Tuesday 28 de February de 2017

Mi delito... matarlo por venganza 

Ivonne Nava García      29 Oct 2016 19:34:17

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Hace varios años en un municipio colindante al semi-desierto zacatecano, dis familias mantenían viejas rencillas. La historia incluía varios muertos. 

Estas rivalidades terminaron cuando uno de ellos perdió la vida víctima de un disparo de arma de fuego. Su agresor después de cometer ese delito, cambió su lugar de residencia y se dedicó durante casi 10 a años a la comercialización de diversos productos. No fue sino hasta 9 años después que decide regresar a su pueblo natal. No contaba con que ese delito prescribe a los 10 años y aún se encontraba vigente al momento de volver.

Muy “fregones”
“Estábamos mi hermano y yo en la lonchería de la señora parados en la puerta y en eso pasa este hombre con su yerno en la camioneta gris y nos gritan a mí y a mi hermano _quihubo canijos, ahora sí, no que son muy fregones vamos a ver quién es quién. 

Me arrimé y le dije a este hombre “qué traes” y me respondió: “yo los mato a la hora que yo quiera, yo mando a traer a la federal y al Ejército para que vean que conmigo no pueden”. Yo le dije “ya déjanos en paz!, qué todavía no llenas? entiende que por tu culpa me quedé en la cárcel” y me contestó  “conmigo no pelan”. 

Entonces yo le di una patada y se regresó para la puerta de la camioneta y sacó una pistola. Yo corrí para el otro lado de la camioneta porque él me apuntaba con la pistola. Cuando corrí me puse atrás de su yerno entonces este hombre disparó y le pegó el tiro a su yerno. Ya de ahí, corrí a la camioneta donde estaba mi hermano. Cuando estaba adentro de la camioneta llegó este hombre, aventándome más balazos a mí y a mi hermano. Prendí la camioneta y me fui para el rancho y ya no me di cuenta de nada. Yo no supe quién lo mató ni nada.

Se fue de aquí 
“Luego yo me fui a trabajar a Guadalajara, no me fui huyendo, pero si seguía en el rancho todo iba a continuar. Estuve trabajando todo este tiempo comercializando, comprando y vendiendo productos del campo, nunca en todo este tiempo me metí en problemas, pero uno extraña su tierra y a su gente. A la familia sí venía a verlos. Cuando me detuvieron yo ya tenía aquí unos días. Y ya habían pasado como 9 o 10 años, yo no sabía nada de que anduvieran atrás de mí.”

Lo detuvieron 
“Ese día llegaron cuatro judiciales en una patrulla. Llegaron sin presentarse utilizando armas largas, sin mostrar ningún papel, dejaron la camioneta toda balaceada, a mí me hirieron y ellos mismos me subieron a la patrulla. Casi me matan, me dieron por la espalda en el omoplato, dicen que la bala pasó entre un pulmón y el corazón, pero no salió. Tuve varios rozones. Iban con todo por mí. Me llevaron a Pozo de Gamboa a una ambulancia que me trajo al hospital. Ahí duré ocho días. Yo tengo una cicatriz de ese disparo”.

La versión del sobreviviente 
“Yo venía con mi yerno, andábamos buscando a un compa, pero no lo encontramos, luego fuimos a la caseta de teléfono, ahí se nos emparejó una camioneta y me fijé que alguien se asomaba de la camioneta, le dije a mi yerno, que quienes eran esos que nos veían siguiendo. 

Me dijo sin fijarse bien que eran con lo que teníamos pleito.  Nos seguimos hasta la caseta, hasta un arriate que está ahí y me bajé de la camioneta. Me fijo que ya estaban estos a un lado mío y me fijo que uno traía una metralleta en color negro y me dijo “qué polvaderas fuistes (Sic) a hacer a Zacatecas”. Le dije “qué” y me dijo  “qué  fuiste a decir a Zacatecs  que que yo andaba en medio.   

