Tuesday 28 de February de 2017

Mi delito... haber sufrido un accidente

Ivonne Nava García      31 Jul 2016 11:21:48

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Un grave accidente de tránsito cambia por completo la vida de una familia. A pesar de haber transcurrido años, las devastadoras consecuencias continúan latentes. Un hombre de 40 años sufrió un accidente automovilístico en la carretera que conduce de Guadalajara a Aguascalientes. Su hijo de 20 años conducía el auto compacto.

La imprudencia, la falta de pericia al conducir y el exceso de velocidad desencadenaron el trágico percance en el cual el hombre de mayor sufrió lesiones muy severas que lo sentenciaron a usar silla de ruedas de por vida. 

¿Quién es él?
Al momento de la valoración este hombre tenía 63 años. Antes de sufrir el accidente, era un hombre de negocios, dedicado a la distribución de materiales para la construcción.

Económicamente se encontraba en una situación desahogada. Casado 22 años antes, padre de 4 hijos, el mayor de ellos, quien conducía, estaba próximo a egresar de la carrera de negocios internacionales. Le siguen dos hijas gemelas, ambas estudiantes de la carrera de medicina y el más joven de sus hijos estudiante de preparatoria. Su esposa, de 39 años,, se dedicaba a las labores del hogar y crianza de los hijos. 

Durante el matrimonio lograron formar un patrimonio sólido y se hicieron de algunos bienes. Gracias a esto, logró salvar su vida al tener los recursos para ser atendido por médicos especializados, que con cirugías oportunas lograron que este hombre tuviera movilidad en el torso, brazos y cabeza, así como que conservara sus funciones mentales, ya que estuvo un mes en estado de coma.

Todo cambió
Los problemas comenzaron poco tiempo después de que él volvió a su casa. Las atenciones y cuidados que él requería eran y siguen siendo delicadas. Perdió el control de esfínteres y de por vida debe usar una sonda y un contenedor de orina, así como pañales para las funciones intestinales.

Estos cuidados, han provocado en la familia severos problemas, ya que en el pasado los hijos demasiado jóvenes no querían asumir las responsabilidades. La esposa, una mujer aun joven y bien conservada, no resistió más que 3 años estar al cuidado de su esposo.

Ella se quedó al cuidado de la casa y el negocio familiar. Relata que ella tenía necesidades de afecto y que por eso buscó la manera de tener una relación extramarital; 3 años después solicitó el divorcio y se fue, dejando a sus hijos. 

Los hijos al no tener una guía encontraron refugio en adicciones como el alcohol. Una de las gemelas resultó embarazada de un joven que no quiso hacerse responsable de su hijo, la otra decidió hacer su vida en otra ciudad por lo que se marchó a Guadalajara a estudiar psiquiatría.

El hijo mayor no concluyó su carrera y comenzó a trabajar en el negocio de los materiales y a andar de fiesta en fiesta, antros y a tener varias novias; hasta el momento ha tenido 3 relaciones de unión libre y tiene 6 hijos con los cuales solo convive los fines de semana.

El hijo menor, al ver que toda su familia se había desintegrado se dedicó de lleno a cuidar de su padre, continuó sus estudios y es quien ha estado al frente del negocio de materiales ya que su hermano estuvo a punto de dejar el negocio en quiebra. 

Los conflictos iniciaron
Cuando la señora decidió divorciarse del esposo, logró quedarse con la mitad de las propiedades y con una participación del 10% de las ganancias del negocio. Ella no quiso que ninguno de sus hijos se fuera con ella porque estaba decidida a reiniciar su vida al lado de otro hombre.

El hijo mayor comenzó un juicio por supuesto abandono de familiares, su pretensión era lograr que sus hermanos le pasaran a él, por ser el mayor, una cantidad de dinero para los gastos de su papá. Asimismo, buscó la manera por la vía civil de tener participación en el negocio de los materiales.


Él se considera como el único con derecho sobre los bienes de su padre por ser el mayor. Sin embargo, desde el accidente él no ha estado al pendiente ni su padre ni de sus hermanos.


