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Historias de Lobos
Mi delito... tener solo tres años
Ivonne Nava García
~
09 de Septiembre del 2018 05:00 hrs
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Liga Corta




Imagen / Un pequeño de tres años perdió la vida.

En una comunidad de Calera, un pequeño de tres años perdió la vida aparentemente por haberse caído de las escaleras de su domicilio. La investigación esclareció los hechos. Una historia por demás triste, desgarradora y que sencillamente no debió ocurrir.

La voz de la abuelita
Veíamos al niño cada vez más flaquito, desnutrido de plano. Le dijimos a mi hija que mejor nos lo diera, que nosotros lo cuidaríamos. Nos lo dio. Y el niño estaba muy contento, es decir, ya comía bien, sus frijolitos, le hacía su sopita y cada vez estaba mejor. Era nuestro nietecito y ¿cómo no quererlo? Si uno quiere a su sangre. 

Su papá nunca lo quiso, desde chiquillo lo rechazó porque el creía que no era de él. Ese hombre es muy violento, si nos dábamos cuenta de que lo golpeaba y que lo hacía menos, ni siquiera podía comer en la mesa con ellos porque no lo soportaba. Mi hija, yo creo que le tenía miedo y no decía nada. En veces lo dejaba todo moreteado y decían que se había caído. Por eso mejor decidimos ir por él.


Fueron por él
Había pasado muy poco tiempo y un día al hombre le entró que era su hijo y que iba por él, no me imaginé. Él decía que se lo llevaría, yo le pedí que nos lo dejara, pero aferrado como era se lo llevó. Tres días nomas le duró.

Se les cayó
La madre del pequeño con el niño en brazos, llegó al Centro de Salud de Calera argumentando que el niñito se le había caído de la mesa, que no dejaba de llorar y que también estaba enfermo del estómago porque vomitaba mucho. Le dieron el tratamiento y la mandaron a su casa. Dos días después regresó sola y dijo que el niño se le había muerto. Dijo que le certificaron el cuerpecito del pequeño sin tenerlo a la vista. Nos avisó y se puso a arreglar todo para el entierro del niño.


No dejaba de ver el cuerpo
Al pequeño lo vistieron de Santo Niño de Atocha, cubierto de pies a cabeza, la carita solo se le veía parte de las mejillas, la naricita, los ojos, los labios y parte de la barbilla.

Una tía del pequeño que conocía la actitud violenta de ese hombre, con mucha suspicacia, le levantó las ropas al niño y lo vio cómo se encontraba, con golpes evidentes y notó que tenía un escurrimiento de sangre por un oído, ella de inmediato hizo notar que a ese niño lo habían golpeado.  

Avisó al Ministerio Público
Me trasladé de inmediato al Ministerio Público, para decirles que el niño estaba golpeado y que mejor investigaran, fue muy doloroso y muy feo porque llegó la licenciada del Ministerio Público (MP) al lugar en donde estábamos velando al niño. Lo vio y dijo que se lo llevarían para hacerle la autopsia y la mamá de mi sobrinito no quería, decía que ya tenía el certificado de defunción, ni sabía ni qué. 

La licenciada de todas maneras se lo llevó.


Traumatismo craneoencefálico
Le practicaron la necropsia al cuerpecito del niño. Tenía una fractura en su cabecita, por eso vomitaba. También tenía fractura en el brazo, pero esa ya estaba sanada, tenía muchos golpes, moretones, raspones, el médico que hizo la autopsia dijo que la fractura era de tres días antes. Del día que su mamá lo había llevado al hospital. El doctor que lo revisó no se dio cuenta.


Contradicciones
Los mandaron citar del MP y empezaron a decir muchas mentiras. Dijeron que se había caído de la mesa, también dijeron que se había caído de las escaleras. Luego dijeron que el niño era torpe y que constantemente se caía.

Fueron haciendo las pruebas y los peritajes, nada coincidía; el viejo decía que el chamaco se caía y que por eso se había muerto, también dijeron que de 

una infección en el estómago que porque vomitaba mucho. Los hermanitos decían que le pegaban, que no lo querían, que lo hacían menos, que en ocasiones ni de comer le daban.

Agonía
Nunca admitió el viejo lo que le hizo al niño, la necropsia decía que la fractura había sido por un golpe con un objeto y el viejo tenía un bate de béisbol, todos creemos que con eso le pegó en su cabecita y el niño, pues se puso muy mal, sus hermanitos dijeron que estaba como desmayado y que vomitaba mucho, que lloraba y lloraba. Por eso la mamá del menor había ido al Centro de Salud a decir que el niño estaba enfermo del estómago y aun así le habían dado medicamento. El pequeño no mejoró con esa medicina y seguía llorando, esa situación no la toleraba el viejo y le seguía pegando y pegando por eso estaba todo moreteado de su cuerpo, así estuvo tres días hasta que su cuerpo no aguantó más y falleció.

Angelito
Nos lo hubieran dejado si no lo querían. ¿Para qué llevárselo? Para torturarlo, nada más para acabárselo. Al doctor del Centro de Salud también deberían meterlo a la cárcel porque si él hubiera visto que el niño iba golpeado de la cabeza las autoridades se hubieran dado cuenta, a lo mejor todavía estaría vivo. Dios tiene un angelito más, se lo llevó porque el vio como sufría ese niño, uno ya está viejo y qué futuro le esperaba aquí.

Sentenciado
Le dieron más de veintidós años, tuvo el descaro de solicitar apelación, pero las pruebas que el viejo ofreció en su defensa solo lo hundieron más. Le confirmaron su sentencia.

Maltrato infantil
El abuso físico es una situación que puede presentarse en todas las clases sociales, ya que usualmente se presenta en situaciones de gran estrés, que hacen que toda la furia de la persona recaiga en el niño.

Muchos de quienes cometen abuso tienen antecedentes de haber sufrido el mismo tipo de agresión durante su infancia y no tienen conciencia de que el abuso no es la forma apropiada de disciplina. Los abusadores, a menudo, también tienen muy poca capacidad de controlar sus impulsos, lo cual evita que piensen en las consecuencias de sus actos.
Obviamente, debido a las diferencias relativas de tamaño y fuerza entre adultos y niños, estos últimos suelen sufrir graves lesiones que pueden incluso causarles la muerte.

No es verdad que el mal, la destructividad, y la perversión inevitablemente formen parte de la existencia humana, al margen de cuantas veces se diga esto. Pero sí es cierto que todos los días estamos produciendo más mal y con ello, un océano de sufrimiento para miles de personas que es absolutamente inevitable. 

La maldad, en cambio sí existe. Es obrar siendo consciente de que se hace daño innecesariamente a otro ser. La maldad no nace de la necesidad, sino de la voluntad. Por muy determinada que esté nuestra conducta, cada acto de maldad depende de una decisión individual que puede hacerse o evitarse.