Sunday 22 de January de 2017

De las familas naturales y otras comedias

Ricardo González      14 Sep 2016 21:05:36

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El internet se ha desbordado en opiniones en pro y contra la manifestación por la familia que han convocado organizaciones religiosas y conservadoras en nuestro país.

Escribo tratando de no caer en las dos intolerancias que hay, los que defienden el matrimonio “natural” y los que defiende los derechos de ciudadanos –aunque no siempre de la mejor manera-.

No son las diferencias las que unen a la sociedad, es la aceptación del contraste en un ambiente de tolerancia.

La sociedad desde siempre ha tenido para con las novedades respuestas ambiguas: odio, prohibición por un lado y la aceptación como signo de estatus por el otro.

Creo que el colectivo gay por abreviar el LGTTBI se está discutiendo a él mismo, al igual que la sociedad lo hace constantemente.

La figura del gay de fines del siglo XX: el estilista, cocinero o sastre y amanerado que tan bien imita Mauricio Garcés en Modisto para señoras (1969).

El gay del siglo XXI ya no cumple con los estereotipos de aquéllos años. Los hay de todos los sabores y colores. Profesores, investigadores, políticos, barbones, soldados, curas, darks, hípsters, banqueros, casados, divorciados –de mujer-, solterones, mamers (halterofilia); en fin el gay como espécimen raro se ha infiltrado en cada rincón de la sociedad, ¡Enhorabuena!

Parece una conspiración homosexual que quiere dominar al mundo, y obligarle a vivir con ellos dicten.

Querido lector ni hay más ni menos gays que antes, sólo que ahora los derechos civiles les han permitido a ellas y ellos que puedan pasear libremente por nuestro país.

La cuestión no es que adopten o se casen o lo que quieran hacer con el culo. La importancia radica en que no debe haber ciudadanos de primera, segunda y tercera clase.

Los ciudadanos, hombres, mujeres o cualquiera de los demás géneros, deben gozar los mismos derechos, y eso implica que sí adopten, que se cansen con quien les venga en gana.

Cuando en un país escribió Rousseau la diferencia entre el ciudadano más pobre y el más rico sea lo más pequeña posible esa nación será la más exitosa. En el caso legal, ni más ni menos derechos simplemente los mismos.

Aunque reconozco que muchos de los colectivos gay que se han manifestado no lo han hecho de la manera más sesuda posible, pues no están para rogar, están –como todo ciudadano que paga impuestos- para exigir.

En las cosas del César no hay ni buenos ni malos, hay funcionarios o ciudadanos que cumplen o no la ley, y los que hacen lo segundo deben de cumplir las sanciones que en ella se contemplan. Nos hace falta más tolerancia ciudadanos.

*Twitter:@rikgonzalez13




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