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La marcha del silencio en el histórico 1968
Excélsior
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14 de Septiembre del 2018 09:27 hrs
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Liga Corta




Excelsior / Un cuarto de millón de personas caminó del Museo de Antropología al Zócalo de la Ciudad de México en orden, enarbolando pancartas y mantas de protesta.

CIUDAD DE MÉXICO.La marcha del silencio impactó. No solamente por la participaron de un cuarto de millón de personas. También porque efectivamente los participantes, no solamente estudiantes, sino gente de los más distintos estratos sociales y económicos cumplieron: marcharon sin agredir a su contraparte, el gobierno.

El 14 de septiembre de 1968, Excélsior publicó en la parte alta de su primera plana la nota: “Se efectúo la manifestación del silencio”. En México no había antecedentes de una marcha de protesta con estas características y lo consiguieron los estudiantes. La iniciativa se conoció diez días atrás en Excélsior. Fue una propuesta del estudiante José Oseguera, en la reunión de la Facultad de Medicina del 2 de septiembre. Originalmente la propuesta de Oseguera fue realizar una manifestación de “protesta callada, en completo silencio, el viernes próximo (era para el 7 se septiembre de 1968), en señal de luto”.

Hoy hace 50 años, en las páginas de este diario, un amplio grupo de intelectuales, a partir de una inserción pagada, le pidieron a presidente Gustavo Díaz Ordaz y alCongreso de la Unión “AMNISTÍA” (así con mayúsculas) para los presos políticos, aunque no los llamaron así.

El desplegado, firmado entre otros por Rosario Castellanos, Eduardo Mata, Luis Villoro, Flavio Cocho, Carlos Monsiváis, Alejandro Galindo, José Solé, suscriben que están “profundamente preocupados por la situación anormal por la que atraviesan las instituciones de cultura de nuestro país…” señalaron que estaban interesados en la resolución del conflicto para que regresaran a la paz pública y la normalidad a la vida cultural.

Hacían mención al Jefe del Ejecutivo que las posturas irreductibles sólo conducían a alimentar la dialéctica de la violencia con grave perjuicio a la patria.

En ese sentido, los intelectuales que firmaron el desplegado le proponían a Díaz Ordaz y a diputados y senadores, “que sin entrar a definir la calidad de los ciudadanos sujetos a proceso o sentenciados, cuya libertad reclaman los estudiantes y maestros, apoyados por gran parte del pueblo; dentro del espíritu de la iniciativa del Congreso que declaró a 1968 como año de paz y, recogiendo la esencia del informe del C. Presidente de la República, se decrete la AMNISTIA a favor de los ciudadanos a que antes se ha hecho referencia”.

La marcha del silencio reseñada en estas páginas informó que los estudiantes marcharon desde del Museo de Antropología al Zócalo, donde realizaron un mitin y acordaron seguir la huelga hasta que se satisfagan sus demandas. Que eran los seis puntos del pliego petitorio.

Durante el proceso de organización de la marcha del silencio, que arrancó a las cinco de la tarde y el último grupo de manifestantes entró a la Plaza de la Constitución a las 21.20 horas, se pudo registrar en la información periodística que los primeros manifestantes en llegar al Museo de Antropología lo hicieron a eso de la una de la tarde.

Todo el recorrido de esta manifestación silenciosa fue ordenada, una organización casi perfecta. Los estudiantes y gente de otros ámbitos se mezclaron. Llevaban pancartas en las que se podía leer: “Lic. Díaz Ordaz: por favor hoy no nos mande a sus granaderos”. “Líder honesto, igual a preso político”. “Yo me callo, mi papi es diputado”. “1968, año de la represión”. “El silencio es repudio a la represión”. “Libertad a la verdad. ¡Diálogo!” ”Granaderos primero, ejército después, ¿ahora marines?” “La paz está en cementerios, cuarteles, bancos y burdeles;  no en las conciencias”. “ No hay más dios que la justicia”.  “Luchamos por los derechos del pueblo mexicano”. “Tierra para todos”.

Como en otras manifestaciones estudiantiles desfilaron las efigies de Zapata Morelos, Hidalgo y Villa.

En la cronología de 1968 publicada por historiador Daniel Cazes, resaltó que en esa marcha apareció por primera vez el símbolo del Movimiento Estudiantil: un círculo con cuyos radios de arriba hacia abajo y del centro hacia la derecha se forma una L (de Libertades), mientras la parte de circunferencia que corta a ambos formaba una D (Democráticas). El campo mayor es rojo y el menor morado con un círculo rojo en su interior. Cazés escribió que el emblema surgió de un concurso convocado por el Comité de Lucha de Arquitectura de la UNAM y que los proyectos participantes se exhibieron en un festival el 25 de agosto de 1968 en  Ciudad Universitaria.

