Sunday 22 de January de 2017

La microhistoria local

Carlos López Gámez      22 Oct 2016 10:36:02

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Augusto Isunza fue el primer cronista del Mineral, gracias a él conocemos sucesos que ocurrieron en 1611
Augusto Isunza fue el primer cronista del Mineral, gracias a él conocemos sucesos que ocurrieron en 1611
Hace unos cincuenta y tantos años varios ciudadanos se dieron a la tarea de reunir todos los elementos posibles para ir armando la llamada microhistoria de Fresnillo.

Los precursores vieron frenados sus intentos al comprobar que se carecía absolutamente de información sustentable y suficiente para adentrarse en el pasado y tratar de encontrar testimonios de los orígenes del pueblo minero.

La voluntad inquebrantable de quienes se echaron a cuestas lo que nadie se ha atrevido a hurgar en los complicados laberintos de la historia vino a dar como resultado la edición de la primera monografía de este paraje.

Gracias a don Augusto Isunza Escoto, que a la postre se convertiría en el primer cronista de Fresnillo, pudimos enterarnos de los orígenes y raíces de esta comuna.

Por cierto en los tiempos modernos ha fluido más información que supuestamente ha convencido a los más escépticos y apasionados historiadores que siempre dudaban de todo aquello que abunda sobre el nacimiento y desarrollo del inquieto e indomable poblado.

Don Augusto recurrió a las pocas fuentes existentes, invariablemente a las dispersas citas que otros escritores hacen referencia en sus ediciones. Él como triunfador de los segundos juegos florales de nuestra tradicional feria, en el tema relativo a la historia del mineral nos comparte sus experiencias como investigador al rescatar una serie de acontecimientos dignos de mención y que ningún fresnillense que se precie de serlo debe desconocer. Publicados en el número 2 de la Monografía e Historia Gráfica de Fresnillo editada en 1981.

Rescatamos algunos hechos notables y este día con agrado lo comparto con ustedes. Por ejemplo en el año de 1606 una epidemia de tifoidea causó una mortandad inesperada. Las causas se atribuyeron a la sequía que asoló toda la región. En 1611, un 11 de enero la Real Audiencia de la Nueva España ordena que no se permita a ningún indio portar armas ni montar a caballo ni en mula. Además, se prohibía que en los cortejos de negros y mulatos no fueran de más de cuatro personas.

Un poco más adelante encontramos que en el año de 1616 los nativos agrupados en gran número no aceptaron las medidas que en su contra disponían los españoles y se rebelaron. Se escondieron en las serranías por el rumbo de Valparaíso hasta llegar a tierras nayaritas. Las tribus de esos lugares los integrantes a sus comunidades, formando a la vez una especie de frente para defenderse de sus perseguidores.

Consideramos entre otras cosas que, por la actitud asumida por los indios en defensa de su libertad dio como consecuencia que la población en el Fresnillo decreciera alarmante, inclusive se cita que murieron muchos indios y negros. Lo anterior ocurrió en 1619. En 1621, precisamente el 6 de mayo, comenzaron a sentirse fuertes temblores de tierra que dejaron de ocurrir hasta el 28 de agosto.

Un 90 de junio del mismo año, como a las cuatro de la tarde se sintieron fuertes rachas de viento del sur que depositó en estas tierras gran cantidad de ceniza volcánica. 

Las referencias que narran ese inusitado fenómeno registran que hasta opacó los rayos del sol. Como era de esperarse, los habitantes se alarmaron de tal manera que se refugiaron en templos y recurrían a los sacerdotes en busca de explicación y protección.

Una vez pasado el fenómeno los habitantes se dieron a la tarea de recoger los enormes acumulamientos de ceniza en las callejas de la población.

En 1623 la situación en las minas no era muy boyante a tal grado de que a través de Cédulas Reales ejecutaron embargos tanto de los fundos como pertenencias a los mineros que adecuaban a la corona. El objetivo de los embargos era apoderarse del oro y plata principalmente.

Una vez más en el siglo XVII el Fresnillo padeció otra epidemia que deja como saldo a cientos de personas muertas. Para variar, a fines de año se recibe orden real para que se celebrara con todo tipo de demostraciones el nacimiento del príncipe Baltazar Carlos. Este fallece en 1646 por lo cual por mandato real se celebran las honras fúnebres correspondientes.

Una cita que anuncia la visita por primera vez a esta población del Fresnillo de un alto prelado de la iglesia católica, tuene otra connotación. Sucedió que en el año de 1648 arriba a este mineral Don Juan Ruíz de Cabañas, Obispo de la Nueva Galicia. Los habitantes le prodigan un apoteóstico recibimiento.

La presencia en estas tierras del ilustre personaje propicia que un numeroso contingente de niños y hasta indios adultos fuera confirmado.

Para cerrar este capítulo, el rey exige fondos para varias guerras que la corona entablaba con otros poderíos, a cambio anuncia indultos a delincuentes y hasta legitimar hijos naturales.




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