no me creyeron, el tipo dijo que no era cierto y que yo le había robado su dinero.

Me llevaron a la Ministerial y ahí me decían que les dijera en dónde estaban los 10 mil dólares, pues yo que iba a saber.

Me dijo un policía que mejor les dijera para que todo terminara ahí, pero yo no podía decirles nada porque yo no lo tenía, les pedía que me llevaran al hospital y si me llevaron. Me curaron pero en cuanto salí de ahí me llevaron a la cárcel. 

Yo les dije que quería denunciar al que me había golpeado, pero él dijo que yo sola me había pegado contra la pared para hacerme la víctima. A él le creyeron todo porque llegó su hermano y les dio dinero para que me hundieran, me echaron 5 años por algo que yo no hice. No pude demostrarlo, la voz de una prostituta no tiene valor.

Mi vida en un instante se desplomó. Solo estaba cerca de ese hombre que presumía su dinero.    




Comentarios
No existen comentarios aún
Accesa o regístrate para poder comentar

Lo más leído
Aplicaciones


Servicios
$ Dolar
Compra 20.02
Venta 20.52
€uro
Compra 21.11
Venta 21.61

Multimedia



©Todos los derechos reservados
GRUPO EDITORIAL ZACATECAS, S.A. DE C.V.- De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la Publicación,
retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos de este portal.




Aviso de privacidad