Tuesday 28 de February de 2017

La fe es la espera vigilante del cumplimiento de las promesas del señor 

Fernando Mario Chávez Ruvalcaba      7 Aug 2016 11:28:10

A- A A+

Compartir:
LA FE ES LA FORMA DE POSEER, ya desde ahora, lo que se espera y de conocer las realidades que no se ven.  (Cortesía)
LA FE ES LA FORMA DE POSEER, ya desde ahora, lo que se espera y de conocer las realidades que no se ven. (Cortesía)
Introducción
En este domingo la Iglesia nos anima a vivir en actitud positiva de vigilancia para iluminar y comprometer nuestra existencia, con el fin de alcanzar las promesas de Dios referentes a la llegada del Reino con la persona y la obra de salvación que Cristo como Mesías, cumple la voluntad de su Padre.

En el evangelio de este día, encontramos que Cristo promete a los que creen en Él, su pequeño rebaño, el Reino
de salvación, de amor fraterno y paz. 

Este Reino ciertamente es un don que Dios hace a todos los hombres de buena voluntad que estén dispuestos para conquistarlo. 

Pero este don exige compromiso, porque es tarea, espera vigilante y activa. Dios con su generosa y libre iniciativa de salvación, nos pide también nuestra respuesta libre y llena de amor a Él y a todos los hermanos, llamados sin acepción de personas, a incorporarse al misterio de la salvación temporal y eterna, ya presente en la Iglesia, como medio establecido por Dios y en el cual se realiza el gran misterio de amor y redención para todas las generaciones de hombres y mujeres hasta la consumación de los siglos y el advenimiento pleno de la vida eterna en el paraíso.

La fe viva mantiene la esperanza vigilante de los cristianos para el encuentro con el señor 
La segunda lectura de este domingo está tomada  de la Carta a los Hebreos y en ella se nos da una doctrina precisa, práctica y rica de la fe, nos dice: “La fe es la forma de poseer, ya desde ahora, lo que se espera y de conocer las realidades que no se ven. 

Por ella fueron alabados nuestros mayores”. Y en seguida, este texto nos habla de la fe de Abraham, Esaú y Jacob, los primeros patriarcas del pueblo de Dios.

Asimismo hace referencia a Sara, la esposa de Abraham, quien al creer en la palabra de Dios y su promesa, en su esterilidad y siendo anciana, concibe un hijo: Isaac, en quien se cumpliría la promesa de Dios, dando comienzo a una progenie en la historia, multiplicada como las arenas de las playas y el incontable número de las estrellas. 

Continuando con la lectura del texto que nos ocupa, se habla del sacrificio que Dios pidió a Abraham: “Por su fe, Abraham, cuando Dios le puso una prueba, se dispuso a sacrificar a Isaac, su hijo único, garantía de la promesa, porque Dios le había dicho: “De Isaac nacerá la descendencia que ha de llevar tu nombre”. 

Abraham pensaba en efecto, que Dios tiene poder hasta para resucitar a los muertos; por eso le fue devuelto Isaac, que se convirtió así en un símbolo profético”. 

Este símbolo se refiere al Hijo de Dios hecho hombre y a su sacrificio en la cruz, fundamentando de esta manera la fe de todos los creyentes en la plenitud de la era mesiánica, es decir, en la nueva alianza o nuevo testamento como realización de lo prometido en la antigua alianza.


Maneras de mantener vigilantes la fe y la esperanza para la venida del señor  
En el evangelio Jesús habla nuevamente en parábolas tanto a sus contemporáneos como a nosotros en el presente, contando con todos los hombres que han vivido, desde la primera venida de Cristo y ahora en la espera vigilante de su segunda venida al final de los tiempos.

+  Debemos estar siempre listos, con la túnica puesta y las lámparas encendidas, como los criados que esperan permanentemente a su señor.

+  A estar con los ojos y los oídos bien abiertos, en paciente y alegre espera.

+  A estar conscientes de los peligros que de día y noche nos amenazan; de los ladrones que esperan cualquier momento de distracción o flaqueza para robarnos nuestros valores más preciados.

+  A cumplir con la responsabilidad que nuestro amo nos ha encomendado de administrar los talentos que hemos recibido cada quien y comprometernos con las obras de misericordia espirituales y corporales.

+  A no fiarse como el administrador infiel y egoísta del cual habla la parábola del evangelio, tomando la actitud falsa de que “al cabo el amo tarda en llegar” y mientras tanto ejerzo mi responsabilidad “como me venga en gana”

+  A ser leales y cumplir siempre con nuestros deberes: en la familia, en el trabajo, en las relaciones humanas y en la ayuda a nuestros semejantes, especialmente lo más marginados y pobres de nuestros pueblos y comunidades.

+  A no olvidar que al que mucho se le da o confía, mucho más se le exigirá.

Conclusión 
¡Con la gracia de Dios, renovemos siempre nuestro amor a Dios y para con nuestros hermanos, porque entonces y solo entonces, seremos los siervos vigilantes, prudentes y sabios, que el Señor encuentre estando despiertos haciendo lo que a Él le agrada y en espera siempre activa para recibir la corona inmortal en este mundo y para el eterno!




Comentarios
No existen comentarios aún
Accesa o regístrate para poder comentar

Lo más leído
Aplicaciones


Servicios
$ Dolar
Compra 19.91
Venta 20.41
€uro
Compra 21.09
Venta 21.59

Multimedia



©Todos los derechos reservados
GRUPO EDITORIAL ZACATECAS, S.A. DE C.V.- De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la Publicación,
retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos de este portal.




Aviso de privacidad