Saturday 25 de February de 2017

El juego de máscaras 

J. Luis Medina Lizalde      9 Nov 2016 22:21:25

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El PRI,  históricamente ha eludido la expulsión de sus miembros  hasta que la presión es inmanejable.  Inclusive sus “ovejas negras” que enfrentan líos con la justicia rara vez son  afectados.    
Durante la mayor parte del siglo 20 la definición partidista se asoció al honor  de forma tal que los grandes rivales ideológicos hacían patente su recíproco respeto sin  hacer la mínima concesión ideológica,  en contrapartida, el tenido por desleal  suscitaba idéntico desprecio  de tiros  y troyanos.  Al final del siglo se incubaría la anemia ideológica que dio pie a increíbles piruetas ideológicas  en nombre delo que elegantemente se presenta como pragmatismo, cambiar de camiseta se volvió tan normal como en el futbol, cuando era impensable que la estrella de un equipo se pasara a las filas rivales por dinero hasta que la mercantilización impuso sus usos y costumbres.
Beatriz Paredes  fue la que operó el regreso del PRI estado por estado  mediante  una estrategia ayuna de consideraciones  principistas,  impulso la criminalización del aborto para echarse a la bolsa al electorado conservador  y al mismo tiempo  abrió las puertas de regreso a los que habían abandonado las filas tricolores. 
Recibió a Miguel Alonso  con su séquito de arrepentidos, entre ellos Pedro de León y sin hacerle el “feo” a los que siempre habían combatido al PRI pero que  se subieron al tren con quien sería el gobernador con más apoyo en las urnas en la historia zacatecana. 
En sentido contrario, el PRI de ahora expulsa en Zacatecas   a miembros que” le jugaron las contras” siendo el más connotado el ingeniero Pedro de León,  aunque  ya les había renunciado con anterioridad. 
A simple vista pudiéramos pensar que busca  exaltar el honor en la política, pero  es falso,  con motivo de las elecciones extraordinarias en el municipio de la capital del estado se la pasa convocando a la traición a miembros de otros partidos  cuando los nota  propensos a arreglos  con” sentido práctico”.
No es nada más el PRI. Algunos  candidatos se la pasan pescando  en los distintos partidos para que se presten a la confección de una  apariencia ganadora  para lo cual  “visten” a l recién incorporado como “líder”, aunque no se sepa de quién. Es el juego de” yo te inflo y tú me inflas” “ellos nos inflan” “nosotros  los inflamos”,  desde luego, sin dejar de reconocer  sumas y disidencias legítimas, argumentadas y asumidas con sentido  ético.  

El estilo de trepar 

El PRI  reivindica   el valor de la lealtad partidista a costa de Pedro de León por razones muy locales. Su activismo pone nervioso al nuevo mando, pero de allí a que  el PRI  le dé satisfacción a sus indignados fieles hay un océano: Peña Nieto es indiferente confeso  a la fidelidad partidista, lo ha declarado y lo ha practicado, tal rasgo  de personalidad lo comparte con los negociadores panistas y perredistas del pacto por México. 
Además es innegable que gracias a su indiferencia por las  lealtades partidistas le permitió llegar a la Presidencia de la República ganándole la partida a uno de los pocos personajes emblemáticos de la identidad priista, Manlio Fabio Beltrones,  quién no  sucumbió ante  el apoyo ostentoso y apabullante  de las televisoras a Peña gobernador.  Beltrones  sucumbió ante el  inimaginado acuerdo entre Peña Nieto y Calderón que consistió en más de doscientos mil votos canalizados al PAN en la elección del 2006 que  fueron la ventaja oficial sobre López Obrador, según revela  Álvaro Delgado   en su  reciente libro  titulado El Amasiato.
Calderón  devolvió el favor en las presidenciales del 2012 y Josefina Vázquez Mota  pagó los platos rotos aunque debemos reconocer que una vez siendo Presidente, Peña Nieto ha sido generoso´ con su damnificada electoral. 

Las cosas de la “trumpada”
La psicología de masas  enseña que la gente pide certeza  y huye de quien le provoca   incertidumbre y que  cuando  se ve obligada a escoger entre un cínico y un hipócrita la gente opta por el cínico.  Tal es el trasfondo de victorias electorales de personajes con  defectos repudiables   pero de los cuales la gente sabe que esperar,  como Hitler y Donald Trump y  Layín, el Nayarita que” roba poquito”.
  Las elecciones norteamericanas dejan muy mal paradas a las empresas encuestadoras pero sobre todo a los medios de comunicación más poderosos del mundo  que con toda su carga no pudieron evitar el triunfo de un racista, misógino y clasista, mismo que gana con elevada votación de votantes de origen mexicano, mujeres y  votantes pobres , la autonomía del razonamiento colectivo respecto a la  cargada mediática en “la aldea global” pone en el escenario la pertinencia de reconocer que  lo que antes funcionó ha dejado de hacerlo.   




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