Monday 23 de January de 2017

Mi delito... nacer mujer 

Ivonne Nava García      17 Jul 2016 12:21:44

A- A A+

Compartir:
En este siglo podría resultar extraño que aún existiera rechazo hacia las hijas por el hecho de nacer como parte del sexo femenino. 

Sin embargo, esto, aún sucede, así como los matrimonios arreglados entre niñas y hombres adultos. Afortunadamente, las leyes poco a poco van cambiando, y poco a poco la mentalidad machista también. 

Otro fenómeno que está latente es la violencia materna en contra de los hijos, la cual en muchas ocasiones se da porque las mujeres repiten patrones. 

En esta historia a una niña de una comunidad del noroeste del estado, a la edad de 13 años la casaron con un hombre mucho mayor que ella. Cuando tenía 14 tuvo a su primer hijo, lo que según costumbres de su etnia eso es muy normal. 

Ella desde muy pequeña solo conoció la violencia, para ella las golpizas eran parte fundamental de su vida. Un día sus circunstancias cambiaron y se dio cuenta de que la violencia en contra de las mujeres no era una forma de vida normal.

Su vida
Hija única entre 10 hermanos, nunca fue aceptada por su padre. Desde ese momento ella se convirtió en el blanco de constantes recriminaciones por el simple y sencillo hecho de ser mujer.

Mi papá siempre me decía que yo era su vergüenza; me decía que los hombres bragados como él no echaban hijas puros hijos hombres y por eso decía que yo no era su hija. Yo comía de pie en la cocina y le tenía que servir a mis hermanos, a mi papá no me le podía acercar porque se enojaba mucho y me aventaba de una patada. 

Mis hermanos sí asistían a la escuela, yo me quedaba para lavarles la ropa y me tocaba lavar el baño y echarles de comer a los puercos. Mi mamá tampoco me quería, me decía que yo le había arruinado todo, que ella solo paría hombres y nunca me abrazó. 

Todo el contacto que tuve con mi familia fueron los golpes. Me agarraban de los cabellos, me aventaban y si mi papá llegaba borracho la agarraba contra mí para estarme pegando. Mis hermanos ni se metían porque así les iba. Me dejaba toda moretoneada y hasta me agarraba con la soga de los animales.

Me casaron
Mi papá me “apalabró” con un vecino. Ese vecino, cuando iba a mi casa nomás se me quedaba viendo. Un día, mi papá lo invitó a comer, yo tenía 12 años, y me dijo: sírvele que él va a ser tu marido. 

Yo le serví y fue el único día que comí sentada con mi familia. Solo hablaban de que me iban a casar y que ya me iba a ir a vivir con él.El día se llegó, yo tenía 13 años y mataron un marrano. Ese hombre me llevó un vestido y en la capilla nos casaron. 

Cuando se acabó todo me fui a vivir con él a su casa. Yo ya sabía hacer todo, cocinaba y limpiaba. La primera noche que pase con él fue muy horrible porque yo no sabía qué iba a pasar, no tenía idea; yo no quería, porque tenía mucho miedo. 

Me dolió mucho, yo lloraba y le decía que por qué me había enterrado un cuchillo, yo no sabía que pasaba. No me enterró nada pero cuando me vi llena de sangre creí que él me quería matar. El nomás se reía y me decía: cállate luego te va a gustar. Así fueron todas las noches. Me mordía, me agarraba muy feo y siempre lo hacía a fuerzas.

Mi primer embarazo
Empecé a engordar y yo no sabía ni qué. Un día mi mamá dijo que ya iba a parir escuincles y que por mi bien que fueran hombres. Me daban muchos ascos y que ni se me acercara ese hombre porque no lo aguantaba. Cuando me creció más la panza, fue mi infierno, me decía que me veía asquerosa.  Entonces me empezó a pegar. 

Para mí como que ya era normal, yo me estaba encariñando con él porque de primero no me pegaba y me trataba bien. 

Aunque me hacía su mujer a fuerza, pero eso es normal cuando una está casada, eso me lo dijo una vecina. Todo el embarazo no me tocaba para nada, yo creo que se iba por ahí porque muchas noches no llegaba a dormir. Nada más a pegarme

Cuando crecía el chamaco, me trataba bien otra vez, pero nomás me embarazaba otra vez y volvía a pegarme. Cada vez era más cruel, porque me empezó a pegar con palos o con lo que hallaba. 
Me decía que era una vieja inútil, fea, que era una carga para él y que ni como mujer servía; que me recogió de con mis papás porque le daba lástima, pero que yo era un estorbo. Me gritaba que me iba a matar. 

Y yo no me podía defender porque él está grande y fácil me sometía y me pegaba con la mano empuñada en la mandíbula y en los ojos; me desmayaba y en el piso me agarraba a patadas. Una vez me tuvo que llevar al hospital de Fresnillo y les dijo a los doctores que me había caído de un caballo.

