Sunday 19 de February de 2017

¡Busquemos primero el reino de Dios y su justicia y todo lo que necesitemos se nos dará por añadidura! 

Fernando Mario Chávez Ruvalcaba      31 Jul 2016 12:55:06

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JESÚS DIJO “eviten toda clase de avaricia, porque la vida del hombre no depende de la abundancia de los bienes que posea”.  (Cortesía)
JESÚS DIJO “eviten toda clase de avaricia, porque la vida del hombre no depende de la abundancia de los bienes que posea”. (Cortesía)
Introducción
¿En qué debe consistir nuestra vida humana y cristiana, para cumplir la voluntad de Dios y poder ser felices en el tiempo y para la vida eterna?. 

Esta gran pregunta que estamos llamados a responder con la gracia y sabiduría divinas, es absolutamente definitiva en orden a realizarnos como seres humanos en el concierto de la creación y de acuerdo siempre con el plan de salvación que Dios ha ideado para los hombres  desde la eternidad.

Por esto, todos y cada uno de los hombres y mujeres, habremos de responder y realizarnos en nuestras vocaciones humanas y cristianas. De nuestra presencia y acción en este mundo depende toda una eternidad para alcanzar la plena realización, como personas hechas a imagen y semejanza de Dios, creador y redentor.

Para adentrarnos en las enseñanzas bíblicas de nuestra liturgia de la palabra en este domingo, podemos comenzar a reflexionar en ambiente de verdadera oración personal y comunitaria, pensando que en este mundo en el cual nos ha tocado vivir; en el que se nos ha hecho creer, que los hombres valemos por lo que tenemos y no por lo que somos.

Porque en la cultura que nos rodea tan compleja  y ordenada a poseer bienes materiales para ser felices;  cuando  casi todo se razona en términos de cifras, negocios e inversiones.

Pero al mismo tiempo, cuando una inmensa mayoría de seres humanos en muchos  países del planeta, carecen de bienes indispensables para tener una vida digna y no vivir en agobiantes situaciones de miseria y sufrimientos por sobrevivir.

Es necesario como hombres de fe e iluminados con la palabra divina, valorar lo que Cristo nos enseña,  cuando vamos de paso por la historia y poder alcanzar la vida eterna del cielo que Dios nos ha prometido.

Enseñanzas fundamentales de las lecturas de este domingo 
Hoy, Jesús nos previene contra la ceguera espiritual que no permite ver nuestra trascendencia y destino final y al mismo tiempo, las necesidades  de los hermanos. 

Todo comenzó de la siguiente manera de acuerdo a la lectura que San Lucas nos ofrece. “En aquel tiempo, hallándose Jesús en medio de una multitud, un hombre le dijo: “Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia”. 

Pero Jesús le  contestó: “Amigo, ¿quién me ha puesto como juez en la distribución de herencias?”. Y dirigiéndose a la multitud, dijo: “Eviten toda clase de avaricia, porque la vida del hombre no depende de la abundancia de los bienes que posea”.

Después Jesús expuso a la multitud la parábola del rico que acumulando muchos bienes estaba preocupado de cómo guardar sus abundantes cosechas para vivir ya sin muchos problemas. 

Deseaba ensanchar sus graneros, sin acordarse de sus semejantes. Actuaba egoístamente. Pero la parábola continúa: “Pero Dios le dijo: “¡Insensato! Ésta misma noche vas a morir. ¿Para quién serán todos tus bienes?”. Lo mismo le pasa al que amontona riquezas para sí mismo y no se hace rico de lo que vale ante Dios”.

Seguir los consejos de San Pablo en la segunda lectura tomada de la carta a los colosenses  
“Hermanos: Puesto que han resucitado con Cristo, busquen las cosas de arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios. Pongan todo el corazón en los bienes del cielo, no en los de la tierra, porque han muerto y su vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando se manifieste Cristo, vida de ustedes, entonces también ustedes se manifestaran gloriosos juntamente con Él”. 

Y luego inculca una vida moralmente buena y recta, dejando de lado todo pecado e impureza. Nos dice que debemos no engañarnos a nosotros mismos; afirma que es necesario despojarse del “hombre viejo” y revestirse del nuevo yo el que se va renovando conforme va adquiriendo el conocimiento de Dios, que lo creó a su propia imagen.

Concluye el Apóstol: “En este orden nuevo ya no hay distinción entre judíos y no judíos, israelitas y paganos, bárbaros y extranjeros, esclavos y libres, sino que Cristo es todo en todos”.

Pero pongamos atención, buscar los bienes de arriba en el sentido que nos explica San Pablo, no está desligado del empeño por tener y disfrutar prudentemente y al mismo tiempo sabiamente, de los frutos de un trabajo honesto y también, ayudar con ello a los hermanos necesitados, en la medida que cada quien pueda.

Conclusión 
Concluyamos ahora nuestra homilía, llevando a la práctica en nuestras vidas y dando testimonio de la riquísima enseñanza de Jesús: ¡Busquemos con el poder y la gracia de Dios, en primer lugar, el Reino de Dios y su justicia y todas las cosas que necesitemos en este mundo para subsistir, ciertamente se nos darán por añadidura!




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