Le dije yo ni siquiera supe y yo ni siquiera andaba ahí y luego me dijo que me iba a llevar la fregada. 
Le dije “yo ni supe, yo ni dije nada, ni siquiera andaba ahí”. En eso oigo a su hermano que le grita ya pártele su madre a este hijo de la fregada o presta. Trato de quitarle el arma jalándosela y en eso escucho que se hace un disparo. Pero al mismo momento él me tiró una guantada siendo con la mano izquierda. Me pegó en la mejilla derecha. 

Luego luego me dio una patada en la pierna del lado derecho y luego me dio otra en la izquierda. Yo me le fui encima queriéndolo agarrar, pero no supe si le tiré el golpe o no. Yo traté de quitarle el arma y en eso tiró otra vez un disparo, pero no me apuntaba a mí, solo le salió el tiro. Se fue a su camioneta en la cual iban tres personas más y ya ahí volvieron a tirar otros dos disparos más, pero no sé quién disparó. 

Yo me había parado en un poste, cuando vi que se fueron me regresé a mi camioneta. Fue cuando me di cuenta que mi yerno estaba tirado en el suelo del lado derecho de la camioneta. Lo veo que estaba todo lleno de sangre. Me acerqué, le hablé, pero ya no me contestaba, yo creo que ya había fallecido. No puedo decir que le tiraron a matar, sí se salieron disparos, pero cuando se oyeron más disparos ahí si no vi que pasó ni quien los tiró.   


Se fue de aquí 
 “Soy gente de campo, crecí en el rancho, de familia grande, fuimos 11 de familia. Me casé y con mi mujer tuve cinco hijos. Con todo esto que pasó, me hice de otra mujer y con ella tuve otros dos hijos”.

“Mi esposa sí sabe de esta mujer, pero no lo ve mal, yo me fui a Guadalajara y allá la conocí, mi familia la legítima se quedó aquí. Yo venía a verlos cuando se podía. Aquí (Cereso) me viene a visitar la otra, este no es lugar para la esposa. Estoy seguro que si alguien le llegara a faltar al respeto, lo mató y aquí no me conviene tener problemas.”

Viejas rencillas
“Todo esto fue porque desde tiempo atrás han existido rencillas entre mi familia y la familia de este hombre, situación que ya está resuelta”.

“Si teníamos problemas con la otra familia, yo ya había matado a otro, ellos también nos habían matado a mi hermano, por eso yo lo maté. Pero ahí se iba la cosa matándonos unos a otros”. 

“A nosotros siempre nos han acusado de todo, que de robar camiones de materiales, camiones de chile, de andar siempre armados, todo eso no es verdad, yo estoy aquí preso, pero yo no lo maté, eso fue porque su suegro disparó y le dio a su yerno, como una metralleta iba a tirar balazos de uno en uno, ahí luego, luego se les cacha la mentira. Que analicen bien las cosas. Ya había estado sentenciado a 10 años por otro homicidio del mismo problema, pero me redujeron la pena a 3 años porque realice mucho trabajo, era intendente y me portaba muy bien, así fueron los beneficios. Ahora me dieron 8 años. Igual trabajando ojalá pueda salir rápido.”

Fractura existencial
Según Hilda Marchiori, el delito (cualquier delito) quiebra la vida de una familia en un antes y después del hecho violento, pero esa fractura existencial constituye una situación inimaginable en los casos de homicidios. 

Todos los miembros de la familia sufrirán graves consecuencias. La muerte del padre, víctima de homicidio violento dañará a todos, esposa, hijos, abuelos, etc. 

La familia tendrá que modificar drásticamente su modo de vida y sus interrelaciones. El sentimiento de inseguridad, temor a nuevas pérdidas, miedo a vivenciar situaciones de violencia, son las características que permanecerán en el contexto de estas familias. 

La familia queda disociada en su interacción social en forma definitiva. El delito ha conmovido las raíces del núcleo familiar, así como los principios de afecto, seguridad, protección y educación.

Las consecuencias delictivas son altamente impactantes y desencadenan en la familia trastornos de diversa gravedad que se extiende a varias generaciones.  

Las observaciones criminológicas señalan tres generaciones que estarían expuestas a trastornos emocionales por la violencia familiar. Por este motivo, algunas familias mantienen estas rencillas por años, causando bajas importantes sobre todo en los hombres.




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