Todo empeoraba

A los 20 años ya tenía tres chamacos, yo apenas podía porque cada embarazo me iba muy mal. Iba la partera y eran como 48 horas de dolores de parto y luego ahí en el cuarto nacían los chamacos. 

Me tardaba en recuperar porque me salía mucha sangre y como en el embarazo este hombre me golpeaba mucho pues yo estaba muy débil. Después del tercer hijo, empezó a cambiar para mal. Llegaba borracho todos los días y todos los días me golpeaba. 

Me decía que ya se había encontrado una verdadera mujer y que me largara de la casa y que le dejara a los hijos. Me sacaba en la madrugada al corral y ahí me dejaba, me decía que me fuera con los marranos, porque yo olía a marrano.

Para un diciembre me dio neumonía porque me quedé toda la noche en el corral y en la sierra hace mucho frío. Para mí era normal ese trato, es el que yo viví desde niña. Yo sabía que él era mi marido y tenía que estar ahí. Tuve 5 hijos más. Las presiones eran muchas.

Maltrataba a mis hijos
Siempre estaba triste. Yo me desesperaba y no me gustaba que los niños me estuvieran hablando, les empecé a pegar. 

Primero les daba sus nalgadas o los pellizcaba, pero cada vez me enfadaban más. Lloraban y lloraban, se peleaban y yo me los sonaba. Tuve 3 niñas y para mi ellas eran como mi desgracia. 

Me rezumbaban las palabras de mi mamá que me decía que no fuera a parir hijas y con ellas me desquitaba, las trataba igual que como me trataron a mí.

Un día si me agarré a una de las niñas, a la más grandecilla, y la golpeé hasta que me cansé; le pegué en la cara, le estiré los cabellos, la aventé contra la cama; con ella desquité todo mi coraje. Pobrecita de mi hija, ella me decía: perdóname mamacita yo no quería ser niña. Ya no me pegues. Yo no le hacía caso. Me daba más coraje que me dijera eso y le seguí pegando. 

Mi hijo el más grande se fue por su papá y cuando llegó me la quitó y me dijo que la dejara, que la estaba matando. Si la dejé bien moretoneada.  Mi viejo me sacó de los cabellos y a punta de patadas me llevó con mis papás. Ahí me aventó y les dijo que no me quería volver a ver en la casa, que casi había matado a su hija. 

Mi papá me dijo que en su casa no quería perras y se me dejó ir para pegarme. En eso llegaron los policías preventivos porque mi otro hijo se había ido por ellos. Me sacaron de ahí y a mi hija se la llevaron al hospital. Yo le había fracturado su brazo y tenía muchos moretones. Yo no me di cuenta, pero hasta 2 dientitos le tumbé.

No sé qué me pasó ni porque reaccioné así, pero me arrepiento mucho, yo solo quiero recuperar a mis hijos. 

Me metieron a la cárcel y mi marido me peleó a los niños. El juez rápido se los dio, ahora no me dejan verlos y ya no pude regresar a mi casa. Me quedé sola. 

No entiendo por qué mi papá sí quiere a sus nietas y a mí que soy su hija no. Hasta en la cárcel me hicieron ver que todo eso no estaba bien. Yo crecí así, para mí era normal. No me justifico porque tengo que pagar por lo que hice.

Madres violentas
El maltrato no solo se presenta con golpes y gritos, también al romper cosas, pateándolos 0 aventándolos; tirarles sus cosas, esconderlas, etc.  

Las madres maltratadoras pertenecen a todas las clases sociales, pueden tener distintos grados de educación, y en realidad un bajo porcentaje tiene algún tipo de problema mental. Es decir, no existe un perfil de madre violenta. Sin embargo, se dan factores de riesgo, o características que las llevan a tener conductas violentas con sus hijos.

a. La gran parte de las madres que maltratan aprendieron y creen que el castigo y la violencia son formas adecuadas y a veces únicas para enseñar a sus hijos.

b. Una cantidad importante de madres que golpean a sus hijos han sufrido malos tratos y falta de afecto de niñas.

c. Muchas madres están convencidas de que los niños les pertenecen y que ellas tienen derecho sobre ellos y sobre su destino, además de ser su obligación educarlos.

d.  Es frecuente que ocurra un malestar psicológico generalizado en las madres con problemas de maltrato a sus hijos. Se ha encontrado cierta relación entre la infelicidad y la baja autoestima  con el maltrato a los hijos. 




Comentarios
No existen comentarios aún
Accesa o regístrate para poder comentar

Lo más leído
Aplicaciones


Servicios
$ Dolar
Compra 21.39
Venta 21.89
€uro
Compra 22.93
Venta 23.43

Multimedia



©Todos los derechos reservados
GRUPO EDITORIAL ZACATECAS, S.A. DE C.V.- De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la Publicación,
retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos de este portal.




Aviso de privacidad