Alrededor de las ocho de la noche del 13 de septiembre de 2018 comenzó el mitin de los estudiantes en el Zócalo capitalino, luego de la marcha del silencio que había iniciado por la tarde, en el Museo de Antropología.

Miles de personas, dice la crónica de El Periódico de la Vida Nacional, vieron pasar a los manifestantes. Estudiantes subidos en camiones del Politécnico, de la UNAM y de líneas de camiones foráneos, con los brazos en alto formaban con los dedos la V de la victoria. Muchos desfilaron con mordazas o tela adhesiva pegada a la boca. De hecho se estableció el 13 de septiembre de 1968, como el día en que en México apareció esa V de la victoria.

Al frente de la manifestación iban tres camiones del Poli. Y uno de ellos portaba la bandera nacional. En otros tres camiones, estos de la UNAM, iban los periodistas y fotógrafos que cubrieron la que se convirtió en una manifestación histórica. Y en tercer plano los profesores de la Coalición de Profesores de Enseñanza Media y Superior Pro Libertades Democráticas.

Durante el recorrido los estudiantes entregaron a la gente que los apoyaba y veía, propaganda con los seis puntos de su pliego petitorio a las autoridades.

La marcha del silencio fue lenta. Participaron 83 columnas. Los encargados de cuidar el orden fueron los estudiantes de medicina. Cuando los grupos empezaron a poblar el Zócalo comenzaron los gritos. En cuanto quedó instalado el equipo de sonido, el mitin comenzó. Eran las ocho de la noche del 13 de septiembre de 1968.

Hablaron tres estudiantes. El representante del estado de Chihuahua dijo: “No nos afectan los ataques, las injurias ni la represión. La historia nos pondrá en su sitio a cada cual. Se nos acusa de intransigentes y lo cierto es que el gobierno ha escamoteado la verdad al pueblo…”

Eduardo del Valle, El Búho fue el representante de la Escuela Nacional de Economía, se refirió a que el Movimiento Estudiantil había despertado al pueblo y que en ese momento la lucha era para decidir la alternativa de si debe existir o no la libertad, si existe o no la justicia, si existe o no la democracia. “Esta lucha ha producido cambios que son irreversibles. Cientos de miles de ciudadanos se han dado cuenta del origen de los problemas del país y se disponen a tomar el camino para aprender a resolverlos”, dijo.

Otra de las figuras que se convirtió en emblemática, fue la de Roberta Avendaño, conocida como La Tita. Roberta, estudiante de derecho, que fue encarcelada por su participación en el Movimiento Estudiantil, también habló en el mitin y su discurso se centró en los artículos 145 y 145 bis del Código Penal.

Mientras la manifestación hacía su recorrido sin sobresaltos, los manifestantes conocieron la noticia de que en las inmediaciones del Museo de Antropología, donde habían sido estacionados los automóviles de algunos participantes, un grupo de hombres vestidos de blanco y armados con ametralladoras, dispararon en contra de al menos 123 vehículos, causando daños, en ese entonces por 300 mil pesos, además de que reportaron la desaparición de nueve autos.

En la nota de Excélsior, de hoy hace 50 años se lee que uno grupo de estudiantes del Politécnico, Universidad, Normal y Chapingo, se había presentado a la redacción del diario para denunciar que a 100 automóviles que dejaron estacionados en el Bosque de Chapultepec, en un lugar llamado la Milla, les rompieron los vidrios y las llantas les fueron cortadas.

Los preparativos de la marcha se publicaron en Últimas Noticias Segunda Edición, conocida como La Extra. El periódico vespertino de Excélsior informó ese 13 de septiembre que habría contingentes de las 70 escuelas en huelga.

El Consejo Nacional de Huelga (CNH), como principal organizador, dispuso que en caso de que las fuerza pública interviniera en la manifestación por ningún motivo había que hacerles frente.

"No debemos dar más espectáculo ante los representantes del Comité Olímpicos Internacional, los atletas y delegados que están ya en México”, dijeron los líderes del CNH, antes de arrancar la manifestación.

Todas las pancartas y mantas que exhibieron los estudiantes en la marcha que se publicó hoy hace 50 años fueron escritas con tinta negra, como señal de luto. En total se calculaba se exhibieron mil 200 de estas manifestaciones de protesta.