Wednesday 18 de January de 2017

Cuando la violencia solo era en la guerra 

Javier Torres Valdez      16 May 2016 22:35:37

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Un enorme porcentaje de jerezanos menciona que los índices de violencia son alarmantes a nivel nacional, estatal y municipal, lo que sucede es que hace 50 o 60 años las únicas noticias que conocíamos en Jerez eran las que algunos afortunados escuchaban en sus radios de pilas, en las estaciones XEW y XEQ, algo así como Televisa y Televisión Azteca de aquellos ayeres, ahora los noticieros son una verdadera apología del crimen.

Eran los felices tiempos en que Jorge Negrete, Pedro Infante, María Luisa Landín, Toña la Negra, Pedro Vargas y Agustín Lara eran los amos de las trasmisiones, y a falta de las telenovelas que ahora nos pasan por la pantalla chica, había suficientes teatros para satisfacer la asistencia de los capitalinos y provincianos que eventualmente acudían a ver las obras que se disputaban los mayores éxitos y permanencias en las carteleras.

Jesús Sotelo Carrillo, propietario de la ferretera “La Flecha”, tenía un vasto auditorio frente al aparador de su negocio y mi padre Pablo Torres, en su tabarete ubicado en el costado oriente del jardín otro tanto, en el radio de bulbos marca Philco de mi progenitor, se escuchaba la W y con don Jesús Sotelo la XEQ, pero
como trasmitían las noticias en diferente horario, unos y otros tenían la oportunidad de enterarse como se desarrollaba la guerra en los frentes europeos.

Cuando las explosiones de las primeras bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki, hubo gente que se arrodillaba en las calles pensando que el fin del mundo estaba cerca, pues dos únicas bombas habían acabado con cerca de medio millón de personas, algunas desintegradas en su totalidad, otras quemadas y otro tanto más desfiguradas por las radiaciones.

Eran los tiempos en que Manuel Ávila Camacho, era el presidente de México, el que cierta vez, ante las acusaciones de que solo era un ateo anticlerical, declaró de viva voz: “Soy Creyente”, aunque nunca les dijo en qué.

Circulaban los pesos de plata del 0.720 y eventualmente las monedas de oro de 100 y 50.

Como no había televisión, no había partidos de futbol, a los mexicanos nos doraban la píldora en la radio con las peleas de Kid Azteca y con aquellos integrantes del Escuadrón 201, a quienes los mexicanos veían como héroes por haber ido a defender “la libertad” al archipiélago de las islas Filipinas.

Los paisanos ya desde entonces acostumbraban a hacer bromas a costa de aquellos pilotos que en aviones caza combatían en los cielos de aquellas regiones del mundo, decían: 

-Comandante Yamamoto, vienen aviones franceses- 
-Derríbenlos
Ahora son ingleses
- Derríbenlos.
Estos otros son americanos
-Hay que derribarlos

Allá vienen más, creo que son mexicanos 
-Déjenlos, esos se caen solos.

Yolanda Montes “Tongolele”, era la bailarina más sexy, que con ritmos afrocubanos, movía el cuerpo sugestivamente, haciendo que los prelados de la iglesia católica amenazaran con castigos en el infierno o excomuniones para aquellos varones que se atrevieran a verla.

En la provincia casi todos se salvaron, pues para verla hubiera sido necesario ir al teatro  Margo (hoy Blanquita) aunque tiempo después los productores de cine la incluyeron en las películas de Tin-Tan y entonces sí que la vimos.

Debe aclararse que aun cuando lucía esplendorosa, tenía un aire de distinción del que carecen muchas vedettitas en la actualidad que rayan en los límites de la vulgaridad, pues sus conversaciones siempre giran en el tremendismo de la sexualidad, principalmente en las revistas de espectáculos, donde exhiben y dan a conocer sus miserias humanas.

Los compositores de moda fueron Agustín Lara, Manuel Pomián, Guty Cárdenas y Álvaro Carrillo, los dos primeros cantaron como pocos a las mujeres de la vida galante: Aventurera, Callejera, Pecadora, Amor de la calle, Hipócrita, Limosnero de amor, Escoria humana, La Callejera, Amor de la noche, Loca, Todos dicen que eres mala, Amor de cabaret, Eres una descarada y La Mil amores.

Otro cantante que también contribuyó a popularizar este género, fue Fernando Fernández y en tiempos más recientes Pepe Jara.

Entre las orquestas que también participaron, Estaban Juan García Medeles, Luis Arcaraz y Pablo Beltrán Ruiz, todos ellos llenaron una época, que resulta grato recordar en éste tiempo de escasa calidad y de chabacanería rampante.

En los Estados Unidos ésta época, correspondió a las grandes bandas, Glen Miller, Beny Goodman y Tommy Dorsey, por mencionar algunas.

Los tiempos cambian y las disqueras ya pronostican el regreso de las grandes orquestas de música viva, sin artilugios de sonoridad, moduladoras y rectificadoras.

En aquellas fechas hasta las mentadas de madre eran más auténticas, hoy en la actualidad, hasta los insultos están revestidos de una gruesa capa de simulación e hipocresía.“ Los tiempos cambian y las disqueras ya pronostican el regreso de las grandes orquestas de música viva, sin artilugios de sonoridad. En aquellas fechas hasta las mentadas de madre eran más auténticas. ”




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