“Mi papá ya está grande y cada vez más enfermo. No me parece justo que quiera dejarle todo a mi hermano el más chico porque yo soy su hijo mayor y por ley a mí me toca todo. Mi papá ya está viejillo y ya no puede tomar decisiones, yo necesito que un juez diga que mi papá ya no puede tomar decisiones y que me nombre a mí para hacerme cargo de todo. Mi hermano se ha hecho cargo, pero él es el más chico y al rato que se case la mujer se va a querer quedar con todo” 

La voz del hombre
Yo que más quisiera no darles molestias a mis hijos, sé que si no hubiera ocurrido ese accidente, mi familia sería diferente. Me duele mucho estar así, pero mi padre Dios así lo quiso y no me queda más que resignarme.

En varias ocasiones he pensado que lo mejor hubiera sido que yo me muriera en ese accidente. Mi hijo el más chico es el único que ha visto por mí. Se ha dedicado de lleno a cuidarme; terminó sus estudios, él es licenciado en contaduría y él nos ha sacado a flote.Mi hijo el mayor no ha hecho nada de su vida, le gusta la comodidad, levantarse tarde, salirse a tomar con los amigos, ni siquiera ha podido formar una familia. Nada más anda dejando hijos regados por todos lados.

Ahora dice que él es quien tiene los derechos del negocio por ser el mayor, pero mi hijo chico es el que se lo merece porque el otro ya lo había dejado en quiebra, con deudas y mi hijo lo levantó. De ahí nos mantenemos todos. Mi hijo como puede me atiende, me carga para sentarme en la silla, me da de comer.

Le paga a una señora para que nos auxilie con la limpieza de la casa, pero él se da su tiempo para atenderme a mí. ¿Usted cree que no le voy a dejar todo a él? A mi hija que vive aquí yo no la voy a desamparar, la dejaré protegida.

Pero a este otro que nomás anda aquí por el dinero y para vivir de nosotros, no quiero ni darle nada ni dejarle nada. Yo sé que usted está aquí para ver si yo estoy loco o para ver si ya perdí la memoria porque él me metió demanda para que el juez diga que yo no puedo tomar decisiones.

También quiere que digan que cuando le firme el poder general a mi otro hijo yo no estaba en mis cabales, pero claro que estaba en mis cabales y lo sigo estando. Lo único que no me funciona son las piernas, del cerebro aún, estoy cuerdo y sé lo que quiero. Yo nunca he querido culpar a mi hijo de lo que pasó, sé que fue un accidente.

Pero de ahí a que nos quiera dejar en la calle no se vale. Está mal que uno hable de los hijos cuando se portan mal, porque es hablar de uno mismo, pero este ya es un hombre como puede andar haciendo todo eso: Se consiguió un abogado que dicen que es muy bueno y le anda moviendo por donde sea. 

Ni se imagina siquiera lo penoso que es saber que los hijos de uno le anden cambiando el pañal, que lo limpien, que lo bañen; es muy doloroso saber que uno es una carga, que no cuentan con uno más que para causar molestias. Mi hijo el chico ni siquiera se ha casado y yo sé que es por mí, porque no quiere dejarme solo. Su hermana hay veces que ni de comer me arrima, ella anda en sus cosas, tiene sus propios problemas y ni cómo exigirle.

Ella comenzó a cobrarme por atenderme; si me arrimaba la sopa me cobraba 20 pesos, si me tenía que cambiar me quería cobrar hasta 100 pesos. 

Ya estaría de Dios que usted encontrara que yo ya no tengo cabeza para tomar decisiones. Uno está en manos de la gente, si son de buen corazón ya las lleva de ganar, si son de mal corazón pues es mejor ya ponerse a rezar. Este hombre continúa al cuidado de su cuarto hijo. El mayor a pesar de haber perdido los juicios que entabló, no cesa en su intento de quedarse con los bienes de su padre y hermano.

Efectos psicológicos
La lesión rompe el ritmo de vida, equilibrio y proyectos que el individuo había establecido, surgiendo la creencia de que la vida, tal y como se conoce, no se puede continuar y esto genera tristeza y pensamientos de que es mejor morir que esta situación. Las primeras reacciones emocionales son: ansiedad, angustia y miedo, siendo estas reacciones psicológicas normales y esperadas, frente a cualquier lesión grave que implique secuelas.

La persona no tiene expectativas de futuro, no sabe qué va a hacer con su vida, y tiene miedo a perder a la persona amada, a que no la amen, al rechazo social, a la pérdida del trabajo.




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